ENTREVISTA A ANTONIO PEREJIL DELAY- 11 de Septiembre de 2003


INTRODUCCIÓN

Antonio Perejil Delay nace en 1954, un nervense entregado a la tarea autodidacta de investigar las raíces de su pueblo y comarca. Desde niño descubre las entrañas cobrizas de su tierra y el duro trabajo de la mina que, con los años, ha intentado recoger en sus escritos.

Su vocación literaria se plasma muy pronto en la poesía. Fruto de la misma, y con el apoyo de otros compañeros comprometidos, funda la revista "Octava Galería", de la que salieron trece números entre 1977 y 1979.

A la vez, sus inquietudes históricas se incrementan, combinando las dotes poéticas con agridulces crónicas de las minas onubenses. Su labor investigadora se vio reflejada en la publicación de dos pequeños libros que pueden ser la antesala de nuevos ensayos de mayor profundidad, "Ferrocarriles mineros de la provincia de Huelva" y "Catálogo de poblaciones mineras fallecidas en la provincia de Huelva", que se editan en 1995 con el apoyo de la Asociación de Amigos del Ferrocarril "Cuenca Minera de Riotinto".

Tiene otros trabajos inéditos relacionados con la minería, como "Peña de Hierro, una página olvidada de la minería onubense", "El Ferrocarril de Aznalcóllar" siendo en esta página web la primera vez que sale a la luz y del que le estamos profundamente agradecidos, "Romancero del Río Tinto", "Crónicas de soledad desde un pueblo desparecido" y "Ensayo de Historia para un pueblo muerto".

En aras de una mayor divulgación de estos temas, ha colaborado, con la firma de algunos artículos, en la revista "Nervae" y en diarios provinciales y nacionales.

Además de escribir, desde 1979 hasta el cierre de la mina de Aznalcóllar hace poco, ha trabajado en ella, pasando a residir en el pueblo que le acogió, Gerena, y del que siempre intenta participar de lleno en el panorama social y cultural de la Cuenca Minera de Riotinto.


ENTREVISTA

José Antonio Mérida - ¿Cuándo comienza tu interés por el estudio de los ferrocarriles?

Antonio Perejil Delay - Mi interés por el ferrocarril empieza curiosa y paradójicamente cuando se cierra el ferrocarril de Riotinto y cuando desgraciadamente, empieza a desaparecer todo el material ferroviario; locomotoras, vías... Es cuando me doy cuenta de que se está destruyendo un patrimonio interesantísimo y que no se recuperará más. Es aquí cuando comienza mi interés por recoger toda la información posible por el ferrocarril. Luego, a continuación, escribí un libro que fue el desencadenante para estudiar otros ferrocarriles, como el de Aznalcóllar. Cuando vine a trabajar a Aznalcóllar, supe que hubo otro ferrocarril, del que por entonces, no tenía ningún dato, siendo así como comenzó ese periplo para averiguar su trazado de vías, mapas, estaciones... hasta llegar al trabajo que nos ocupa. Afortunadamente he tenido la colaboración y el apoyo de otras personas que vivieron del ferrocarril, entre Aznalcóllar y Camas, y mi propia experiencia de haber recorrido palmo a palmo lo que quedó de la línea en el momento de hacer el trabajo... Luego vino el interés por estudiar la línea Zafra-Huelva, trabajo que hice conjuntamente con el profesor de Historia, José Manuel Jurado Almonte. Lo último que hice fue el ferrocarril de Cala-San Juan de Aznalfarache. Pero tengo un proyecto para estudiar otros ferrocarriles, de la provincia de Huelva. La idea es desarrollar todos esos trabajos en un solo libro y dedicarle a cada uno, más extensión de la que se le dedica en el primer librito... Pero ya digo, el de Aznalcóllar me llamó la atención porque estuve trabajando en la empresa minera de ese pueblo, y porque me encontré con el apoyo de personas que trabajaron en él.

J. A. M. - ¿Y en el estudio del Ferrocarril de Aznalcóllar?

A. P. D. - "Albertito", vecino de Gerena, fue quien me enganchó en el proyecto del ferrocarril. Él sabía que yo trabajaba en las minas. Y en una ocasión me enteré de que había un ferrocarril en Gerena, y este muchacho me dijo que tenía fotos antiguas, en blanco y negro. Esto fue a mediados de los ochenta. Este hombre me enseñó una colección del ferrocarril de Aznalcóllar, y me gustaron tanto que le dije que si le podía hacer alguna copia. Desde entonces surgió ese interés. Las fotografías fueron el detonante y posteriormente comencé a preguntar, y a recabar datos. Y de una cosa que descubría, me llevaba a otra... En Camas se conservaban todavía las antiguas cocheras... De este modo, vas entrando en un círculo del que es difícil salir... pero fue algo casual...


J. A. M. - ¿Algún cariño en especial por alguno de los trabajos que hayas hecho?

A. P. D. - Yo creo que cuando se "paren" este tipo de trabajos, a todos ellos, se les tiene el mismo cariño. No sabría decirte. En todos los trabajos he encontrado una satisfacción personal, sobre todo después de haberlos terminado. De los ferrocarriles monográficos que llevo hecho, quizás el que más trabajo que me ha costado sea el de Cala-San Juan de Aznalfarache, porque he tenido que recabar mucha información, hablar con personas y recorrer muchos lugares por donde discurría la línea... y es el que me ha llevado más tiempo que los demás


J. A. M. - ¿Conservas algún resto del Ferrocarril de Aznalcóllar?

A. P. D. - No. Lo único que conservo son algunos planos de la construcción del ferrocarril son fotocopias de documentos que me dejó la viuda del director gerente de la "Compañía Gaditada de Minas", D. José María Lacave. Sólo fotos y planos

J. A. M. - ¿Son difíciles de conseguir las fotos y planos?

A. P. D. - Sí, sobre todo los planos. En muchos de los trabajos, muchos de los vacíos documentales que me he encontrado, han sido los planos y los proyectos; ya que son indispensables para estudiar una vía férrea. Son los trazados originales y estudios previos a la construcción del mismo, ya que es la base de todo lo que veremos luego.

J. A. M. - ¿Cuanto tiempo le lleva más o menos la confección de un trabajo?

A. P. D. - Casi siempre me he propuesto terminar los libros cuanto antes, pero la experiencia me ha enseñado que no por mucho correr, se va a terminar antes... y eso fue lo que me sucedió con el primer libro que escribí y que publicó la Asociación de Amigos del Ferrocarril "Cuenca Minera de Riotinto". Ese libro me enseñó que tenía que madurar un poquito más los dato, pues era muy conciso; pues podía haberme extendido más en él y si había que tardar un poquito más, quizás mejor. No es una dedicación permanente por motivos laborales, pero el ferrocarril de Aznalcóllar lo hice de una forma más intermitente. Al principio surgió como todos los ferrocarriles, pero luego hice un primer estudio, finalizado en mayo de 1991 hasta llegar a la finalización actual de 1998, encontrándome con más documentación posteriormente y decidiéndome así a la rescribirlo.


J. A. M. - ¿Alguna persona a la que le tenga un cariño especial de aquellas a las que entrevistó durante la confección del Ferrocarril de Aznalcóllar?

A. P. D. - Todas. Todas las que aparecen entrevistadas me merecen mucho respeto. Quizás, ya que no era normal encontrarse con una mujer que hablase sobre el Ferrocarril, hubo una señora, Manuela Gómez Cedillo, que habitaba la Casilla de la Señorita en Camas, la que más afecto y cariño me inspiró.


J. A. M. - ¿De pequeño jugabas con los trenes?

A. P. D. - De pequeño no podía jugar con los trenes porque no los tenía... A pesar de que procedo de una época en la que la vida estaba relativamente barata, no podía jugar con ellos. El tener un tren no era fácil. Recuerdo que había amigos míos que sus padres vivían bien y ganaban sueldos más elevados que los de mi padre. Ellos sí tenían trenes, pero no era lo normal en aquella época.


J. A. M. - ¿Tienes algunas maquetas sobre trenes?

A. P. D. - Sí tengo algunas, pero lo mío, más que modelismo ferroviario, es la historia en sí. Me atrae más la historia que el modelismo.


J. A. M. - ¿Alguna máquina de las que haya estudiado que le guste más?

A. P. D. - Una a la que le tengo mucho cariño y que tengo fotografiada de todos los ángulos posibles, es la 205; una máquina elegantísima, que es del ferrocarril de Riotinto. La llamaban "Gilda". Era una máquina de vapor, utilizada tanto para pasajeros como para transporte de mineral, y era utilizada en la línea general Riotinto-Huelva. Eran llamadas "de doble potencia", porque tenían el doble de potencia que las normales. También se les llamó "Gildas" porque por aquella época se hizo una película con este título y aparecía una de estas locomotoras en dicha película.


J. A. M. - ¿Alguna curiosidad que te haya llamado la atención en tu estudio del Ferrocarril de Aznalcóllar?

A. P. D. - Pues el hecho de que en su día se pensase en la posibilidad de construir un cable aéreo para transportar el mineral, ya que hasta que no vi planos que eran propiedad de "Andaluza de Piritas", no me enteré de que a finales de los años veinte, hubo un proyecto para construir el citado cable aéreo... Para mí fue una cosa muy curiosa y que me llamó mucho la atención mucho en aquellas fechas... No se llegó a construir, ya que para la "Compañía Gaditana de Minas", si hubiese sido viable, el ferrocarril de Aznalcóllar hubiese fallecido muchísimo antes de finales de los años setenta. Otra curiosidad fue un proyecto de ferrocarril, que existió para unir las minas de Castillo de las Guardas y la "Mina Caridad" en Aznalcóllar. Este ferrocarril no se construyó evidentemente, y la explicación que encuentro es que seguramente hubo desavenencias entre las minas de Castillo de las Guardas y las minas de Cala. De haberse construido, hubiese sido un recorrido fantástico, por la riqueza paisajística que hubiera tenido este trazado.


J. A. M. - ¿Alguna similitud entre los demás ferrocarriles con el de Aznalcóllar?

A. P. D. - Todos son prácticamente idénticos, menos en el ancho de vía, ya que los ferrocarriles de la provincia de Huelva, al ser en su mayoría ingleses, tienen un ancho de vía distinto al de Aznalcóllar, que tenía ancho métrico. Por lo demás, eran iguales. Sin embargo, todos los ferrocarriles mineros corrieron la misma suerte en la misma época, y todos pasaron por las mismas crisis hasta que desaparecieron. Los mismos estudiosos cuando hacían un diagnóstico de los ferrocarriles, no se referían solamente a los de Aznalcóllar y Cala, sino que la crisis afectaba por igual a todos. Hasta la guerra civil se mantuvieron en condiciones estables de disponibilidad y funcionamiento, pero después de la guerra, es cuando comienza su decadencia, junto con la caída de la minería.

J. A. M. - ¿Tiene constancia de que en épocas de la Guerra Civil se utilizasen vagones para transporte de tropas?

A. P. D. - No tengo constancia escrita, pero imagino que sí, ya que eran de dominio público. Sin embargo, he visto fotografías de trenes mineros de la provincia de Huelva con personal convenientemente uniformado. La única anécdota que conozco es del ferrocarril de Cala y me la contó una persona que vivía en Guillena, Víctor Ortega. Me dijo que los mineros de Riotinto, volaron durante la guerra "El Puente de Aguafría", para que los Nacionales no pasasen por él con fines militares. Posteriormente, reconstruyeron el puente y el resultado de la contienda, ya es conocido por todos...


J. A. M. - ¿Alguna espinita clavada en relación al trabajo que nos ocupa?

A. P. D. - Pues la verdad, y ahora que lo mencionas, comentar las muchas dificultades que he tenido con él para poderlo publicar; y sobre todo, la falta de interés mostrada por el Ayuntamiento de Aznalcóllar desde el plano político. No entiendo cómo hay tanta pasividad en este tema, teniendo en cuenta que es un bien para todos el conocimiento de nuestra propia historia, siendo el Ferrocarril de Aznalcóllar, una parte más de esa historia...


J. A. M. - Concluida la entrevista, ¿algunas palabras finales o algo que nos quiera comentar?

A. P. D. - Quiero aprovechar para dar las gracias a todas las personas que me han ayudado a confeccionar el trabajo sobre el Ferrocarril de Aznalcóllar. Los hermanos Martínez, de Camas, y Antonio Bretones de Aznalcóllar. Todos ellos fueron fundamentales por la información y, como dije antes, un recuerdo especial para Manuela Gómez Cedillo; también para los hermanos Martínez (José y Benigno) de Camas, y a "Albertito", ese vecino de Gerena que me introdujo de alguna manera en el estudio del Ferrocarril de Aznalcóllar. A todos ellos, muchas gracias...


Reseñas bibliográficas de Antonio Perejil Delay