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ENTREVISTA A PEPE FERNANDEZ - 2 de Septiembre de 2003 FECHA DE REVISIÓN: 03/FEB/2007 Pepe Fernández - La primera vez que fui al colegio, fue en el colegio del Estado y a los 9 años pasé al Colegio de Roque García, hasta los 13 años. De Roque García se me llena la boca de decir lo maravilloso que era. Tenía la cualidad de que estudiaba al alumno y sacaba lo mejor que teníamos cada uno de nosotros... (Ver a Pepe Fernández con 8 años)
Pepe Fernández - En el pueblo la vida era maravillosa... maravillosa por una razón: había muchísimo trabajo y la parte minera, que no había uno que no tuviese un minero en su casa. Además teníamos tres centros culturales. Era reconocida e incluso envidiada por algunos pueblos cercanos.
Pepe Fernández - En Cuchichón, como maquinista de extracción.
Pepe Fernández - Aznalcóllar se destacó mucho por la cultura, porque los centros mineros podían educar a los hijos y Roque García era una maravilla, se fundaron dos centros culturales, que fueron "Centro Instructivo Cultural La Amistad" y "Centro Cultural Aznalcóllar" que después se llamaría "Centro Republicano" y el que sería el último y quizás más importante, "El Ateneo", fundado por Roque García, cediendo el local y el mobiliario Vidal Caballero, padre de Luis Caballero, para difundir la cultura en Aznalcóllar. Incluso de noche, en los altos del Ateneo, se daba clase a los analfabetos.
Pepe Fernández - Fue a comienzos de la República, entre el 31 y el 32. se mantenía por medio de una cuota, que se pagaba 30 céntimos al mes y había unos trescientos socios. Había mucha juventud, incluso mujeres que formaban parte del club. Allí se reunían para leer. Daban conferencias sobre los libros que leían... y sólo se tomaba café. No se permitía beber alcohol. Estaba situado al lado del Estanco de Cecilio Barrera y aún conserva su aspecto original. Enfrente, en la actual Asesoría y bufete de abogados, lo que antes fue el Cine Colón, estaba situado el Teatro. Lorenzo Rodríguez Cotán, nos dejaba todos los muebles que necesitábamos para el teatro.
Pepe Fernández - Todos los domingos había teatro en Aznalcóllar, y todos los domingos, un estreno. La compañía que venía de Sevilla, se llamaba "Pacheco González". Después de la guerra civil, hicimos varias actuaciones para el retablo del altar mayor de la iglesia de Aznalcóllar. José Barea era el párroco de la iglesia de Aznalcóllar y nos llamaba para cuando había que pagar una letra del altar mayor, y así montábamos una obra de teatro, nos íbamos incluso lloviendo en el camión de Joaquín Viera y nos íbamos a los pueblos para representar la obra teatral y recaudar el dinero para el altar mayor. Incluso en la iglesia hay una placa que habla de ello. Cuando se hacían obras de teatro benéficas, se hacían para los enfermos o personas necesitadas. El dinero era entregado directamente a estas personas, sin que hubiese ninguna otra persona que estuviese por medio. Nunca había ninguna asociación, de forma que hacíamos una obra única y exclusivamente para esta persona necesitada. Había incluso noches que llegaba a las dos de la madrugada a mi casa cuando ensayábamos una obra de teatro y luego me acostaba para levantarme para trabajar en la mina.
Pepe Fernández - Desgraciadamente no tengo ninguna. Ni carteles de teatro, ni nada de esto... durante la Guerra Civil se perdieron muchas cosas.
Pepe Fernández - En Aznalcóllar había dos cines; uno el del corral del Artillero, en la calle Pedro Gómez del Castillo, que aún hoy es un solar y el otro estaba en lo que hoy es el Cine Delgado, que era propietario Francisco Delgado y posteriormente, Joselito Encinas, enfrente de la Plaza de los Mineros. Para mantener dos cines, imagínate. El primero fue el del Artillero. Además tenía una panadería. La primera película que se proyectó en Aznalcóllar, se titulaba "Las Cuatro Plumas" y era una película en cine mudo. Fue una gran película. Luego fue "Sin novedad en el frente", con guión de un alemán.
Pepe Fernández - Aquella noche salían los mozos a rondar a las mozas. Había una costumbre, que era poner romero en la ventana o la puerta de la muchacha a la que le gustaba... romero significaba "te quiero". Había otra forma, muy desagradable de poner una pita en la puerta. La pita significaba "puta". No estaba bien... pero lo hacían. Eso lo hacían cuando esa mujer tenía fama. Entonces había muchos prejuicios y no había la libertad que hay hoy día. Había serenatas también durante toda la noche. Había una canción "En tu puerta habemos cuatro y los cuatro te queremos, sal a la puerta y escoge y los demás nos iremos". Tengo la anécdota de que estaba con mi tía, siendo muy pequeño y se la cantaron a mi tía y me asustó muchísimo... había muchas más, pero no las recuerdo ahora...
Pepe Fernández - Eso se hacía en "La Juanita", que lo trajeron trabajadores de la provincia de Huelva. Era también una costumbre importada de los ingleses. Consistía en un palo que lo adornaban y ponían muchas cintas que las niñas bailaban alrededor de él cantando: "San Pirulito que bate que bate que bate, que ya batió".
Pepe Fernández - En los carnavales, cuando un hombre se vestía de mujer, las mujeres, le daban alpargatazos y se tenían que esconder. En el "Centro Cultural La Amistad", salían disfrazados con unos trajes realmente preciosos, llenos de coloridos y muy bien confeccionados. Había muchas chirigotas y comparsas. En las chirigotas que se cantaban, se hablaban cosas buenas, y también muchas cosas con gracia, pero sin faltar nunca al respeto ni hablar con doble intención. Una de las más famosas fue precisamente hablando sobre el Ferrocarril de Aznalcóllar, que decía "Está Aznalcóllar que ya no es lo que era, con estos coches que han puesto llamados gasolinera. Esos no sirven para los viajeros. En un borrico se va más ligero. Los camiones no caerán. Porque esos trenes, porque esos trenes, No valen ná". También vivió un tal Morales que hacía actuaciones circenses muy graciosas. Había otra canción que decía... "Ya vienen los carnavales a las fiestas de las mujeres. Aquella que no encuentre novio, que espere al año que viene."
Pepe Fernández - Era simpatiquísimo. Teníamos que ir a la estación... Era una cosa muy curiosa, porque pusieron una "gasolinera". Entre la Estación del pueblo y el poblado minero de "La Juanita", había un repecho y algunas veces los viajeros se tenían que bajar porque no tenía fuerza para subir, aunque tampoco se daba todos los días, y es cuando hicieron la canción de "Está Aznalcóllar que ya no es lo que era..." A mí me agradaba mucho y me dio mucho sentimiento cuando lo quitaron.
Pepe Fernández - No lo recuerdo exactamente, pero sería en la década de los años veinte. Había un alternador en "La Noria". Antes el alumbrado de las calles era de gas. Yo mismo tuve un tío que era farolero. La farola que hasta hace poco estuvo en "el repartidor", era de gas al principio. José Antonio Mérida - ¿Recuerdas quién compró el primer televisor en el pueblo? Pepe Fernández - Sí, fue D. Juan Manfredi, que entonces no había televisiones en España y se cogía la señal de Alemania. Después, el primer televisor que se cogía la señal de una emisora española, fue el televisor de "El Tornero".
Pepe Fernández - No, eso no. Yo recuerdo que antes eran radios de galena. Recuerdo que una de las primeras radios que vinieron a Aznalcóllar era de Bartolillo, pero quién tuvo la primera, no lo recuerdo.
Pepe Fernández - Eran una bendición. Nos bañábamos desnudos (sólo los hombres y chavales). La charca preferida de la gente era la "Charca de la Higuera" y "El Santísimo". En "La Inés" y "La Norica" que eran más pequeñas, era donde se iban los más pequeños a bañarse.
Pepe Fernández - El tiro de la gallina era el sábado de Gloria. Se hacía un tiro de la gallina al final de la Cruz Blanca. Pagaban una gorda por un disparo de bala. Bastaba con herirla para podértela llevar sin necesidad de haberla matado.
Pepe Fernández - Yo lo conozco de toda la vida... Eso creo que se pierde en el tiempo.
Pepe Fernández - El del Artillero, la madre de Julián el de Justa, Pedro Sánchez, Pepe Hato y Durán. Esto que te hablo es en mis tiempos... La fábrica de harina la tenía Justa, que era un molino. Además había un molino de agua en el río que era del Artillero.
Pepe Fernández - Entonces no había fiestas patronales. Sólo fiestas de la Cruz de Arriba, la Cruz de Abajo, la Semana Santa y los Carnavales. Por cierto, hay una anécdota... en la Semana Santa del 29, el boticario con una cámara de fotos, se disponía a hacer la foto al Paso, y nadie se dio cuenta de su presencia. Cuando disparó el flash, la gente se asustó y salieron todos corriendo y dejaron a los Santos solos...
Pepe Fernández - Una de las personas a las que más he añorado, era Manolito "El Conde", que se le llamaba así, porque en el teatro, siempre se le daba papeles relacionados con la alta alcurnia.
Pepe Fernández - Otro personaje curioso del pueblo era Romualdo, que tenía una capacidad tremenda para conocer los coches, a pesar de que eran casi todos iguales... y desde lo lejos, ya sabía el coche que era, como por ejemplo un Chevrolet... de este hombre siempre hay un dicho, como el de "Tienes más potra que Romualdo", que se decía cuando tenía suerte jugando a las cartas. Esto era porque estaba quebrado.
Pepe Fernández - Había también una tradición
sobre las tejas y búcaros. En las puertas, siempre había
un gancho, ya que normalmente nunca se cerraban las puertas de la calle.
Esto fue una moda que afortunadamente ya ha desaparecido, y lo hacían
normalmente las muchachas. Cogían búcaros viejos llenos
de cenizas o ratones y los rompían en el portal. Esto se hacía
en verano y era en unos días señalados, pero no recuerdo
exactamente cuando. A veces, la gente salían corriendo detrás
de ellas para pegarles por lo que habían hecho. Luego, durante
esos días y después de la experiencia, las gentes cerraban
las puertas de la calle para evitar que le rompiesen un búcaro
en el zaguán. |