EL SIGLO XVII


1. Introducción histórica

2. Economía y población

3. El conde duque de Olivares y la villa de Aznalcóllar

4. El convento de Nuestra Señora del Buen Suceso

5. Otras posesiones del monasterio del Buen Suceso

6. Descripción de los restos arquitectónicos del monasterio


1. Introducción histórica

Sevilla, hacia el año 1600 alcanza su máximo de población, que se calcula en 150.000 habitantes, siendo la primera de las ciudades españolas, y emparejada en el conjunto europeo con Londres y Roma, según palabras de Domínguez Ortiz en el volumen "La Sevilla de las Luces" (172).

El año 1621 comienza el reinado de Felipe IV con sólo 16 años.

Con él da comienzo la decadencia de la rama de los Habsburgo, que será sustituida por la dinastía borbónica.

En este siglo, España cede su puesto a Francia como potencia europea.

Es la opinión general de los historiadores que el XVII es un siglo de recesión general, que afectó sobremanera a Andalucía, donde la climatología adversa -años de sequía y lluvias torrenciales alternativos- y el descenso de la venida de oro de Indias, hicieron decaer la riqueza y opulencia del siglo anterior.

La Guerra de Flandes no tuvo incidencia directa en Andalucía, a juicio de Domínguez Ortiz (173). Pero sí influyó en la economía y en los hombres de Aznalcóllar la Guerra de Portugal.

En efecto, Portugal y Castilla estuvieron unidas desde 1580; pero la situación política cambió con el motín de Évora (distrito del Alentejo) en 1637. La sublevación fue sofocada con las tropas reclutadas en Sevilla y sus lugares por el Duque de Medina Sidonia y por el propio Conde de Olivares en sus dominios.

A pesar de la derrota lusa, a partir de 1640 se recrudecieron las hostilidades, "con escaramuzas e incursiones por ambas partes... En las zonas serranas hubo alarmas, saqueos e incluso episodios sangrientos" (174). Portugal quedó definitivamente separada de Castilla en 1668 (Paz con Portugal).

Con el último de los Austrias, Carlos II termina un siglo decadente en lo que a política se refiere, porque en lo referente a las artes nos hallamos en lo que pomposamente se ha llamado "Siglo de Oro español". (Cervantes, Lope de Vega, Garcilaso, Tirso, Calderón, Santa Teresa, S. Juan de la Cruz, y un largo etcétera).

Un motivo fundamental de la decadencia de Sevilla fue que Cádiz se erigió como nueva receptora del Oro de Indias desde mediados de siglo.

Desde 1558 se había autorizado a los buques que venían de las Antillas con cargamento de cueros y azúcar a que descargasen en Cádiz. Poco después se extendía la autorización a todas aquellas naves que no pudieran traspasar la barra de arena de Bajo Guía (Sanlúcar de Barrameda). A la decadencia sevillana se vino a sumar la preferencia de los comerciantes extranjeros por la bahía gaditana, donde encontraban mayores facilidades para el comercio que aquí en Sevilla, con unos fuertes derechos arancelarios.


De este modo, cuando se produce la peste de 1.649, Cádiz se recuperó fácilmente de la crisis, no así Sevilla. En lo sucesivo, el monopolio sevillano sería meramente nominal, trasladándose definitivamente a la casa de la Contratación a la Bahía en 1717.

Carlos II termina un siglo lleno de condiciones poco favorables para todo el reino, incluyendo el terremoto de 1680 y la inflación monetaria que provocó la depreciación de la moneda de curso legal, el vellón. En palabras de monopolio sevillano sería meramente nominal, trasladándose definitivamente Madoz:

"Sevilla es el espejo donde se ve la decadencia española de aquel tiempo, y sin comercio, con una agricultura exánime, los miles de telares que su industria había contado en otro tiempo quedaron tan reducidos que en 1673 apenas llegaban a 400" (175).

Así pues, la concesión de Puerto de las Américas a Cádiz hace que Sevilla se debilite en su auge económico. Ello limitará las posibilidades de la economía del Aljarafe. Para paliar esta situación, las tierras del Conde Duque de Olivares serán arrendadas a colonos y aparceros para su cultivo.

Labriegos y menestrales serán los usuarios de las tierras de realengo, comunales o no, que darán trabajo a multitud de pecheros y mozos de labranza.

Durante el XVII prosigue con parsimoniosa continuidad la actividad del Concejo de Justicia o cabildo de Aznalcóllar, siendo nombrados sus integrantes anualmente a través de los administradores privados del Conde Duque, desde Sevilla.

Ocurría a veces, la muerte inesperada de alguno de los cargos clave del Concejo, por lo que era necesario nombrar sustituto antes del año natural de mandato. Un ejemplo de ello lo tenemos en un nombramiento extraordinario realizado en 1697 que reproducimos a continuación:

"En la ciudad de Sevilla, estando en los Alcázares Reales della en diez y nuebe dias del mes de octubre de mil y seiscientos noventa y siete.. .D. Antonio Manrique, Tte. de Alcayde de los dichos alcazares y gobernador del Estado y lugares libres del Excmo. Señor Conde de Olivares... dixo que atento a que Juan Alonso, que era alcalde hordinario de la villa de Açarcollar es muerto y las demas justicias de ella suelen tener ocupaciones y negocios a que salir de ella con que viene a faltar en ella quien la administre, y conviene provea de remedio. Por tanto mientras que se hazen las elecciones, su Exc. del Conde Duque mi señor, manda otra cossa.

Su merced nombro por Alcalde Hordinario de la villa en lugar del dicho Juan Alonso a Francisco Diaz de la Mora, al cual su merced le dio poder y facultad para lo poder usar y exercer con la jurisdiccion que tiene como tal gobernador. La firmo por su mandado...".

(Nota: Los libros de Actas Capitulares del Archivo municipal de Aznalcóllar, en los que se recogen los acuerdos y decisiones del Concejo, comienzan con la Fórmula: "Villa que es de su Excelencia el Conde Duque de Sant Lucar la Maior").

Como muestra de la total dependencia de Aznalcóllar con respecto a Sevilla en cuanto a sus actividades legislativas, judiciales y económicas valga este documento incluido en el libro 2 de las Actas Capitulares del Archivo Histórico de Aznalcóllar, con relación al Impuesto de Millones: "D. Alonso de Paz Guzman, caballero de la Orden de Calatrava, administrador General de los Reales Servicios de Millones de la ciudad de Sevilla y su Reynado, hace saber al Concejo y Reximiento de Aznalcollar que por Real Cedula de su Majestad de 10 de Febrero de 1656, se repartio en dicha villa 103.409 maravedies..." Se pedían justificantes y certificaciones de lo que se hizo con el dinero, "con toda distinción y claridad".


2. Economía y población


Con respecto a la economía de este siglo, el estudioso A. M. Bernal (176) considera que existe una relación directa entre la agricultura del Aljarafe y los mercados coloniales americanos durante todo el XVII.

Si en siglos anteriores la agricultura se benefició del estímulo productivo relacionado con el tráfico colonial y la venida de hombres y capitales, en el XVII se produjo un retroceso que coincidió con la contracción poblacional, explicando ello el estancamiento, cuando no la decadencia de la economía rural. "Despoblamiento y abandono de tierras cultivadas son 2 de los argumentos más esgrimidos para señalar el nivel de decadencia económica del XVII... Según los datos de 1.620, correspondientes a 21 pueblos del reino de Sevilla, la población jornalera campesina suponía el 54% de la población, frente al 10% de propietarios, colonos y pegujaleros (labradores con pequeñas fincas de labor propias, o cedidas por el propietario de una finca rústica para que éste la cultive por su cuenta como parte de su salario anual); a fines del XVII los jornaleros ascendían al 70%..." (A. M. Bernal).

Estas palabras expresan una evidente consolidación del sistema de propiedad que conocemos como latifundismo, con un aumento bestial de la población campesina temporera y sin recursos propios. El pequeño agricultor va siendo sustituido, con la anuencia y beneplácito de las corporaciones municipales, por propietarios medianos y grandes, que acumulan fuertes extensiones de sembradura de secano y regadío, tanto en tierras realengas como en las eclesiales y libres.

La causa estriba en que es más productivo para las haciendas municipales arrendar las dehesas a particulares y colonos fuertes, que son capaces de resistir económicamente varias campañas agrícolas malas sin dejar de pagar los arbitrios e impuestos municipales.

Los años centrales del XVII nos muestran multitud de solicitudes (también la de Aznalcóllar) dirigidas al rey por parte de los alcaldes para que se inicie la demarcación de las lindes territoriales de cada municipio (proceso que se conoce como "amojonamiento jurisdiccional" de las villas). Con ello se pretendía acabar con los abusos de ciertos propietarios, laicos y eclesiales, que se aprovechaban de la inexistencia de lindes precisas y ensanchaban sus propiedades indiscriminadamente.

"En ocasiones, las órdenes religiosas se aprovechaban de las religiosidad popular y agrandaban sus propiedades a costa de veredas y cañadas usadas por los ganaderos y pastores, lo que provocaba no pocos conflictos..." (Domínguez Ortiz). Un ejemplo de ello, lo tenemos en el conflicto entre el Real Concejo de Aznalcóllar y el Colegio de San Hermenegildo de la Compañía de Jesús, que si bien corresponde al XVIII, es indicativo de los abusos descritos. (Esta problemática tiene relación con las Dotaciones de Propios que la Corona y el Concejo de Castilla habían decretado para Aznalcóllar) (177).

En efecto, el Concejo de Justicia y Regimiento de la Villa de Aznalcóllar, haciendo uso de la potestad que el rey había señalado sobre sus "propios", pretendía que donde antes se pastaba libremente, ahora se abonase un arrendamiento, que legalmente le pertenecía. Cualquier persona o entidad que quisiera sus terrenos debía pagar por ello. Sin embargo, el jesuita Juan de León Campero, hermano del Colegio de San Hermenegildo, introdujo en dichos terrenos municipales "una gran manada de zerdos y posteriormente otros distintos de diversos ganados, todos del referido colegio...", haciendo caso omiso del edicto de 25 de enero de 1.749, ya citado en páginas anteriores. Por él se hacía merced a la villa en calidad de propios, de las Dehesas de la Sierra, Los Llanos... cerrándolo al aprovechamiento ganadero.

El jesuita, queriendo hacer de este hecho causa común, alentó a otros vecinos a hacer lo mismo:

"...pasó sus habitantes a conmober de esa dicha ciudad, ganaderos, villas, pueblos, demás de 20 leguas en contorno, tanto por empeño como por cartas, zirculares...".

El objetivo del jesuita era, literalmente, "hacer bulto en el nuestro Consejo para contradezirlo", otorgándose poderes que no poseía.

El expediente oficial se mandó a la Ciudad de Sanlúcar la Mayor, y fue instruido por la escribanía de D. Joseph Gómez de Lassalde, determinándose dar la razón al Concejo de Aznalcóllar en el litigio.

Se mandó "penar y castigar a todo género de personas que introduzcan ganados de cualquier espezie que sean en los términos acotados. Y que si el Colegio de S. Hermenegildo de la Compañía de Jesús de esa ciudad u otro interesado quisieran usar de ellas (las tienas del Cabildo), sean por el medio de los arrendamientos que le corresponden, que así es nuestra voluntad y mandamos pena de la nuestra merzed y de 30.000 maravedis para la nuestra Cámara a qualquier nuestro escribano público o real que con este nuestra Carta fuere requerido, os la notifique y de ello de testimonio" (178).

Esta visión un tanto despótica de representantes del clero como la de este moroso jesuita, no debe hacer pensar al lector que todos los elementos de la clase sacerdotal se comportasen igual. En el XVII la Iglesia española está en su apogeo, y la religión impregna todos los aspectos sociales y culturales. Cuando se producían sucesos calamitosos, la Iglesia era la primera que acudía en favor de los necesitados con sus limosnas. La jerarquía eclesiástica especulaba con el grano, pero sin llegar a los límites de los seglares. La gente guardaba en su memoria a prelados como el Cardenal Spinola, "que durante las terribles hambres de 1682-83 dio a comer a miles de infelices" (179).


3. El conde duque de Olivares y la villa de Aznalcóllar


El médico y escritor madrileño Gregorio Marañón, el historiador británico y especialista en la época de los Austrias John Huxtable Elliot (profesor en Cambridge y Londres) y el insigne escritor y Catedrático del Instituto S. Isidoro D. Antonio Herrera García son los máximos estudiosos de la figura del Conde-Duque (180). Este último se ha erguido en el máximo especialista reconocido en temas del Aljarafe, y en él nos apoyaremos para el desarrollo de las siguientes líneas.

De los 3 primeros nobles que se autotitularon Conde Duque de Olivares: (D. Pedro, D. Enrique y D. Gaspar), sólo nos interesa para nuestro estudio el tercero de ellos.

Don Gaspar de Guzmán era el favorito (valido) de Felipe IV, y su linaje se considera una rama menor del tronco de los Medina Sidonia. Don Gaspar no tuvo contacto con Aznalcóllar ni con el Aljarafe durante su niñez, pues se crió en Roma. Al acceder a la sucesión de su casa por muerte de los hermanos mayores, entró en contacto con tales posesiones, comenzando la administración de sus rentas y diezmos.

Su padre, Don Enrique, fue embajador y virrey en Roma por mandato de Felipe II. Su abuelo, D. Pedro de Guzmán, será el fundador del Estado de Olivares.

En un lapso temperal que va desde 1535 a 1645, todos los condes concentrarán sus esfuerzos en el mantenimiento y aumento de sus posesiones y riquezas a costa de las arcas públicas del Estado.

Con este interés por el acrecentamiento de su estado señorial debemos entender la Carta que D. Gaspar de Guzmán dirigió al Rey "...para que los dos mil vasalllos que (...) correspondía enajenar en la jurisdicción del Reino de Sevilla le fueran adjudicados a él en los lugares limítrofes o cercanos a su estado de Olivares, tales como Dos Hermanas, Bormujos, Espartinas, Tomares con S. Juan de Aznalfarache, Coria, La Puebla del Río y Aznalcóllar..." (181).

Esta petición chocaba directamente con los consejos que él mismo, como mano derecha del rey, daba a su regente aconsejándole no conceder regalos o mercedes que mermasen el patrimonio hacendístico del estado, tales como enajenaciones de vasallos; predicaba, pues, para los demás lo que él mismo no cumplía (182).

Así es lógico que, siendo Aznalcóllar propiedad del Conde Duque desde 1.627, salieran hombres de sus campos para participar con otras milicias de Sevilla en el sometimiento de Évora, junto al ejército del Duque de Medina Sidonia.

Una vez se concedió al Conde dicha merced, aunque restringida a sólo 3 lugares del total inicial (Aznalcóllar, Tomares y S. Juan), se pasó a hacer escritura de "asiento y concierto", con fecha de 23 de Octubre de 1627, según reza en el Archivo General de Simancas, Valladolid (183), por valor de 9.600 ducados (3.600.000 maravedises) para la legua y media de los 3 términos que la incluían.

D. Gaspar de Guzmán se comprometió a pagar los gastos de esta escritura del siguiente modo:

- 1/3 al contado.
- 1/3 dentro de los 8 meses siguientes.
- 1/3 en los últimos 4 meses.

El pago se realizaría en moneda de plata doble con un 8% de interés. Ello no ocurrió así, pues a la muerte de D. Gaspar en 1645, se había ejercido de hecho la jurisdicción sobre Aznalcóllar y media legua de su término, pero no se había pagado la deuda del contrato, que hubo de ser abonada en 1703 por el Marqués de Leganés, posiblemente D. Diego Felipe de Guzmán, duque de Sanlúcar y marqués de Morata, tercer marqués de Leganés, que era el pariente más próximo del fenecido conde duque, a quien debía la creación de su título en 1627 (184).

El 11 de Diciembre de 1628 se aprueba la escritura pública de aumento del mayorazgo de Olivares-Sanlúcar, otorgada por D. Gaspar de Guzmán. Allí aparece citada Aznalcóllar en estos términos:

"En el nombre de dios todopoderoso, y a gloria y a honra suya (...) Sea notorio a los que la presente escritura de aumento de mayorazgo vieren como nos, D. Gaspar de Guzman, conde de Olivares, duque de Sanlucar la Mayor y de Medina de las Torres (...) es nuestra voluntad fundar y constituir otras casas y mayorazgos diferentes que adelante irán expresados en aumento de dicha casa, estado y mayorazgo de Olivares (...) usando de la facultad que el rey Don Phelipe nuestro señor, cuarto desde su nombre, nos ha dado y concedido por una carta y provision, firmada de su real mano(...)

Primeramente declaro en el mayorazgo de Olivares y dejo en el sucediendo descendiente mío o otros transversales, la Grandeza adquirida (...) y agrego las cosas siguientes, que es mi voluntad que se junten y anejen a la dicha casa en descendientes míos y que se separe y fundo mayorazgo aparte en las personas y lineas que declare por mi testamento o en otra manera:

La alcaidia perpetua de los Alcazares y Atarazanas Reales de la ciudad de Sevilla (...) Item la nuestra villa de Sanlúcar la Mayor, que compramos de Su Majestad y de la Ciudad de Sevilla con sus vasallos, alcabalas y otras rentas (...) Item las nuestras villas de Tomares y S. Juan de Alfarache, con su jurisdicción vasallaje y alcabalas; y asimismo nuestra villa de AÇARCOLLAR, con sus vasalilos y jurisdicción, que yo el dicho conde he comprado de su Magd, que queremos sean deste mayorazgo, con cargo de pagar y cumplir lo que yo, el dicho conde, estoy obligado, si nosotros no lo dejaramos hecho antes" (185).

Otra fecha clave para el señorío de Aznalcóllar es el 30 de Enero de 1632, en la que se otorga el título de conde de Açarcollar para los sucesores de su linaje (186). Muerto Don Gaspar le sucederá su yerno D. Ramiro Phelipez Núñez de Guzman cuya firma se encuentra en los nombramientos de cargos concejiles de la 2ª mitad del XVII.

Don Gaspar, para dar prestancia al nuevo título creado, otorgó una nueva escritura de fundación y dotación de un convento: El Monasterio de Nuestra Señora del Buen Suceso (Convento del Tardón o Retamar), adscrito a la Orden de S. Basilio y concediendo 2.000 ducados para la fábrica del monasterio, más de 500 de renta anual y 100 para gastos conventuales (Año 1634) (187).

La contraprestación de los religiosos sería el título de "Patrón Perpetuo de la Orden de los Basilios en Castilla" y la posibilidad de recibir prebendas y prerrogativas eclesiales como capilla oratorio privada, o enterramiento si llegara el caso, en dicho convento del Retamar, para él, su familia y descendientes legítimos.

Hay un total de 52 obligaciones formalizadas en el documento (188), de los que entresacamos algunos:

a) La Orden queda obligada a edificar un convento en el emplazamiento que el Excmo. Sr. Conde señalare (actualmente la escombrera de mineral casi oculta las ruinas del monasterio, junto al Río de los Frailes).

b) Las sepulturas irán en la Capilla Mayor.

c) Los religiosos recibirán a los titulares a la puerta de la Iglesia recitando un canto polifónico, reservado para funciones litúrgicas reales: el Te Deum.

Aznalcóllar pertenecía, pues, a la Casa de Sanlúcar por él creada, y a la que vinculó la mayoría de sus adquisiciones territoriales.

Cuando en 1643 se barrunta ya el ocaso del Conde Duque como valido regio, se produce una maniobra política en la Corte para apartar a D. Gaspar de Madrid.

Existe una carta, presumiblemente escrita por D. Francisco de Quevedo y Villegas, que se incluye en los "papeles satíricos" (folios 183-187) del fondo de manuscritoso de la Biblioteca Nacional, y en la que se pide retirar al Conde-Duque a "Sevilla o al Tardón o (...) algún otro lugar suyo de Andalucía". D. Gaspar marchará, no obstante, a Toro, donde muere el 22 de Julio de 1645, olvidado de todos.

En resumen, el 3 parece ser el número cabalístico para este estudio sobre la figura del Conde duque en Aznalcóllar; 3 son los máximos estudiosos del Conde; 3 son los creadores de la Casa Ducal de Olivares-Sanlúcar, y 3 son también los momentos significativos del poderío-jurisdicción de D. Gaspar de Guzmán sobre su señorío de Aznalcóllar, que repetimos para el lector:

1.- 23 de Octubre de 1.627. Compra de Aznalcóllar.
2.- 30 de Enero de 1.632. La Notaría Real otorga el título de Conde de Aznalcóllar.
3.- 27 de Agosto de 1.634. Escritura de fundación y dotación del Convento del Tardón.

A la muerte del Conde-duque de Olivares, el señorío se partió, por orden del valido en 2 ramas:

a) El dominio, de tinte feudal, del sobrino carnal de D. Gaspar, Luis Méndez de Haro, cuya tutela incluía Olivares, Albaida, ...y Aznalcóllar (189).

b) El señorío del Marqués de Mairena, controlado por el bastardo hijo de D. Gaspar, Enrique Felipez de Guzmán, que como explica Herrera García en su profundo análisis de las tierras del Aljarafe, arrancó del Señorío de Olivares por largos pleitos las villas de Palomares, Sanlúcar la Mayor y el condado de Aznalcóllar, entre otros (190).

Más tarde, el Condado de Aznalcóllar pasará a manos del Duque de Medina de Torres, y finalmente a los príncipes de Astillano y Condes de Altamira.

Sus nombres aparecen en los libros del concejo del XVII, limitándose sus actuaciones al nombramiento de los cargos concejiles y al cobro de los derechos de alcabala. En multitud de ocasiones, delegan los nombramientos en los gobernadores o tenientes de alcalde como el citado anteriormente Antonio Manrique.

4. El convento de Nuestra Señora del Buen Suceso

También conocido como convento de Santa María del Retamal o del Tardón, este edificio se elevaba muy cerca de las montañas de escoria mineral que artificalmente ha formado la mina desde los años 60. El monasterio se sitúa en la margen derecha del Río de los Frailes, mirando al levante de la corta actual, D. Pedro Barrera (191) lo describe "en una meseta, bajo un cielo intensamente azul, rodeado de olivares de suave verdor y casi asomándose a las cristalinas aguas de un riachuelo, extendiéndose enfrente una huerta abandonada, a menos de una legua del pueblo...". (Carretera Aznalcóllar-Gerena).

Pertenecía a la Orden de S. Basilio (192) de raigambre orientalizante, creada en España en la primera mitad del XVI, con 2 asentamientos diferentes:

a) La provincia basiliana de Castilla, cuyo primer titular fue el padre Francisco Aguilar de Loaisa, fundador en Valladolid del Monasterio (193) de San Cosme y San Damián, que estaba unido secularmente a la Congregación Basiliana de Grottaferrata, en Italia (194).

b) La provincia andaluza, con diversos conventos como el cenobio crreado por el Provincial Padre Mateo de la Fuente en 1556 y dirigido espiritualmente por el célebre Francisco de Rojas y Sandoval, obispo de Córdoba; otro era el monasterio de S. Antonio, en el valle de Galleguillos; otro más el monasterio de Nuestra Señora de Oviedo, fundado por el Padre Bernardo de la Cruz en la provincia de Jaén, y de carácter eremítico, que subsistió desde 1561 hasta 1835.

Junto a ellos se crea el cenobio de Nuestra Señora del Buen Suceso, fundado en 1634 por mediación del Conde Duque de Olivares, D. Gaspar de Guzmán, valido del rey.

Del año 1662 es el primer documento que he localizado en el Archivo Histórico de Aznalcóllar y que da cuenta de la actividad religiosa de dicho convento en relación a los habitantes adinerados del Concejo y villa.

Así, en el Libro 2 de las Actas Capitulares aparece un Albarán firmado por el Abad del Monasterio del Retamal, D. Bernardo de la Cruz, certificando que recibió 100 reales de Miguel Rodríguez, como albacea de Sebastián de Morera, difunto vecino de Haçarcollar, las quales mando de limosna en su rezamiento al dicho Monasterio" (195).

En el titulo tercero de una escritura de venta del Cortijo del Retamar perteneciente al siglo XIX, se cita una breve historia de la fundación del mayorazgo de dicho cortijo:

"...Es parte de los bienes del mayorazgo llamado de Olivares, que fue fundado por los señores condes de este titulo D. Pedro de Guzmán y Doña Francisca de Rivera, su mujer, en fabor de su hijo primogénito D. Enrique de Guzmán y su descendencia por escritura que otorgase en Madrid a veinte y seis de septiembre de mil quinientos sesenta y tres ante el escribano público Cristobal de Peñalver...".

Interesa decir al lector que del análisis del acta notarial se desprende otro nombre con el que se conocía el Cortijo del Retamar, nombre que se cita expresamente en el documento para evitar confusión con otra posesión del Señor Conde en Salteras:


Ruinas del Monasterio Sta. María del Retamal (también conocido como Retamar, El Tardón y Fuente la Higuera).

"...el Cortijo del Retamar que también tenia el otro nombre de la Fuente de la Higuera... Desde entonces (es decir, desde 1563) el Cortijo del Retamar está agregado al de Olivares y se compone de las dos partes citadas (Sanlúcar y Aznalcóllar) y de una suerte de tierras llamada de los Frailes en el de Gerena..." (196).

En el libro 3° de Protocolos Notariales, en el capítulo de Escrituras Públicas ante el escribano Juan Ruiz Bernal, aparece el Testamento de María de la Parra, del año 1671:

"En el nombre de Dios. Amen. Carta de Testamento y última voluntad. Doña María de la Parra, viuda de Juan Gómez Marchena, vecino de esta villa de Azarcóllar, estando enferma de cuerpo y sana de la voluntad con su cuerdo juicio (...) mando que mi cuerpo sea entenado en la Iglesia parroquial de esta villa, en la sepultura que tengo en ella de mi tronco, yendo amortajado mi cuerpo con el avito (hábito) de nuestro padre S. Francisco. (197) Y me acompañen todos los religiosos sacerdotes del convento de monjes de S. Francisco que está junto a la villa de Xerena (...).

Item mando se digan por mi anima cinquenta misas rezadas en el combento de Ntra. Sra. del Buen Suceso del Retamal".

De este amplio testamento sólo presentamos lo relativo a Aznalcóllar, pues tambien ordenaba multitud de rezos por su descanso eterno en otros conventos de villas cercanas, como en el Nuestra Señora del Carmen de Escacena... Su testamento acaba nombrando albaceas a sus hijos Francisco y Juan Suárez de la Parra.

Este tipo de peticiones y voluntades finales se siguen encontrando tanto en los siglos XVII, XVIII y XIX en los archivos de protocolos de Aznalcóllar y Sanlúcar la Mayor. En esta última localidad hemos encontrado un testamento de varón que acude a la Notaría de D. Antonio Garzía (198) y dice lo siguiente:

"Mando se digan por mi alma... 150 misas, la mitad de ellas en el monasterio de Nuestro Padre S. Basilio, extramuros de esta villa, y la otra mitad en el Convento de Nuestro Padre S. Francisco de la Villa de Gerena... Item declaro haver estado casado de primeras nupcias con mi prima hermana Doña María González de la Banda, de quien quiero me haga un entierro solemne con encomienda, vigilia y misa cantada. ..Igualmente digan misa cantada todos los sacerdotes, así seculares como regulares que se hallaren en este pueblo (Aznalcóllar) por cuya limosna se le dará a cada uno 6 reales de vellón, y que el entierro sea con cruz alta..."

Todavía en el siglo XVII, y como ejemplo de los intereses económicos de los monjes de Aznalcóllar tenemos un documento (199) en el que deducimos el intento de usurpación de un cargo de designación directa del Arzobispo sevillano, por un hermano de la comunidad basiliana del Retamal.

La falta de medios económicos es la causa de peticiones como esta:

"Fray Bacilio de la Trinidad, abad del Convento de Ntra. Señora del Buen Suceso, que llaman del Retamal, del orden de S. Basilio el Magno, que está inmediato a la villa de Asiarcollar:

Digo que en la Iglesia Parroquial de la Villa...posee un beneficio Don Geronimo Federici, clerigo de menores, vezino de la villa de Paterna del Campo (...)Hace muchos dias que no ay personas que le sirva ni cumpla con sus cargas y obligaziones por no aver sacerdote secular que queda alli mantenerse del dicho beneficio. Don Geronimo quisiera que se sirviese por uno de los religiosos del mi monasterio, el que nombreis...".

Esta peticion será contestada desde el Arzobispado 5 días más tarde, el 6 de Junio, (200) denegando la petición, "por los inconbenientes que se siguen de que Regulares (sacerdotes) sirvan beneficios de Iglesias parroquiales... No conviene por todo lo referido se dé dicho servicio de otro beneficio a dicho convento ni a religioso alguno de el".

Ya en pleno siglo XVIII, se detectan problemas de relajación en las costumbres e insubordinación ante los superiores de la Orden en diversos cenobios de los basilios castellanos y andaluces.

El historiador A. Benito y Durán ha localizado en el Archivo Histórico Nacional varios escritos denunciando desórdenes en varias provincias; entre estas cartas están las enviadas por el Padre José Molina, y el Padre Vicente de San Antonio, este último abad de S. Miguel de la Breña, ambas del último tercio del XVIII.

El rey Carlos III tomó la medida cautelar de mandar un representante regio para conocer de cerca los problemas en los 4 monasterios del Tardón. Este visitador fue D. Ramón Larumbe, canónigo de la C. de Sevilla, que elaboró sendos informes que hizo pasar a conocimiento del Fiscal del Tribunal, Pedro Rodríguez de Campomanes (201).


He aquí algunos de los motivos de la discordia:

"Es patente la necesidad de una reforma que extinga de raíz los abusos que se han introducido contra el verdadero Instituto de esta Provincia, y producen la relajación de los monjes... por la libertad con que se conducen todos sus monjes sin subordinación alguna al Provincial y Difinidores a quienes tienen negada toda obediencia y aún comunión...

Pues aun cuando los superiores faltasen a lo que deben y fuesen díscolos, no es lícito a. los súbditos negarles la obediencia ni ponerles entredicho en ella, como lo ha efectuado el monasterio del Tardón; antes deberían obedecer con resignación, sin perjuicio de los legítimos recursos de protección y apelación..." (202).

Otros nombres de monjes quejosos y expedientados por sus superiores fueron el Padre Antonio de S. Vicente, conocido por Padre Azulado; el padre Francisco de S. Rafael; el hermano lego Juan de la Buena Dicha... Y el padre José de S. Román, maestro de estudiantes, que fue inhabilitado para cualquier oficio, con privación de voz activa y pasiva por 3 años con destierro por un año. Este José de S. Román, de "espíritu inquieto y sedicioso fue autor de una memoria dirigida al Provincial llena de insolencias y dicterios", en 1777. Nos interesa para nuestro estudio la misiva enviada el 23 de Agosto del mismo año a un monje ordenado del monasterio del Buen Suceso de Aznalcóllar, animándolo a desobedecer a sus superiores Provinciales, en este movimiento de protesta que llegó hasta la Roma papal, y que hizo intervenir al rey de España.

La vida monástica de los monjes del Retamal de Aznalcóllar se basaba en los principios y el espíritu implantado por el Padre Mateo de la Fuente en la segunda mitad del XVI: ejercicios corporales de agricultura y ganadería, trabajos artesanos (vasijas de barro, costura, ...), meditación penitencia y prohibición de pedir limosna.

Los legos (203) constituían la mayor parte de los habitantes del convento ocupándose del molino, horno y labores domésticas; los cantores, coristas y sacerdotes se ocupaban de trabajos menos impíos, como el cuidado de las colmenas (204) y los telares.

Para el visitador arzobispal sevillano, Ramón Larumbe, la causa profunda de los desórdenes era la económica: pobreza (200 ducados anuales era insuficiente para mantener a toda la congregación), mala administración y derroche de los pocos medios, así como robos a la hacienda y gastos superfluos, que arruinaron la economía de las arcas conventuales, entre ellas la del Retamal de Aznalcóllar.

El visitador Larumbe proponía, entre otras medidas, la fusión del monasterio del Retamal (Aznalcóllar) con el de S. Antonio (Valle de Galleguillos), este último de mayor entidad y potencia económica que el de nuestro pueblo.

Cita Benito y Durán (205) un punto interesante en su estudio del informe del fiscal real D. Pedro de Campomanes al hablar de que los hospicios y casas de la comunidad basiliana fuera de los conventos, no servían como refugio de pasajeros decentes y honrados, sino como albergue de bandidos maleantes y tunos, que escapaban a la lejana justicia de la ciudad. Ello era otra muestra más del espíritu amonástico en que se sumieron parte de los integrantes de la comunidad basiliana.

Las viviendas que eran propiedad del Convento del Retamal están reflejadas en los Libros 105 del Archivo municipal de Aznalcóllar y en los legajos 164 y 901/3 del Archivo municipal de Sanlúcar la Mayor, y son las siguientes:

"Le pertenece unas casas compuestas de vivienda baja en la calle (hoja deteriorada), castillo de esta población. Tienen 7 baras de fachada y 16 baras de fondo (206). Linda a Levante con casas de Alonso del Rey, y a Poniente con otras casas de Francisco Ramos". (Las casas descritas se hallaban arrendadas al precio de 44 reales de vellón anuales.).

"Le pertenece casas compuestas de vivienda baja en la calle de La Fuente, de 8 baras de fachada por 25 de fondo" (Arriendo: 88 reales).

"Item Casas en la Calle de Sevilla, que sirven de Hospicio para la comunidad. (10 varas de fachada y 44 de fondo incluido el corral. Lindaba al oeste una casa de la Hermandad de nuestra Sra. del Rosario, y al este con casas de la fábrica de la Iglesia Parroquial.)

Se arrendaba por valor de 121 reales de vellón al año, "y no se le consideran por servir de hospicio y enfermería a la expresada comunidad", con un gravamen o tributo perpetuo a la colecturía de la villa de 20 reales al año y limosna de 10 misas rezadas.

Otras propiedades urbanas de la comunidad basiliana se fundaron bajo la tutela de Amaro Gallego, un personaje importante del Concejo de Aznalcóllar nombrado por el sucesor del Conde Duque, D. Gaspar de Guzmán y Pimentel, y son las que cito (207):

"Casas de la calle de la Fuente, de vivienda baja, de 8 varas de fachada por 25 de fondo, lindando con la casa de la Hermandad de la Veracruz al este...". Juan Ramos, vecino, las arrendó por 49 reales y medio de vellón anuales.

"Item una casa de la calle Portugalete (10 x 34)", arrendadas a Marcos Contreras por el mismo precio de arriba.

Otras casas de la calle Portugalete de 7 x 19 varas, lindando al Sur con casas de la Hermandad de Nuestra Sra. del Rosario, arrendadas a Fernando Pérez por 33 reales.

Y casas de la calle del Palmar de 8 x 37 varas, arrendadas a Francisco Ojeda por 66 reales al año.

En Sanlúcar la Mayor, los monjes basilios tenían una casa en la calle Nueva, collación de S. Eustaquio, con vivienda de planta alta y baja de 19 varas de frente por 34 de fondo; según un expediente del año 1820 al que nos referiremos más adelante, esta casa servía como hospicio, botica y enfermería, y allí se guardaba el último patrimonio que consiguieron conservar los monjes del Retamal tras la destrucción de su monasterio de Aznalcóllar.

Para terminar con el informe real de Ramón Larumbe y Pedro Rodríguez, hemos de explicar que la intención última de estos fiscales era (una vez fusionados los conventos del Retamal y S. Antonio) utilizar las casas y hospicios de la comunidad basiliana monacal para asentamiento de labradores y artesanos, que llevasen una actividad productiva beneficiosa para el término, eliminando esos focos de delincuencia y latrocinio conocidos que eran esos hospicios, acabando con la vida disipada y falta de espíritu monástico de ciertos monjes.

5. Otras posesiones del monasterio del Buen Suceso

(Según el "Libro de Eclesiásticos vezinos y bazendados de la Villa de Aziarcollar".) (208)

"Le pertenece a este Monasterio un Juro cituado en la Rentta de los Reales Servicios de Millones de la Ciudad de Sevilla de 110.294 reales y 4 maravedis de vellón de principal. Percibe de reditos este expresado monasterio, a razon de 3%, 3308 reales y 8 maravedis....

Tierra de sembradura de secano.-le pertenece una pieza de 110 fanegas y 11 almudes de tierra... de mediana calidad, al sitio del monasterio y a media legua de la poblacion. Linda a levante con la cerca de el, a poniente y sur con tierras del Conde Duque de Olibares y al norte con baldíos del comun". (el que redacta estas lineas para el catastro de Ensenada pinta la pieza de terreno, una vez descrita, con trazo unico y mal acabado).

Dentro de los limites, figura y linderos de la antecedente pieza se incluyen:

- 146 estacas de olivo de 6 años.
- 40 estacas de olivo de 2 años.
- 56 estacas de olivo de un año, que no dan fruto.

Item le pertenece 4 aranzadas y un almud de tierra de mediana calidad, pobladas con regla de:

- 20 pies de olivos hechos.
- 133 estacas de 15 años (mitad del arbol hecho).
- 52 estacas de 12 años.

Item le pertenece una pieza de 12 fanegas de tierra de inferior calidad en el sitio de Cañada del Cortijo, a media legua de la población, toda poblada de monte bajo y risco, y 150 injertos de olivo de 5 años.

Linda a Levante, poniente y sur con tierras del mismo monasterio, y al norte con baldíos del común.

Tierras en que se siembra.-una pieza de 2 fanegas y 9 almudes de mediana calidad en el sitio del Pradillo, a media legua del término de Aznalcóllar...

Una pieza de 40 fanegas de sembradura de secano de mediana calidad, cercana al sitio del Cuchichón... Produce en 2 años, una cosecha de trigo.

Una pieza de 20 fanegas de tierra de mediana calidad en el sitio del Palmar. Produce en 2 años una cosecha de trigo".

De la Capellanía fundada por Amaro Gallego cabe señalar las siguientes posesiones:

a) Un molino de pan en la ribera del río Cañaberoso, que muele con agua corriente de dicho río solo en invierno. Servía para molienda de cereal, fundamentalmente, trigo y cebada, y daba una utilidad de 200 ducados anuales.

b) Otro molino de pan en el mismo sitio y distancia del anterior, con parecidas características y utilidad.

c) 9 fanegas de tierra de sembradura de secano de buena calidad en el sitio de la Piñuela lindando con tierras del Cortijo del Negro (propio del Marqués de Villanueva del Prado, que era vecino de la ciudad de Córdoba); también lindaban estas tierras con el Cortijo Garcibravo (propiedad de D. Domingo de Guzmán y Cabrera). Su producción estimada era de una cosecha de trigo en 2 años. Gravamen: Paga sobre esta pieza de 9 fanegas al Patronato creado en el Garrobo (209) una cantidad de 66 reales. A la colecturia de Aznalcóllar 10 reales y 4 misas rezadas con limosna.

En esta farragosa pero obligada enumeración de los bienes muebles e inmuebles del Monasterio del Retamal, no debemos olvidar otras suertes de tierra, a saber (210):

- 4 fanegas de tierra de sembradura de secano de buena calidad en el sitio de Garcibravo.
- 8 fanegas de buena calidad en el Pilar Viejo.
- 7 fanegas de secano y mediana calidad en el sitio de Los Garrobos, a 1/4 de legua de la población y que lindaban al sur con tierras del Marqués de Villanueva (el mismo personaje que otorgará validez fiscal cuando se produzcan las desamortizaciones de bienes eclesiásticos).
- 15,5 fanegas de secano de inferior calidad en el lugar de los Biñales.
- 1 fanega de tierra de secano e inferior calidad en el sitio de las Arboledas, lindando con tierras de la Ermita de la Encamación al Este.

En Sanlúcar la Mayor, los monjes basilios tenían un solar contiguo a la casa enfermería que ya citamos más arriba, con una cabida de 1/2 fanega de tierra de primera calidad de secano, que lindaba por una parte con casas de Lorenzo Rodríguez y por otra de Doña María de Mesa, produciendo en 2 años una cosecha de 2 partes de trigo y una de cebada (211).
También le pertenecían:

- 1 aranzada y media de olivar de primera calidad en el sitio de la Fuente Santa.
- 4 aranzadas de 3ª calidad en el sitio del Pozuelo, "distante 2 tiros de bala de esta ciudad, lindando a levante con el eriazo del Convento de S. Miguel de los Angeles".
- 1 aranzada de 2ª calidad en el sitio de la Palmilla.
- Idem en el sitio de Alcarrafites.

El monasterio tenía también un número de cabezas de ganado, que paso a expresar a continuación, con sus precios y características:

- 280 cabras de vientre (a 11 reales por cada), 160 machos, 198 crías.
- 36 puercas de vientre (a 10 reales cada una), con 106 crías.
- 17 bueyes, 22 vacas de vientre y 8 crías (por valor de 37'5 reales).
- 3 yeguas de vientre y 4 caballos (a 25 reales).
- 4 jumentas de vientre, y 4 jumentos, y 3 crias (5 reales).
- 2 mulas.


(Todo el ganado pastaba en las dehesas de la villa de Aznalcóllar, no existiendo bienes de esta naturaleza en Sanlúcar u otro lugar).

En cuanto al Diezmo, en el Catastro del Marqués de la Ensenada, se especifica que pertenecen a la Congregación "las partidas del Diezmo de las fincas propias de 200 fanegas de tierra del Cortijo del Retamar, propio de la Duquesa de Alba... El diezmo íntegro de 30 colmenas... ascendiendo el total a 330 reales y 20 maravedises". (Siendo abad del monasterio Fray Pedro de Jesús).

En el "Abecedario de Fincas de eclesiásticos vezinos y hazendados de Sanlucar la Mayor (212), se dice que pertenece a esta congregación "un tributo perpetuo, que sobre arboleda al sitio del Castillo paga D. Joseph Matheos de siete reales y medio de vellón de rédito anual. Verificado".

Otro perpetuo (tributo) que sobre casas de la Calle del Mercado pagan los herederos de Bartholome Martín, de 26 reales de rédito.

Otro tributo redimible sobre viña de Alcarrafites, que le pagaban los herederos de Doña Teresa de Morales, a 6 reales de rédito.

En relación a la Casa Hospicio de Sanlúcar (Calle Nueva), pagaba la comunidad basiliana un tributo perpetuo a la Fábrica de S. Pedro (Iglesia) por valor de 10 reales de vellón, y 4 reales al Marqués de Villafranca.

Deducimos claramente que la comunidad de basilios de Aznalcóllar no era pobre, en el sentido literal del término. Obtenían recursos muy variados para la subsistencia de los integrantes de la comunidad, pero eran mal gestionados, y de ahí los conflictos surgidos en el monasterio. Si existe un recurso que supieron explotar convenientemente, este fue el de las colmenas, un bien natural que Aznalcóllar sigue aprovechando en nuestros días.

Los monjes tenían 404 asientos de poner colmenas en la Majada de los Pollos, a una legua de la población, lindando a levante con la Majada de Juncalejo, a poniente con la Majada del Saladillo y al sur con la del Cañaveroso. Se arrendaban por valor de 120 reales.

A estas se sumaban 404 asientos más, en la Majada del Escudero, arrendadas por 110 reales.

De comienzos del XIX tenemos un documento (213) en el que se escriben 3 Tratados de la Comunidad del Retamal. Dice el Tratado núm. 1:

"En la villa de Haznalcollar a catorze de marzo de mill ochozientos un año: Estando en el Monasterio de Nuestra Sra. del Buen Suceso nombrado del Retamar, orden reformada del Padre S. Bazilio el Magno, por ante mi el escrivano público y de cavildo de dicha villa y testigos infrascriptos, a voz de campana tañida se juntaron en la sala Capitular de dicho monasterio a saver:

- El reverendo padre D. Diego Femando Padilla, abad.
- El padre D. Juan de los Angeles Navarro. Prior.
- El padre D. Francisco Leandro de Espina.
- El padre D. Gregorio de S. Miguel y Perez, procurador. Y el padre D. Christobal Daza, individuo del zitado monasterio y congregado capitularmente como lo han de uso y costumbre...Con declaración que hizieron de ser los que se han juntado el maior numero y parte de monges que al presente ay en dicho monasterio..."
El objetivo de la reunión era poner en ejecución el otorgamiento de un poder general a los individuos de esta comunidad. El interés del documento estriba en que gracias a él tenemos conocimiento de los monjes que en el año 1801 había en el monasterio.

6. Descripción de los restos arquitectónicos del monasterio

A unos 100 metros sobre el nivel del mar se elevan las ruinas del que fue monasterio del Retamar, fundado por D. Gaspar de Guzmán y Pimentel, para él mismo y sus descendientes en la villa de Aznalcóllar.

La iglesia-monasterio tenía planta rectangular. Dos puertas daban acceso al edificio, una orientada al oeste y otra al sur. El alzado constructivo era de 2 pisos, con un subterráneo cripta abovedado con arcadas de medio cañón.

El material constructivo utilizado fue la piedra granítica en las zonas nobles del edificio (laterales de puertas y basamentos) y ladrillo para el resto, macizados con cal y arcillas margas (Cal romana).

A levante se encuentra una alberca en la que domina el color rojo almagra. Frente a la puerta sur se situaría el horno, para la alfarería.

Delante del edificio eclesial, en su lado de poniente, debió situarse el huerto y las habitaciones y celdas de los ocupantes basilianos.

Un complejo sistema hidráulico cuyo epicentro sería la noria (de sangre, o movida por tracción animal) distribuiría el agua a los cultivos.

Sobre el pozo de la noria se eleva un cerco o coronamiento poliédrico cerrado por un murete de ladrillos, con un acceso en pendiente.

En los restos superficiales de los escombros que rodeaban al edificio antes de su limpieza, eran visibles tegulae y cerámica vasta diversa, símbolos de distintos períodos de ocupación que antes del monasterio, sufrió un enclave tan estratégicamente situado junto al río.

La organización interior del recinto de cultos no la conocemos, por el estado ruinoso en que se encuentra el edificio y por los repetidos robos que sufrió hasta su abandono definitivo tras la invasión francesa.

El historiador Pedro Barrera (214) dice a este particular lo siguiente:

"...El convento fue víctima del saqueo de los enemigos (franceses) y de repetidos robos, que sin tener en cuenta la santidad del lugar, hacían los vecinos del pueblo y de otros cercanos... Don Julián Moreno y D. Tomás Pérez, con un proceder impropio de caballeros cristianos, contribuyeron a la ruina del edificio y la aceleración trayéndose tablones, ladrillos, madera y demás efectos, asegurando que lo habían comprado. En poco tiempo (desde 1810 en que oficialmente se cerró) fue despojado y reducido a un lamentable estado, no quedándole rejas, ni puertas, ni veleta, ni la viga del molino".

En ello coincide un documento del año 1820 (215) titulado: "Expediente formado para la ocupación de los Monasterios y fincas existentes en esta ciudad y su término (Sanlúcar la Mayor) en virtud de orden del Sr. Intendente de esta Provincia".

En dicho expediente, después de relatar cómo se llevó a cabo la ejecución del expediente desamortizador en el monasterio de S. Miguel de los Ángeles de Sanlúcar la Mayor, que los monjes de S. Jerónimo poseían fuera de la ciudad, el Secretario instructor, Juan Francisco Rodríguez, escribió una diligencia relativa a la casa-hospicio que los basilios de Aznalcóllar tenían en Sanlúcar. Transcribo sus palabras:


Excavación del Monasterio de Ntra. Sra. del Buen Suceso (o del Retamal). Hunt y colaboradores.


"En acto continuado, el expresado Sr. Ministro Constitucional
(Pedro Marín) con nuestra asistencia, pasó a la Casa hospicio que en esta ciudad tienen los PP Bacilios del Monasterio de Santa María del Buensuceso (sic) conocido por el Retamar (la l final se habia trocado definitivamente en r) situado en el término de la villa de Asnalcóllar, el que se halla inavitable desde la invacion de los franceses con cuyo motivo estan los monges reunidos algunos en el citado hospicio y habiendo llegado a el se presentaron el padre D. Rafael Morea, presidente, el padre D. Alonso Lagares, Difinidor General y el padre D. Luis Requena, a los cuales por nosotros los hombres buenos se les hizo saber lo resuelto por el Congreso Nacional en veinte y siete de octubre último y lo que ha sido servido Su Majestad mandar en Real Orden, exigiendo de los prelados los libros de cuentas y demás papeles correspondientes a sus archivos, asegurando los géneros y efectos que se encuentren de pronta salida afin de evitar cualquiera enagenación; los cuales inteligenciados dijeron que obedecian y obedecen el soberano decreto, y en su cumplimiento estaban prontos a entregar sus libros de cuentas corrientes, papeles y demás pertenesiente a su Monasterio...".

Una vez recogidos los libros se pasó a hacer el inventario:

"Primeramente las Casas-Hospicio con sus corrales y un oratorio con su altar en que provicionalmente se puso un crucifijo en una urna de madera, con 6 candeleros de lo mismo.

Item un Confesionario nuevo, un Sagrario plateado para los oficios de Semana Santa; nueve vestuarios para celebrar de distintos colores, con sus correspondientes bolsas y paños de caliz; una capa negra; 3 misales y un pontifical.

Item dos aranzadas de tierra en el sitio de los Alcarrafites, la una plantada de pinos nuevos y la otra calma.

Item una estacada de olivar de 2 aranzadas y media, poco mas o menos termino de la inmediata a la nuestra de Benazuza.

Item una Botica bieja dentro de las mismas casas hospicio, compuesta de estantes y botes todo deteriorado, y casi inservible, y una mesa de pino muy bieja.

Item 3 cuadros biejos de distintas advocaciones.

Item un libro en quarto con forro de pergamino con el inventario de todos los tributos y fincas que este monasterio posee en las villas de Aznalcóllar, Gerena y esta ciudad.

Item un libro de cuentas en folio con su pergamino que comprehende todas las corrientes (cuentas) a este monasterio.

Item varios papeles que comprende las pertenencias de este Monasterio las cuales son los unicos bienes muebles y rayces que comprende el total que este monasterio tiene en esta ciudad...". Cuando se le inquirió a los monjes sobre si habían vendido algún bien mueble o inmueble recientemente, el prelado mayor respondió que "en el mes de marzo un molino harinero, a Doña Teresa Perez, vecina de la villa de Hasnalcollar, en cuyo termino está, pero que no tiene presente la calidad en que se vendió ya que todo consta en los libros...".

Este documento se incluye en el lento proceso, iniciado desde fines del XVIII, de enajenaciones, desamortizaciones parciales y ventas de propiedades eclesiásticas. Reales Ordenes como la de 25 de Septiembre de 1798 para Enajenación de todos los Bienes Fundos pertenecientes a Hospitales, Cofradías, patrimonios... servirían para mejorar el estado de la Deuda Pública, desamortizando parte de los bienes eclesiásticos y produciendo un rédito anual de seis millones y cuatrocientos mil reales de vellón, que quedaban para beneficio de los poseedores de las fincas que se destinasen a dicho objeto.

En Agosto de 1821, el juez de primera instancia de Sanlúcar la Mayor y su partido judicial expiden una providencia por la que se ordenaba sacar a subasta las fincas de los extinguidos monasterios de S. Basilio de Sevilla, y del Tardón de Aznalcóllar. (216) Entre los terrenos se encontraban tanto los del patrimonio de las márgenes del Cañaveroso como los de Sanlúcar la Mayor (Benazuza) y las hazas de tierra de Gerena.

Más arriba hemos dicho que no conocemos la organización interior del recinto de cultos, aunque poco a poco el lector va deduciendo por citas textuales como se llevaría a cabo el culto monacal. No obstante, a partir de informaciones complementarias podemos deducir alguna característica que nos sirviera para conocer su diseño interior.

La vieja Iglesia del Buen Suceso de Sevilla capital, perteneciente a la Congregación de los Hermanos Obregones puede servirnos para dar alguna pauta de reconstrucción del convento de Aznalcóllar. En efecto, según las informaciones recogidas en la "Sevilla monumental y artística" en su tomo III el cenobio de Nuestra Señora del Buen Suceso de Sevilla tenía una fachada construida en ladrillo cortado, con un interior de una sola nave, de regulares proporciones, con media naranja de cubrimiento, afianzada por pilares que sustentaban grupos de 4 columnas de mármol rojo de Morón. Tenía tribuna y triforio. El retablo mayor no estaba sujeto a orden arquitectónico alguno; tenía 36 lienzos que representaban a los principales personajes de la generación temporal de Cristo, venerándose en su hornacina principal la Virgen del Carmen. En otra inferior, de reducidas dimensiones, estaba la imagen titular del Buen Suceso, vestida de telas y muy restaurada. En altar colateral una imagen de S. Alberto, de menor tamaño que el natural y obra del XVIII.


Nota: El convento-Hospital de Nuestra Señora del Buen Suceso en Sevilla permaneció erguido hasta 1835, solo 25 años más que el de Aznalcóllar cerrado entre el 27 y 28 de Febrero de 1810 (Barrera, manuscrito).

Las imágenes sagradas conocidas del Convento de los Basilios de Aznalcóllar eran: Un San Miguel, un S. Basilio y una imagen de Nuestra Sra. del Buen Suceso de reducidas dimensiones: de esta imagen titular del monasterio sabemos que se trasladó a la iglesia de la Consolación en 1810.

Pascual Madoz, en su "Diccionario histórico Estadístico de España y sus posesiones de Ultramar" nos da la siguiente información sobre el monasterio del Tardón:

"Por el lado del Este, a 1/2 legua se conserva el monasterio...que fue de PP. basilios, y quedó suprimido en la segunda época constitucional; en él residían 1 abad y 7 monjes y se cree fue fundado por los duques de Alba (error). Todas sus fincas calmas fueron vendidas en favor de un vecino del pueblo, que hace servir de cas. el casco del edificio. En este sitio nace un manantial de aguas minerales muy recomendados en las enfermedades cutáneas, constituido hoy (se refiere a la mitad del siglo XIX) en baños públicos con el nombre de Pradillo del Tardón ...Sus aguas minerales tienen gran recomendación para las enfermedades cutáneas, digestivas y respiratorias..."
El historiador local Pedro Barrera recoge unos versos de D. José María de la Cuadra, incluidos en su "Ensayo sobre las propiedades medicinales del agua rnineral del Tardón", que aquí reproducimos:

Si sanar de tu dolencia
pretendes, Fabio, algún día;
Si vivir con alegría
es tu natural tendencia;
Si del dolor con prudencia
huyes el placer buscando.
Carnina, llega volando
y hallarás en el Tardón
lenitivo a tu aflicción
su agua mineral usando.

Las aguas minero medicinales y ferruginosas del Tardón se usaban en 4 formas: baños, bebidas, embrocación (como cataplasma) y embarre.

De estos baños públicos, de los que los vecinos más mayores tienen recuerdo, nada queda hoy día.

NOTAS ACLARATORIAS: (Para volver, pulse sobre el número).


(172) "Historia de Andalucía". Tomo VI. Antonio Domínguez Ortiz

(173) "Historia de Andalucía". Tomo VI. Antonio Domínguez Ortiz

(174) "La Sevilla de las Luces, con las respuestas Generales del Catastro de Ensenada". Comisaría de la Ciudad de Sevilla para 1992. Cap. "La ciudad".

(175) "Diccionario Geográfico...". Pascual Madoz. Página 372 (Tomo de Sevilla).

(176) "Historia de Andalucía". Volumen VI. Los inicios del capitalismo. A. M. Bernal. Profesor de Historia económica de la Universidad de La Laguna.

(177) "Archivo Histórico de Aznalcóllar". Libro 258, "Reales provisiones de dotaciones de Propios". Año 1719

(178) "Archivo Histórico de Aznalcóllar". Libro 258, "Reales provisiones de dotaciones de Propios". Año 1719

(179) "Historia de Sevilla". El Barroco y la Ilustración. Antonio Domínguez Ortiz y Francisco Aguilar Piñal

(180) Gregorio Marañón publica en 1936 la obra-ensayo: "El Conde Duque de Olivares: La pasión de mandar". J. Elliot edita: "El Conde Duque de Olivares: El estadista en una época de declive". (1986). A. Herrera es el autor de varios volúmenes interesantísimos sobre el Aljarafe: "El estado de Olivares" (1990) y "El Aljarafe sevillano durante el antiguo Régimen", que es un estudio de la evolución socioeconómica de estos parajes, en 1980, entre otros.

(181) Cita textual del "Estado de de Olivares". Herrera Garcia. pág. 159. La fecha de la misiva es de 19 de Junio de 1627. Transcripción parcial: "Señor: El conde de Olivares dice que Vuestra Majestad ha mandado que por ahora se vendan dos mil vasallos de la jurisdicción de Sevilla, los cuales comprará todos, siendo V. Md. servido de mandar que se le vendan (...), que ofrece pagar de contado el dinero que se hubiere entregado por cuenta de compra de vasallos y desde luego sería la que quiere comprar a Dos Hermanas, Bormujos y también el lugar de Aznalcóllar."

(182) Dichas enajenaciones eran conciertos económicos recaudatorios que servían para paliar momentaneamente los problemas monetarios acuciantes del rey en su lucha europea contra los protestantes, pero que mermaban la Hacienda Pública.

(183) Dichas enajenaciones eran conciertos económicos recaudatorios que servían para paliar momentaneamente los problemas monetarios acuciantes del rey en su lucha europea contra los protestantes, pero que mermaban la Hacienda Pública. En Simancas, desde el XVI, se guardan en sus dependencias los Archivos Generales de la Corona de Castilla.

(184) EN EL LIBRO NO APARECEN DATOS SOBRE ESTA NOTA

(185) Con respecto a las deudas dejadas por D. Gaspar, apunta el historiador A. Herrera. en su obra "El Aljarafe Sevillano durante el Antiguo Régimen", que al morir, dejó un débito a la Real Hacienda de 31.882.735 maravedis que su viuda, Doña Inés de Zúñiga y Velasco, intentó liquidar sin éxito.

(186) ARCHIVO HISTORICO DE PROTOCOLOS DE MADRID. Escribania de Santiago Femández, legajo 2.045. folios 1.645-1.662. Impreso en el memorial del pleito de D. Luis de Guzmán. 1.647. (AHN Osuna. legajo 310. núm. 3. folios 62-80. Traslados de 1.645 en el AHN. Consejos. legajo 25.289. núm. 1. cuadrante 2 bis. Folios 106-129. y de 1.638 ibidem, legajo 37.681, núm. 2.796, folios 220-240. Cita extraída del Estado de Olivares). A. Herrera.

(187) Todo ello confirmaba el ansia de poder,"la pasión de mandar" que titulaba G. Marañón en su ensayo sobre el Conde Duque.

(188) Real Cédula en el Archivo Histórico Nacional. Legajo 25.289, núm. 1 cuadro segundo, folios 106-108. En el Estado de Olivares. Herrera García.

(189) Don Luis Méndez de Haro incorporaba al Estado y Mayorazgo de la villa de Olivares, los pueblos de Aznalcóllar, Tomares, S. Juan de Aznalfarache y las aldeas de Sandín Alto y Bajo. Archivo Histórico Nacional. Sección Consejos. Legajo 11.516. núm. 29. Cita y nota extraída de "El Aljarafe sevillano durante el Antiguo Régimen", nota 64.

(190) Don Luis Méndez de Haro incorporaba al Estado y Mayorazgo de la villa de Olivares, los pueblos de Aznalcóllar, Tomares, S. Juan de Aznalfarache y las aldeas de Sandín Alto y Bajo. Archivo Histórico Nacional. Sección Consejos. Legajo 11.516. núm. 29. Cita y nota extraída de "El Aljarafe sevillano durante el Antiguo RégimenNota 65. "memorial ajustado del pleyto. que se litiga entre el Marqués de Leganés y de Morata, D. Diego Felipez de Guzmán, con D. Nicolás de Carrafa y Guzmán, príncipe de Astillano", ...sobre la sucesión de los Estados de Sanlúcar la Mayor y de Mairena y Aznalcóllar, sus bienes y rentas. Madrid 1692.

(191) Breves apuntes históricos y Arqueológicos de la villa de Aznalcóllar. Pedro Barrera. Ayuntamiento de Aznalcóllar.

(192) La Edad Media Occidental llamo a todos los monjes bizantinos "Basilios", siendo S. Basilio el iniciador de la vida cenobítica. Padre de la Iglesia del siglo IV. y obispo de Cesarea en Capadocia.

(193) Cada monasterio tenía su regla particular o typicon, con autonomía gestionaria.

(194) Grottaferrata: Congregación fundada en el siglo XI, que junto a S. Nilo de Calabría conforman la base occidental del desarrollo de la congregación.

(195) 30 de diciembre Año 1662.

(196) "Titulos del Cortijo de Retamar: legajo llamado Testimonio corto de la Fundación". Se incluye en una escritura de venta de su propietario el Duque de Alba a D. Andrés Tassara Mendoza, 29 de Mayo de 1872.

(197) Curiosamente se enterraba con los hábitos de la Orden franciscana, representante de la pobreza más absoluta, siendo ella una de las más adineradas en cuanto a patrimonio familiar del pueblo.

(198) "Archivo de Protocolos de Sanlucar la Mayo": legajo 129. Folio 4. Notaría de D. Antonio Garzia. Registro de escrituras 1800-1805.

(199) 1 de Junio de 1693. Legajo 2.465. Archivo arzobispal de Sevilla.

(200) 6 de Junio de 1693. Ibidem.

(201) "Informe: El Supremo Consejo de Castilla (Carlos III) informado por su Fiscal D. Pedro Rodríguez de Campomanes sobre los Monjes Basilios del Tardón". A. H. Nacional. Madrid. Consejos. Legajo 1397. Notas extraídas del estudio de Angel Benito y Durán.

(202) "Informe: El Supremo Consejo de Castilla (Carlos III) informado por su Fiscal D. Pedro Rodríguez de Campomanes sobre los Monjes Basilios del Tardón". A. H. Nacional. Madrid. Consejos. Legajo 1397. Notas extraídas del estudio de Angel Benito y Durán.

(203) Legos-monjes que sirven a la comunidad pero que no pueden profesar las sagradas ordenes sacerdotales.

(204) En el "Libro de eclesiásticos vezinos y hazendados de la Villa de Aziarcollar" (Catastro de Ensenada) se hace mención de un total de 258 asientos de poner colmenas en la Majada del Cañaverizo, con otros 146 de Juan Lozano, presbítero de la villa de Escacena, que producían 100 reales de vellón anuales. Además tenían los monjes del Buen Suceso 67 colmenas más, en lugar no señalado, que les producía una utilidad anual de 10 reales por cada una.

(205) "El Supremo Consejo de Castilla...". A. Benito y Durán, página 58.

(206) Vara.- medida de longitud que en Castilla vale 0,8356 m.

(207) Se citan en el Libro 105 con el Título Capellanía que en la Iglesia Parroquial de esta villa fundó Amaro Gallego, que goza el mismo monasterio y como su abad Fray Pedro de Jesús. Archivo municipal de Aznalcóllar.
El convento de Retamal debía diezmar, según la documentación que he consultado, por mitad al Arzobispo y al Cabildo de todas las heredades que tuviesen arrendadas en manos de particulares.
Las tierras y huertas cultivadas por los propios monjes frailes y religiosos estaban exentos de tributo.
En el Libro de Excusado (Ar. General Catedral de Sevilla, Sección II. Mesa Capitular n° 1.240) aparece el Convento del Retamal o Buen Suceso como perceptor de diezmos. Procede su recaudación de las propias huertas, cortijos y tierras que arrendaban y que bordean el Arroyo de los Frailes. Ingresaba por este concepto en la 2ª mitad del XVIII una renta de 1.088 reales anuales.

(208) Nota extraída de Diezmo Eclesiástico, rentas y gastos de la Mesa Arzobispal Hispalense. (1750-1800) M. Martín Riego. (Ed. Caja Rural).

(209) Según deduzco de la lectura del legajo 65 del A. municipal de Aznalcóllar diversos vecinos del Garrobo tenían hazas de tierra en el término. En 1799, D. Pedro de Ortega y Estrada fue designado por su Majestad para terminar el proceso de enajenaciones de fincas pertenecientes a obras y patronatos de legos.

(210) Aprecie el lector que, con estas descripciones, conocemos lugares, entidades y personas que forman parte de la historia de nuestro término.

(211) Legajo 164. Archivo Municipal de Sanlúcar la Mayor. Página 231 y ss.

(212) Apartado C, legajo 164. Viene citado el Convento de Basilios descalzos del Retamal.

(213) Legajo 129. Indice de Instrumentos Públicos núm. 1. Folios 24, 25 y 26.

(214) "Breves apuntes...". P. Barrera. Basándose en el manuscrito del cronista M. Navarro.

(215) Legajo 901. Como juez se encontraba el Sr. Pedro Marín, alcalde único constitucional y presidente del Ayuntamiento. En calidad de "hombres buenos", D. Joseph Parreño y Osorno, escribano de rentas, y el propio Juan Francisco Rodríguez, Secretario y escribano del Ayuntamiento. Archivo de Sanlúcar la Mayor.

(216) "El Aljarafe sevillano durante el Antiguo Régimen". Antonio Herrera García.