AZNALCOLLAR EN EPOCA DE LOS PRIMEROS AUSTRIAS (XVI)


A la muerte del rey católico Fernando V, sucede temporalmente en la regencia el Cardenal Cisneros, que mantendrá el orden del estado hasta la llegada de Carlos I a la península en 1517. Este nieto "extranjero" de Femando será declarado rey de Castilla y unificará todo el Estado bajo su mandato. Por estos años se produce el levantamiento o insurrección de varios concejos castellanos opuestos al nuevo monarca. Este movimiento de "comuneros castellanos" no tuvo éxito en tierras andaluzas, cuyos municipios siguieron fieles al nuevo rey Carlos. La insurrección si caló en los municipios castellanos, con unas clases sociales en las que predominaban los burgueses e hidalgos, interesados ambos en los asuntos de gobierno municipal y contrarios a la política fiscal que los consejeros alemanes del rey propugnaban.

En el reino de Sevilla y sus pueblos, siempre en manos de la oligarquía sevillana (los Girón y los Guzmán en este período), la masa popular y la débil burguesía nunca se interesaron por las discordias gubernamentales, sino por la subsistencia diaria. La vida de Aznalcóllar no debió variar en nada con la llegada del primer Austria: proseguía la actividad económica primaria de labranza de campos comunales y pastoreo ganadero.

Es posible que la productividad subiese algunos enteros, debido fundamentalmente a la entrada de capitales procedentes del beneficio de Indias, que serían usados en la mejora de infraestructuras y condiciones de vida de Sevilla y los pueblos de su contorno.

Tampoco afectó a nuestro pueblo la llegada del Emperador Carlos a Sevilla, donde estuvo una sola vez, en 1526, entrando por la Puerta de la Macarena para contraer matrimonio con Isabel de Portugal. El itinerario real de los esponsales no incluía el paso por la zona oeste del reino: "Por Carmona y Écija llegaron a Córdoba, donde sólo se detuvieron 4 días. Lentamente, por Castro del Río, Alcaudete, Alcalá la Real y Santa Fe, llegaron a Granada el 5 de Junio, y allí permanecieron hasta el 11 de Diciembre (de 1526)" (164)

La regencia de Carlos I supone una época de tranquilidad, paz y crecimiento económico y poblacional para el Aljarafe en general, y Aznalcóllar en particular, porque la tregua establecida con los moriscos de Granada hizo que no se realizasen levas y reclutamientos para la guerra dedicándose los hombres jóvenes al trabajo productivo agrícola.

A la muerte del Rey Carlos en Yuste, su hijo Felipe II toma las riendas del poder (1556). Al contrario que con su padre, Aznalcóllar sí se vio afectada históricamente con la visita del nuevo monarca.

La ciudad de Sevilla había solicitado que Felipe II la visitara, o cual hizo el 1 de Mayo de 1570, estando aquí 12 días.

El recuerdo y relación oficial de las fiestas del Recibimiento al rey es narrado por el humanista sevillano Juan de Mal Lara (165). Aznalcóllar aparece por vez primera representada en los actos conmemorativos de una visita regia. Nunca antes, la corporación y el pueblo de la villa había tenido participación en un acontecimiento tan festivo y excepcional.

"Eran estos festejos una ocasión especialmente propicia para conseguir el arraigo, entre el pueblo, de la imagen mayestática de la persona del rey, . . .y coyuntura favorable para la propaganda política... Sin duda una de las interpretaciones más interesantes y sugestivas de estos recibimientos es la efectuada por Santiago Sebastián, que los considera Triunfos, evocación de los cortejos triunfales de los antiguos emperadores romanos" (166)

La fiesta organizada en Sevilla para recibir al monarca poseía toda la parafernalia apoteósica que era connatural a estos acontecimientos:

Salvas de artillería, puerta de honor, arcos y carros triunfales y estatuas alegóricas conmemorativas,

La procesión triunfal recorrió calles y plazas de Sevilla, en un intento de transformar la urbe real en una ciudad imaginaria. Metafóricamente hablando, Sevilla era la dama que recibía al galán de sus sueños -el rey- y se arreglaba para ello, ocultando sus defectos y olvidando desdichas y privaciones anteriores.

De todos modos, la reciente muerte de la amadísima esposa Isabel de Valois y el Príncipe heredero Carlos (en 1.569 y 1.568, respectivamente) desaconsejaba la organización de festejos populares muy lúdicos como corridas de toros o representaciones teatrales, que no ligaban con el luto del rey. En palabras del propio cronista Mal Lara:

"Quitó mucho el lustre a este recibimiento venir su Majestad de luto, por haber fallecido el año pasado sus carísimas prendas, ocasión general de dolor y lástima a toda España, aunque por hacer merced a los que lo recibían, alegraba el rostro (Felipe II)" (167)

El rey llegaría a Sevilla por el río, cuyo aderezo y exorno, así como de la Torre del Oro, se encargó al factor Francisco Duarte:

"...Y después de haber consultado en Cabildo lo que se debía hacer en negocio tan grande, y de tanta brevedad, dieron comisión a Francisco Duarte, veinticuatro de Sevilla y factor de la Casa de la Contratación, que entendiese en el ornato de la Puerta de Goles, por donde se determinó que su Majestad entrase" (168)

Una vez traspasase la Puerta Real, o Puerta de Goles, se encargaría de la organización del Recibimiento Juan de Mal Lara. Este "comisario" quiso identificar en todo momento la Sevilla del XVI con la mítica Roma de los Césares Imperiales. Dice el historiador Lleó Cañal al respecto (169), que el programa organizado para la visita regia tiene como preocupación básica el afirmar la supremacía de Sevilla en base a su mítica antigüedad, identificándola con Roma, metrópoli del mundo antiguo, como ella aspira a serlo del Nuevo. (Alusión al Descubrimiento de América y a Sevilla como puerta de Europa para los galeones de oro y plata del Atlántico).


Reproducción ficticia de la Alegoría de Aznalcóllar. Viaje de Felipe II a Sevilla.

Incidiendo en la opinión anterior, el propio Mal Lara, al nombrar al padre del Rey en su anterior llegada a Sevilla para celebrar esponsales con la princesa portuguesa, lo llamará "César Máximo Carlos V".

Siguiendo con la descripción de la entrada del rey una vez pisó tierra sevillana, diremos que ante la puerta de Goles se colocó un conjunto de arquitectura efímera (de quita y pon, del estilo de las del Corpus) formado por 2 bandas con esculturas de bulto redondo que representaban los lugares de la tierra hispalense. Entre ellas estaba una figura alegórica de Aznalcóllar.

La colocación de estas obras escultóricas tenía un doble sentido:

Primero.- El deber de hacer notar la interrelación o interdependencia de la capital y los pueblos que ayudaban a sostener su nivel de vida (relación agro-urbe, campo-ciudad, que ya hemos hecho notar en páginas anteriores).

Segundo.- Una función evidentemente estética, pues las figuras servirían para ocultar la desmochada muralla, y dar así un carácter más elegante a la entrada de tan insigne personaje. Nos lo dice el propio Mal Lara en su narración de este modo:

"Deteminóse allí súbitamente para vestir aquella muralla la una y la otra de figuras que acompañasen a aquellos 4 lienzos y torres, pues por ninguna parte estaba la ciudad más baja de muros ni más mal reparados, ni tan viejos, y dióse en proponer a la vista de Su Majestad los lugares y villas de la tierra y jurisdicción de Sevilla" (170)

Presentamos a continuación la situación y carácter alegórico de la figura de "Haznalcollar" agrupada con sus hermanas del Aljarafe, y la cartela latina con los datos mítico-históricos que le acompañaban:

"Está a la mano izquierda Haznalcollar (171) en forma de hombre tostado del sol, a la morisca tocado con un sayo colorado y sobre ropa azul; a sus pies tiene una cabra y en las manos un plato de presados, o requesones en sus palmas. Es lugar frontero de la sierra, y como dijimos, uno de los que guardaban el Aljarafe. Hay fama pública que la mayor parte de las minas de plata que los romanos tenían en España se hallaba aquí, porque se muestran en aquellas partes pozos profundísimos hasta el abismo. Hay almártaga y alcohol; hácese allí mucho carbón de brezo para herrerías, y hay una en él. Es de mucha caza de perdices y conejos; tiene montes, donde se crían venados, cabras y muchas abejas".


Te Deus omnipotens seruet Rex optime,
fausto I pede, fortunet quicquid in arma paras,
Exiguum munus, lactentes offero metas,
Per me Vulcanus mollius aera domat.


"Rey muy bueno, Dios todopoderoso te guarde; ve en buen hora y él prospere cuanto ordenas para la guerra. Aquí te ofrezco unos presados, que es don harto pequeño. Por mi causa Vulcano doma los metales más blandamente".


No os desdeñéis de serviros,
Gran Señor, de mi pobreza,
Ni os ofenda mi bajeza,
Que no puedo recibiros
Conforme a vuestra grandeza.
Recebí este don pequeño
De leche, que no es aceda,
Porque refrescaros pueda
Y el deseo de su dueño,
Que otra cosa no le queda.

NOTAS ACLARATORIAS: (Para volver pulse sobre el número).


(164) "Historia de Andalucía. La Andalucía del Renacimiento": 1504-1621. Antonio Domínguez Ortiz

(165) "Recibimiento que hizo la muy noble y muy leal Ciudad a la Católica Real Majestad del Rey D. Felipe Nuestro Señor. Con una breve descripción de la Ciudad y su tierra": Juan de Mal Lara

(166) Seguimos la edición y estudio realizada por el historiador Manuel Bernal Rodríguez. Universidad de Sevilla. 1992.

(167) "Recibimiento que hizo la muy noble y muy leal Ciudad a la Católica Real Majestad del Rey D. Felipe Nuestro Señor. Con una breve descripción de la Ciudad y su tierra": Juan de Mal Lara

(168) "Recibimiento que hizo la muy noble y muy leal Ciudad a la Católica Real Majestad del Rey D. Felipe Nuestro Señor. Con una breve descripción de la Ciudad y su tierra": Juan de Mal Lara

(169) "Nueva Roma: Mitología y humanismo en el Renacimiento Sevillano". Vicente Lleó Cañal. Sevilla. 1979

(170) "Recibimiento que hizo la muy noble y muy leal Ciudad a la Católica Real Majestad del Rey D. Felipe Nuestro Señor. Con una breve descripción de la Ciudad y su tierra": Juan de Mal Lara

(171) Entrando por el segundo lienzo de muralla, con la alegoría de Aroche a su izquierda