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ENTREVISTA A LUIS MÉRIDA PAVÓN-
31 de Agosto de 2003 Luis Mérida - No me importa la venta, sino mostrar mi trabajo. Es algo complicado. El trabajo más grande que tengo es el autoconocimiento. Me importa mucho sentirme realizado. Mi meta sería dar a conocer mi trabajo. Hay que tener cuidado también del arte por el arte, lo que se define como tal. Tener mucha capacidad y procurar no agobiarme con las esculturas... el caso es que no hago las cosas porque me deje dinero. Me da miedo entrar en la rutina y a nivel de la enseñanza, me importa que la gente aprenda, pero para aumentar su autoestima, para que sepa hasta dónde puede llegar, cosa que creo muy importante y ahí es donde lo enfoco.
Luis Mérida - Vamos a ver... me encanta mi trabajo. Cuando
tienes un encargo, tienes que terminarlo para una fecha y por consiguiente,
tienes que tenerlo, pero me encanta. Para una empresa que no tiene nada
que ver con mi trabajo, no. Además, tengo la suerte de que siempre
me vienen los "trabajos perfectos", dentro de lo que a mí
me gusta y el tema que me encanta. José Antonio Mérida - ¿Te preguntas el por qué? Luis Mérida - ¿El por qué?... Sinceramente
no lo sé, me viene de arriba... Me encargaron en cierta ocasión
un tipo de cruces para la Rebendición de la parroquia del pueblo.
Para mí, la máxima realización es que si te hago
un trabajo, conecte con lo que quieres. Desde el Arzobispado se pusieron
en contacto conmigo para la elaboración de dichas cruces. Ellos
querían ese tipo de cruz con brazos arqueados, filo en azul...
y al final, se la hice precisamente como querían que se la hiciese.
A los tres años siguientes, me volvieron a llamar para hacer las
cruces del Templo del Seminario Metropolitano de Sevilla, con otro diseño,
pero un trabajo igual de importante... así como la reproducción
del cartel de la coronación canónica de la Virgen de las
Angustias (Cristo de los Gitanos de Sevilla). José Antonio ¿Llegas a empatizar con la persona que te ha pedido el trabajo? Luis Mérida - Sí... cuando estoy haciendo el trabajo.
Ahí es... alucinante. Conectas perfectamente con la persona. ¡Nadie
se puede hacer una idea!. En una ocasión me encargaron una escultura
por agradecimiento a un médico de una enferma de cáncer.
Yo no sabía el final, pero sabía que la paciente moriría
mientras hacía la escultura. Consistía en una barca que
llevaba como una bola del mundo, y una mujer con un niño. Tenía
un mástil y también un hombre que remaba con una mano. El
hombre hacía un tremendo esfuerzo para llevarla a la orilla. Sin
embargo, la barca estaba construida de tal forma, que parecía que
estaba varada... que se llenaría de agua y se hundiría.
Era el reflejo de la lucha por la vida. El hombre que remaba simbolizaba
la lucha por un futuro: "la esperanza"... y que esa mujer viviese...
fue uno de los trabajos que más me costó deshacerme de él...
También le buscaron una frase como presentación de la escultura.
Era de Nietzsche: "Veo en el dolor la voz de mando. Arriad velas.
El intrépido navegante, el hombre, se empeña de mil maneras
de dirigir la embarcación, porque de lo contrario, pronto lo devoraría
el océano". Para mí es muy importante dejarme llevar
por los sentimientos. José Antonio - ¿Un ingrediente básico para tu
trabajo?
Luis Mérida - Mira... mi primer libro lo leí con 25 años. En los últimos cinco días tengo empezados cinco libros, así que hazte una idea de lo que he leído... No me preocupa cuando los termine. La poesía, he leído y he tenido interés, aunque no sea un devorador de ella. Me encanta leer libros que me hagan crecer, incluso me han marcado... curiosidad también, es que no soy dado a escribir, pero cuando he tenido que dedicar un libro a alguien, incluso me he sorprendido...
Luis Mérida - Ahora estoy preparando una exposición
que me han ofrecido para dentro de unos dos años. Estoy muy ilusionado
en el proyecto, aunque también tengo mis miedos... Será
también una exposición en la que no tenga figuras religiosas,
sino que serán figuras con un trasfondo espiritual que represente
a gente de la calle en distintas actitudes y aptitudes, con cierto grado
de optimismo. José Antonio - ¿Cómo es Luis hoy? Luis Mérida - Luis va creciendo interiormente, en paralelo con la evolución de mi trabajo... También me identifico mucho con las esculturas que hago "para mí". Sin embargo, me considero un instrumento de lo que hago. De alguna manera intento modelar mis sentimientos por medio de la arcilla. También me fijo mucho en los detalles, en preguntarme el por qué de lo que sucede... También me llego incluso a enamorar de mis esculturas... En las próximas semanas comenzaré dos trabajos pendientes, una placa dedicatoria y una escultura-homenaje... Tengo más trabajo del que puedo desarrollar. Digamos que no lo hago por dinero, ya que la enseñanza es mi medio de ganarme la vida. Para mí el taller es mi paraíso... entonces, cada vez intento no trabajar demasiado de forma comercial en él.
Luis Mérida - He trabajado la madera. Mis trabajos en madera no han sido en el ámbito religioso como imaginero, sino que estaban dentro del conocimiento de los materiales y mis imágenes están todas modeladas en terracota. A nivel barroco tradicional, creo que ya está terminada esa etapa como "de aprendizaje". Quién sabe, si me viene un trabajo y considero el momento, ¿por qué no?. No es lo que quiero ahora. Para mí es más importante enfocarme en lo que quiero, y eso es la escultura, estando mis pasos dirigidos hacia una escultura actual. Para mí es importantísimo sentirme realizado a nivel personal.
Luis Mérida - Sí, sinceramente creo que estoy en el camino; en el camino que me he propuesto, por lo que me siento muy afortunado.
Luis Mérida - "Cuando alguien desea algo con todo
su corazón, todo el Universo conspira para que se cumpla"
de Paulo Coelho.
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