EL SIGLO XIX


1. Introducción histórica
2. Nombramientos de cargos de confianza en el estado de Olivares
3. Aznalcóllar y la dominación francesa
4. La economía
5. Datos de población del siglo XIX
6. Pleitos y expedientes eclesiásticos
7. Las hermandades de Aznalcóllar
7.1. La hermandad de la Cruz de Abajo
7.1.1. Datos arquitectónicos y artísticos
7.2. La hermandad de la Cruz de Arriba
7.2.1. La capilla
7.3. La hermandad de la Vera Cruz


1. Introducción histórica

El siglo se abre con el desastre de Trafalgar (1805), por el que España, al perder su flota de guerra quedaba a merced de las potencias europeas, y sobre todo de Francia.

Dice Ricardo de la Cierva: "La dependencia respecto de Francia se agravó tras el desastre con el tratado de Fontainebleau de 1807, que consagraba la entrada de tropas francesas en España camino del Portugal anglófilo..." En Andalucía, el general Castaños organizó un grupo militar que se enfrentó a las tropas del general Dupont, procedentes de Madrid, siendo derrotadas las huestes francesas en Bailén (1808) (267).

Cuando Napoleón reconquista Madrid, las juntas locales de defensa se reorganizan en una Junta Central trasladando su cuartel general a Sevilla. Será en Cádiz donde se creen unas Cortes, integradas sobre todo por burgueses del tercer estamento y donde nacerá la primera Constitución democrática que proclamaba el derecho de soberanía nacional, poniendo punto y final al régimen de privilegios señoriales.

Se suprimió la Inquisición y se llevó a cabo el primer intento de desamortización agraria. A este respecto hemos de señalar que las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz tenían a fines del XVIII un porcentaje de jornales de más del 75%, cifra altísima que pedía a gritos una remodelación del agro suroccidental.

Con la reposición de Fernando VII en su trono (1814-1833) se produjo una violenta reacción política para volver a los cauces tradicionales del Antiguo Régimen. Se anuló la Constitución y se persiguió a sus patrocinadores. La dinastía será continuada por el reinado de Isabel II (1833-1868), que es destronada por la revolución de septiembre del 68, llamada "La Gloriosa".

Fuertes tensiones políticas se suceden en el país. Liberalismo y conservadurismo se oponen dialécticamente. Mientras las clases conservadoras defienden sus privilegios, los liberales y progresistas luchan por abolirlos. Nacen los partidos liberales que pretendían limitar las atribuciones regias mediante Constituciones que establecen derechos del individuo y participación en la gobernación del Estado.

Sangrientas luchas y movimientos de signo socialista y anarquista jalonan este período.

Se suceden huelgas y atentados. Aznalcóllar, lejos de los centros industriales y de decisión política seguirá sumida en su dinámica agraria y extractiva. El liberalismo económico se traducirá en la explotación de las clases más débiles, constituyéndose fortísimos monopolios colonialistas, y en el sometimiento aún mayor de los pueblos de economía débil y atrasada de tipo agrario.

Andalucía no gozará del favor del empresariado en lo relativo a la instalación de grandes fábricas. Las familias de banqueros cederán capitales para invertir en las Vascongadas y en las costas catalanas, que se surtirán de mano de obra andaluza y extremeña. A Aznalcóllar y a la Sierra Norte no llega lo que se ha denominado "gran industria"; la naturaleza del terreno y las malas comunicaciones impidieron su asentamiento. Hasta mediados de la pasada centuria solo existen pequeños talleres en los que trabajan a lo sumo 4 ó 5 obreros con un maestro. Baja producción y cantidades que dependían de las necesidades locales jalonan su producción.


2. Nombramientos de cargos de confianza en el estado de Olivares

Como ya sabe el lector, Aznalcóllar dependía judicialmente de Sanlúcar la Mayor, siendo sus tierras posesión directa del Conde de Olivares y Duque de Sanlúcar.

Las Actas Capitulares de 1801-18 10 del archivo histórico de Aznalcóllar recogen un pliego firmado por el Excelentísimo Sr. Marqués de Astorga (otro de los títulos del Conde Duque) que en esos años era D. Vicente Joaquín Osorio de Moscoso, quien el 16 de diciembre de 1800 remite sus deseos al "Ministerio de Justicia y Regimiento de la villa de Asiarcollar".

A través de su secretario, D. Domingo de Morales y Correa, manda lo siguiente:

"Por cuanto está próximo a cumplir el tiempo para que fueron nombradas las personas que actualmente sirven los oficios de Justicia de mi villa de Asiarcollar, y conviniendo el nombrar otras en su lugar que ejerzan los referidos encargos desde primeros de enero del año que viene (1801)... tengo por bien nombrar por Alcalde ordinario del Estado noble en depósito a D. Pedro de Ortega y Estrada; por Alcalde ordinario del Estado General a Pedro de los Santos; por Alguacil mayor a Ignacio Álvarez; por Regidor Primero en el estado noble al Marqués de Paterna; por Regidor Segundo al Marqués de Carrión; por Regidor primero del Estado General a José de Viena; por Regidor Segundo en otro estado a Rosendo Barrera; por Síndico Procurador general a Bartolomé Delgado Calero; por Padre General de Menores a Diego López; por Alcalde de la Santa Hermandad por el estado general a Lorenzo Barrera; por Juez de penas y daños a Manuel Lobo; por Alcalde pedáneo de la aldea del Torilejo a José Márquez; por Depositario del Pósito a José Viera; por Promotor Fiscal a Andrés de Leyba; por vistas de daños (lo que hoy seria concejal de urbanismo) Juan Sánchez, Angel y Francisco Sánchez Salar; por Prior de pobres, ausentes y forasteros a Nicasio Fernando de León y por Alguacil menor a Francisco Vela.

(...) Y mando al Concejo de Justicia y Regimiento de la mi villa de Asiarcollar los recivan y admitan en virtud de este nombramiento, y que todos los vecinos y moradores estantes y habitantes de dicha villa y su tierra los reconozcan, respeten y obedezcan y tengan por tales ministros de Justicia, dándoles las honras y distinticiones que por esta razón les pertenezcan, y acudiéndoles con los debidos provechos y emolumentos que les sean devidos...".

El mandamiento lo firma de puño y letra el Marqués, Conde Duque, exigiendo y haciendo valer su dominio territorial de este modo:

"...cuyo cumplimiento espero ejecuten, dios mediante, el día primero de enero inmediato, con la más quieta y pacífica posesión de los Electos ..."

A través de la transcripción parcial de este documento, podemos entender cual era la situación y organización política en la Aznalcóllar del XIX, y el perfecto engranaje, amplitud y diversificación de la maquinaria legislativa municipal y judicial. También observamos la doble elección de cargos, para diferenciar al pueblo llano (Estado General) y a la aristocracia (Estado Noble).


3. Aznalcóllar y la dominación francesa

En páginas anteriores hemos avanzado una breve información de carácter general sobre la invasión francesa de la península a partir de 1808. Será el historiador local Pedro Banera (268) quien nos anime a una descripción más detallada de algunos aspectos de dichos años, basándose en el manuscrito foliado del cronista Navarro:

"En la tarde del 13 de febrero de 1810 el cielo estaba tan lleno de nubes que casi ocultaban el sol. La luz de este día era tan triste que llenaba de amargura los corazones. Se oyeron extrañas y pavorosas pisadas por el camino de Escacena y una partida de ciento cincuenta soldados franceses, entre caballería e infantería, con su comandante y oficiales, vinieron a tomar el juramento de fidelidad al intruso monarca que la ambición de Napoleón quiso imponer a la hidalga y noble nación española.

Repicaron las campanas y los recibieron, a la entrada del pueblo, las autoridades, el cura y muchos vecinos que, obligados por las circunstancias, dominaban la ira que les causaba la presencia de los invasores.

Se alojaron en la calle de Paterna, en la Plaza, en la posada, en dos o tres casas de la calle de Sevilla y en dos casas de la calle Alta.

No se dio el toque de Ánimas ni al día siguiente el del Ave María. Tampoco hubo misa.

Antes de que entraran las tropas se fueron a los montes mucha gente, sobre todo mujeres. No querían ver a los invasores ni podían hacerles frente. Se llevaron comestibles y ropas e hicieron chozas para guarecerse. Fueron tantos los que huyeron que estaba tan habitada la sierra como el lugar.

Las Justicias de Gerena y Albaida fueron llamadas a este municipio para hacer el juramento de fidelidad y el acto se verificó en la mañana del día 14, que fue horrorosa de lluvia y viento como si los elementos se hubiesen unido para protestar contra aquel ultraje que una fuerza extranjera infería a los españoles, indignados en lo más íntimo de sus conciencias.

Terminada la ceremonia del juramento y habiendo cesado la lluvia se marcharon los franceses en dirección a Salteras.

El 31 de marzo del mismo año 1810, a mediodía, se presentó en el pueblo un tal Valladares, con algunas tropas españolas, y al tener noticia de que los franceses se aproximaban huyó al Castillo de las Guardas. Poco tiempo después vino el jefe Ballesteros. con más gente que Valladares, y a los dos días llegaron tropas imperiales francesas, en número de 7000, mandadas por el general Montiel.

Ballesteros huyó a la sierra y también todos los vecinos, con las personas más principales, viviendo ocultos algún tiempo en profundos barrancos y en hondas cañadas, por temor a los extranjeros. Al volver contemplaron el exterminio y la ruina de que había sido víctima el pueblo, las casas saqueadas, quemadas las puertas, los animales domésticos y las aves de corral desaparecidos, los graneros vacíos y seiscientos pies de olivos quemados en las corraladas". El mismo libro del que se transcriben estos datos dice que su autor se libró del fuego por estar escondido en un mechinal cerca de un año.

El 21 de junio, que fué el día del Corpus, llegaron, por la mañana, de Sanlúcar la Mayor 600 franceses, que se marcharon aquel mismo día, llevándose presos a varios hombres de los más ricos, que fueron don Pedro Ortega, don Pedro de los Santos, don Juan Antonio Barrera de Urrutia, el escribano, y a Servando de los Santos Hato, por su suegro Bartolomé Bayas, y además multaron al pueblo. Estuvieron los presos veinte días en la cárcel de Sevilla, y antes de su liberación hubo que pagar la multa impuesta que ascendió a treinta mil reales.

Esta detención fue a consecuencia de haber establecido el gobierno francés, por medio de su comandante, una milicia cívica y de que pasados algunos días vinieron una noche algunos españoles que sorprendieron y se llevaron preso al comandante, alojado en la casa de don Isidro de Rueda, acción audaz que determinó las prisiones antes referidas. No expresa con claridad el cronista el desenlace de este suceso, aunque es de suponer que su feliz resultado determinara la liberación de los detenidos.

Aquí, como en todos los pueblos, crearon guardias cívicas que les ayudaban a mantener el orden, y tal vez también, como en otros pueblos, se presentarían grandes dificultades y tropezarían con la rebeldía que muchos españoles opusieron a la formación de las expresadas milicias; surgirían seguramente violentas escenas que dieron por resultado el secuestro del comandante y el consiguiente encarcelamiento de las personas principales y la multa al pueblo.

El 7 de mayo de 1812, día de la Asunción, llovía copiosamente, lo que no impidió que saliera una división francesa del cercano pueblo de Gerena hacia el Condado. Llenos de asombro los vecinos de este pueblo los vieron pasar por las casas de la dehesa y vereda de la Carne en dirección a Escacena. Algunos franceses se apartaron de la formación y después de comer y destrozar los sembrados de la finca llamada de Las Borriqueras se presentaron en Aznalcóllar pidiendo de comer, robando y atropellando las casas.

Los del pueblo, no pudiendo aguantar más tanto aprobio, llenos de indignación, se levantaron en masa con el más santo coraje y empuñando palos y armas rudimentarias, se lanzaron a desigual pelea, entre gritos y llantos de mujeres, y dan muerte a cinco o seis franceses, sin más baja sensible que un vecino herido gravemente de un bayonetazo.

Después de este combate quedaron llenos de aflicción pensando en el castigo que habrían de imponerles cuando se llegase a saber el suceso en la División.

Llegó procedente de Zalamea, donde la División estaba, un propio asegurando que había oído decir a los franceses que vendrían a rodear el pueblo y que lo castigarían con un degüello general de sus habitantes, cumpliendo así el decreto publicado por Murat que imponía penas tan severas a las poblaciones que derramasen sangre francesa..."

Richard Ford, un viajero que describe el país y las ciudades y pueblos de España, en su obra "Manual para viajeros por Andalucía y lectores en casa", no coincide con estas apreciaciones románticas de valor y coraje de los pobladores andaluces. Antes al contrario; llega a afirmar en la página 12 de su manual-guía de viaje que: "Soult dominó la provincia entera en 15 días... En ningún otro lugar fueron tan bien recibidos los franceses, y la llamaron su provincia (se refiere a Sevilla en general) Cabe maravillarse de que sus ejércitos huyan (se refiere al inexistente ejército hispano) cuando al pobre soldado le faltan todos los medios que aumentan la eficacia y además cuando jefes indignos son los que dan el ejemplo. El pueblo, debido a su triste experiencia, no tiene confianza en las instituciones, y cuando se ve con poder, y siente que le hierve la sangre, ¿es de extrañar que sacie su sed de venganza?"

Lástima que este viajero curtido intelectualmente no pasase directamente por Aznalcóllar en sus periplos de exploración. Nos hubiese surtido de noticias de primera mano interesantes, descontando la gran cantidad de banalidades y generalizaciones, en las que cae para agradar al lector inglés. Me estoy refiriendo a frases tan ridículas como:

"De todos los españoles, los andaluces son los más dados a la jactancia. El andaluz termina creyéndose su propia mentira, y de aquí que siempre esté contento de sí mismo (...) A pesar del largo desgobierno, el andaluz hoy en día es el ingenio..., es casi el idioma nacional del contrabandista, el bandido, el torero, el bailarín y el Majo, y ¿quién no ha oído hablar de estos personajes de la Baetica?".

En las excursiones y giras básicas de Andalucía que describirá, existe un apartado llamado "Gira mineralógico geológica" en la que increíblemente no habla de Aznalcóllar, siendo como fue zona minera por excelencia. Sí habla, por el contrario, de Almadén de la Plata, Guadalcanal y otros pueblos mineros:

"Pasando por Itálica, el camino real de Badajoz continúa hasta la venta de Pajanosa, a 4 leguas, y luego tuerce a la izquierda por un páramo de xaras, hasta el Garrobo, a una legua, pequeña aldea donde conviene hacer un alto en el camino. Desde aquí,... hasta una aldea de la montaña, Castillo de las Guardias, llamada así por su atalaya mural. Aquí se puede parar para dormir. Al día siguiente, un paseo de 5 leguas por una dehesa desierta conduce a Riotinto..." (269).

Todavía describe Barrera un acontecimiento más de la gallardía con que la población de Aznalcóllar resistió al invasor. En la página 33 de su breve historia de Aznalcóllar cita la figura de un joven y heroico sacerdote, Cecilio José Barrera de Urrutia, que arriesgando su vida, consiguió evitar una emboscada de milicianos españoles en la pedanía del Torilejo:

"Como sus convecinos, sentía el peso y la opresión del yugo extranjero y su sangre joven hervía de coraje. Sabiendo que en la sierra, el enemigo preparaba una emboscada en la pequeña aldea El Torilejo, guarnecida sólo con escasas tropas leales, que montaban sus guardias en las faldas de los cerros, escondidos entre los jarales del monte, que casi impedían sus movimientos, quiso evitar el peligro que aquellos leales corrían, y con gran exposición y valor rayano en el heroísmo, consiguió dar aviso a la citada tropa de tiradores, que mandaba don Antonio González, segundo jefe de la columna móvil de la tercera división de la izquierda. Así los liberó de la sorpresa que meditaba el enemigo en el poblado del Torilejo, término de esta villa, el 24 de mayo de 1810".


4. La economía

Del año 1803 tenemos una escritura pública (270) que nos indica como funcionaba el mercado económico en Aznalcóllar a principios del XIX. Por ella sabemos que un grupo de mayoristas se hacía cargo del pago de alcabalas, relativas al aceite consumido, a la Real Hacienda:

"Notorio y manifiesto sea a todos los que la presente escritura pública de Obligación y Fianza vieren, como nos: Antonio Tallafee y compañeros vecinos de esta villa como principales, y Juan Polo, de esta vecindad como su fiador, ambos juntos de mancumun y a voz de uno, y cada uno de por si,. ..decimos que por cuanto se remató en mi el principal del Ramo de Parrillas que comprende el vino vinagre, y aceite, con las condiciones que se arrendarán el año próximo... otorgan las competentes escrituras de obligación según costumbres... han de pagar la cantidad en que se remató por tercios de dicho presente año: fin de abril, agosto y diciembre...

Nos obligamos a dar y pagar llanamente y sin pleyto alguno a los Señores del Consejo de Justicia y Regimiento de la Villa de Aznalcóllar en moneda de oro y plata corriente 3.500 reales de vellón en que se remató el referido ramo, y en cada un tercio, 1.166 reales y 24 maravedis, y pagar la Alcavala de la venta de Aceite de la Real Hacienda."

Ese mismo año de 1803 fue calamitoso para el campo de Sevilla. Dice el historiador Pedro Barrera (271) que a mediados de septiembre de ese año empezó a llover tan copiosamente que los campos no pudieron ser labrados convenientemente, produciéndose una carestía de pan grande, pagándose hasta a 200 reales la fanega, siendo de mala calidad.

Para conocer las características económicas generales de la Aznalcóllar decimonónica debemos acudir al "Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España y sus posesiones de Ultramar", editado por Pascual Madoz entre 1845 y 1850 en 16 volúmenes completísimos. En su edición relativa a Sevilla, en las páginas 212-213, especifica estos datos para Aznalcóllar:

"...Hay en el término igualmente 18 caseríos destinados a la labranza, y olivares de buena calidad. A media hora de la villa se encuentran los llamados Cañoronco, el Negro y 2 de Garcibravo, el primero con 178 fanegas de tierra, el segundo con 330 y los 2 últimos con 554 fanegas; a una hora los de Prado, con 548 fanegas, el Pozuelo con 200,2 de la Dehesilla con 503, la Torre con 298, el Tizón 100, el Vicario con 206, los Maestres 529, y el Tardón con 100.

A dos horas los de Barbacena con 300 fanegas, donde existe una fuente de agua sumamente cristalina, delgada y grata al paladar; Pajaron 106, los Villares 300, el Indiano 130 y Villa Palmito con 297, todos los cuales (cortijos) se hallan divididos en suertes (de tierra) de primera, segunda y tercera calidad... El terreno participa de sierra y de tierra de pan llevar. Se cuenta sobre 19.000 fanegas útiles únicamente para el ganado cabrío y colmenas, aprovechándose una parte muy escasa para sembrar en clase de rozas; tiene arbolado cuyo fruto se enajena por el Ayuntamiento para engordar cerdos, ingresando estos valores en el fondo de propios (es decir, lo mismo que se hacía desde la constitución del municipio siglos atrás)... Desde tiempo de D. Femando VI, han poseído los propios 6 dehesas compuestas de encinas, alcornoques y tierras calmas con 3.600 fanegas, las cuales en el día están dadas a censo reservativo entre los vecinos (...) Produce trigo, cebada, escana, aceite, bellotas, garbanzos, habas, arvejones, yeros, vino, miel, cera y lana; ganado lanar, cabrío, vacuno, yeguar, mular, asnal y de cerda; abundante caza de perdices, conejos y liebres; se crían también lobos, zorros, tejones, garduñas, jabalíes y venados, y alguna pesca de barbos y arbures; Industria, se hacen ricos quesos, hay 3 molinos de aceite, 8 tahonas y una caldera para elaborar el aguardiente, dedicándose sus habitantes a las labores del campo y la cría de ganados, que exportan con los demás frutos sobrantes, a las ferias de Mairena, Sanlúcar la Mayor, Santiponce e importan de Sevilla los efectos de que carecen; pues a pesar de su situación, de la abundancia de sus aguas, de la extensión y belleza de sus campos, particularmente en el mes de mayo, no se celebra en este pueblo feria ni mercado alguno..."(otros datos económicos más específicos de Aznalcóllar se reproducen en el Apéndice al siglo XIX).

A través de documentos de pago y presupuestos de contratas para la realización de obras públicas, conocemos los sueldos medios y jornales que se abonaban a los operarios y trabajadores de la segunda mitad del XIX, en Aznalcóllar.

He aquí algunos botones de muestra:


Año 1865
Cuadro de los precios que se asignan a los jornales de operarios

- Peón menor o muchacho: 4 reales
- Peón Bracero: 8 reales
- Peón obrero: 8 reales

- Oficial albañil: 16 reales
- Carpintero: 16 reales
- Cantero: 16 reales

Cuadro de precios del transporte de mercancías

- Caballería Menor: 6 reales
- Caballería Mayor: 8 reales
- Carro de caballería: 28 reales


Sabemos que parte de la población de aznalcolleros eran arrieros, o se dedicaban al transporte de tierras y materiales: por 10 metros cúbicos de tierra transportada se cobraban 0,62 reales, pagándose el porte de 100 metros cúbicos a 1,80 reales.

Como prueba de la creciente producción y exportación de minerales que salían de Aznalcóllar, y de la mejora de las condiciones económicas de sus habitantes a partir del último tercio del XIX, parece conveniente mostrar al lector una memoria descriptiva del camino o carretera que se construía desde 1865, para unir las poblaciones de Aznalcóllar y su cabeza de partido, Sanlúcar la Mayor. En efecto, a partir del puente que cruza el Guadiamar (a la bajada de la Cuesta de las Doblas) el Director de la obra, D. Juan López, presentó un proyecto y una memoria que reproducimos en el apéndice del siglo XIX, legajo 31, cuyo original está en los Archivos de la Excelentísima Diputación de Sevilla.


5. Datos de población del siglo XIX

(Breve estudio de la población a partir de las actas bautismales conservadas en los archivos parroquiales de Nuestra Señora de la Consolación)

El más antiguo de los Libros de Bautismo conservados y no destruidos en los incendios sufridos por la Iglesia, lleva el número 11, por lo que debieron existir 10 libros anteriores, hoy desaparecidos.

Este ejemplar lleva la fecha del mes de noviembre de 1841, alargándose sus páginas hasta 1850. Lo firma el "cura animarum" (cura de almas) D. Pedro García y García, presbítero que sustituyó al citado en páginas anteriores como litigante, D. José María Morales. En este lapso temporal de 9 años, se contabilizaron 441 bautizos.

En el período de Febrero de 1850 a 1865, el Libro de Bautismos n° 12 reseña un aumento espectacular de nacimientos, con 1.046 bautizos, realizados por D. Gabriel Llorente (párroco ecónomo y beneficiado), D. Juan Pérez Romero (coadjutor) D. Jose María Ortiz (que realizó bautismos de manera ocasional por peticiones privadas), D. Antonio Jiménez Román y D. Vicente Escobar.

El libro 13 lo abre el mismo cura beneficiado que cerraba el anterior, D. Vicente Escobar. El número de sacramentos administrados a los recién nacidos fue de 671. La movilidad de los presbíteros seguía siendo grande, pues el 23 de junio de 1866 ya tenía nuevo cura la parroquia, en la persona de D. José María Fernández y Parra. Otros curas interinos que pasaron por allí fueron D. Joaquín Fernández, D. Eustaquio Morales, Don Diego Lara y D. Juan Calderón de la Barca.

Los Libros 14 y 15 tienen las listas de bautizados entre 1874-1882 y 1882-1886, siendo las cifras cuantitativas de bautismos de 749 y 800 respectivamente para cada período.

A partir del libro de Actas número 16 parece haber una relajación en el número de nacidos, así como también una reducción en el tránsito de curas que administraron sacramentos en la parroquia. Si en el período anterior tuvimos hasta 10 curas diferentes, en el lapso de 38 años solo un párroco estuvo al frente de la Iglesia: Don Eustaquio Morales Romero, cuya firma aparece en los siguientes libros:

Libro de Actas Bautismales de 1886-1894.- con 732 bautizos
Libro de de 1895-1901.- con 613 partidas bautismales
Libro de de 1901-1907.- con 516 bautizos
Libro de de 1907-1911.- con 419 sacramentos
Libro de de 1911-1917.-con 515 sacramentos
Libro de de 1917-1923.- con 400 bautizos; el 5 de marzo de 1922 D. Eustaquio firmaba su última partida de bautismo, recogida en el libro 21.

Esa continuidad del índice de natalidad en Aznalcóllar es la causa primaria de que su población no haya tenido altibajos significativos a diferencia de otras poblaciones de los alrededores, como veíamos en los gráficos correspondientes a los siglos XV y XVI. Por ello, a pesar de que el lector observa que el número de nacidos decrece a partir de cada libro de Actas, la mejora de las condiciones de vida, y la menor mortalidad infantil que ello suponía, mantenían altísimo el nivel poblacional que siempre ha caracterizado a Aznalcóllar, a pesar de ser un pueblo serrano. Incluso hoy, en 1996, es uno de los pocos pueblos de la provincia de Sevilla que tiene problemas para escolarizar a la ingente multitud de alumnos que abarrotan las aulas de primaria.


6. Pleitos y expedientes eclesiásticos

Durante el siglo XIX poco cambió la vida para los habitantes de Aznalcóllar. La mayor parte de ellos siguieron con sus tareas rurales; los funcionarios concejiles y los allegados a puestos eclesiásticos con sus tradicionales trifulcas y pleitos ante el arzobispado.

Un ejemplo de ello lo tenemos en el año 1815, en el que comienza un pleito para cubrir la vacante de organista en la Iglesia parroquial de Aznalcóllar. La familia que tradicionalmente había sido beneficiaria de este título, los Polo, iban enseñándose mutuamente de padres a hijos la técnica al estilo de los antiguos gremios, de manera que nadie ajeno a ellos pudiese hacerse con el puesto de organista en la villa. El oficio que citamos era de máximo interés e importancia en una sociedad que vivía de cara al exterior, cuidando de los detalles más ínfimos y evitando cualquier actuación religiosa o pública que pudiera salirse de la ortodoxia tradicional.

De este modo, el abuelo D. Gregorio Polo había pasado la vacante de organista a su hijo D. Melitón, durante el reinado de S. M. Femando VII en el año 1815, tras la muerte de su padre y cuarenta años de servir el puesto. (Legajo 363/3 Archivo arzobispal de Sevilla). No obstante, para servir destino en cualquier puesto había que demostrar la valía ante la autoridad competente musical, actuando mientras tanto como interino. Tres años más tarde, el 5 de febrero de 1818, el cura beneficiado de la villa de Aznalcóllar, D. Fernando Víctor de Medina otorga el visto bueno a Don Melitón con este escrito:

"...Que estando Melitón Polo de este vecindario sirviendo la plaza de organista interino con licencias que recibió del Sr. Licenciado Fabián de Miranda y Sierra, Deán y Canónigo de la Santa Patriarcal Iglesia de Sevilla... Constándonos su buena conducta y habilidad nombraban y nombraron por tal organista...al referido Melitón Polo..." (Legajo 363/3 ibidem).

Pero el pleito o riña comienza cuando D. Melitón presenta a su hijo a la plaza de ayudante del órgano de la Iglesia. El sochantre que actuaba como tal en la Iglesia no lo consideraba capaz, negándose a cantar con Manuel Polo, que así se llamaba el último de la dinastía; parece que existían problemas entre ellos, que no se citan en el expediente del arzobispado.

No obstante, después de un laberíntico pleito, el 11 de febrero de 1829, se nombraba a D. Manuel Polo"... para que sirva interinamente la plaza de organista de Aznalcóllar en las ausencias y ocupaciones de su padre, y désele para ello la licencia necesaria". Tres días más tarde ocupaba la plaza.

De 1817 es un expediente formado sobre D. Pedro Sánchez Villalobos, beneficiado de la villa de Aznalcóllar, en la que se exige "que se presente a residirlo". Por lo visto, el tal D. Pedro no hizo constar en la Contaduría del Arzobispado el nombramiento de que se le dotó en 1815 (mes de Julio), ni se presentó a trabajar, cobrando no obstante, de los dineros de la Iglesia.

En contestación a un oficio anterior al expediente, se dice:

"Don Pedro Sánchez Villalobos tiene obligación de pagar con sus bienes la media annata que adeuda... el beneficio que en virtud de Representación obtuvo en la Iglesia de Aziarcollar, del cual tomó posesión por medio de apoderado en julio de 1815. Por no haberse presentado no avilitadose para servirlo (el beneficio) se comunicó orden previniendo a la Contaduría... para que no se le pagasen los libramientos respectivos..." Como observamos, algunos avispados personajes se aprovechaban de la lentitud de las actuaciones administrativas, en un siglo en el que la burocracia y papeleo atrasaba aún más la economía general de cualquier institución. Así, Pedro Sánchez, era deudor de 2.320 reales que había cobrado indebidamente, y que no pensaba devolver, pues en un documento de la Subcontaduría de Expolios y Vacantes de 18 de septiembre de 1820 se inicia proceso de embargo contra el susodicho y sus propiedades o bienes libres".

Sorprendentemente, en documento habilitado de 9 de diciembre de 1820 se descubre que del citado Sánchez Villalobos "no hay constancia o certidumbre de que le puedan corresponder algunos frutos del Beneficio de la villa de Aziarcollar en que está nombrado". Estas usurpaciones de frutos y beneficios parecían cosa usual en la España anterior a la Desamortización. Errores en los libramientos, falseamiento de existencias de grano, y beneficiados (estafadores) que no son tales, están a la orden del día a pesar del rígido control que se pretendía seguir desde Sevilla.
El pleito más sonado en este siglo entre integrantes de la nómina eclesial de la parroquia de Aznalcóllar fue la disputa entre el Sochantre (o subchantre, es decir, el cantor) de la Iglesia y el cura párroco, en el año 1829.

Para describir el litigio o controversia entre estos dos personajes nos remontaremos al 18 de febrero de 1828, cuando el bachiller D. Lorenzo Aguilar y Eleyzadas, "Vicebeneficiado de la única iglesia parroquial... de esta villa de Aznalcóllar" halló una partida, que copiada a la letra es como sigue:

"Partida.- En la villa de Aznalcóllar, a 18 de febrero de 1828 años, se enterró en el cementerio p.pco. de la Iglesia Parroquial de la villa el cadáver del Pro, Don Antonio Dorado, que murió el 16 de ese mes, de edad de 40 años, poco más o menos, subchantre que fue de esta misma parroquia; fue religioso de Santo Domingo de Guzmán... No recibió los santos sacramentos por morir así repentinamente y no dar lugar a que se les administrasen...". La diligencia la firma el notario de Aznalcóllar D. Nicasio Femando de León.

Como consecuencia del fallecimiento, había necesidad de nombrar nuevo subchantre. Así, el 13 de marzo de 1828, el cura D. Femando Víctor de Medina y Marín, y el bachiller ya citado, D. Lorenzo Aguilar declaran ante D. Nicasio (notario) que está vacante la plaza de maestro cantor: "haciendo notable falta al culto el que se provea, por ser una población pequeña donde no se encuentra quien la sirva interinamente..."

Proponen para esta plaza a D. José Escobar, vecino de Sevilla, quien cobraría el salario, emolumentos y demás que había gozado su antecesor.

A su vez, el que será elegido nuevo sochantre, mandó una instancia suplicatoria al arzobispado para que se le diese el título de sochantre, porque según él: "...poseo una voz de un lleno regular. deseando destinarla en obsequio de Dios... He estudiado el canto llano, en cuya facultad estoy suficientemente instruido...".

José Escobar pasó el examen ante otro sochantre cualificado, D. Sebastián Pérez, en abril de 1828, certificando sus conocimientos y aptitudes. De ello se dio cuenta al tesorero de la Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia de Sevilla, D. Diego García de Lerma y Pizarro, que admitió el nombramiento y libró la licencia con fecha de 26 de abril de 1828.

La pelea comienza en 1829 por faltarse al respeto mutuamente D. José Escobar y el nuevo cura de Aznalcóllar, D. José María Morales.

En efecto, ese año se redacta una carta por el procurador Buenaventura Polledo, representante de José Escobar, y que se manda al abogado de los Reales Consejos, Tesorero de la Patriarcal, D. Luis Gonzaga Colón. Se queja D. José de que, pese a ser el titular de la Iglesia de Aznalcóllar para el canto, el cura D. José Maria "ha procedido a despojar a la misa de dicho destino (quiere decir prohibirle cantar a él), poniendo en su lugar a otro".

El motivo es lógicamente pecuniario: si no canta, no cobra. Aduce el sochantre que, para semejante procedimiento, no ha dado motivo de queja, antes al contrario: "...Desde que tomé posesión de la sochantría me he portado con la debida delicadeza sin faltar jamás a mi obligación..."

Por su parte, el presbítero Don José Maria Morales y García, escribe otra carta de puño y letra, con fecha de 17 de Septiembre de 1829. En ella, se queja del Sochantre, que mira con desprecio las atenciones de su oficio. Le acusa de:

"Haberse ausentado hasta el día del Corpus de su parroquia, por ir en lugar de otras, cuyo hecho es público como puede informar D. Antonio Miranda, cura interino de Escena... El escándalo que dio en los maitines de Navidad de Nuestro Señor, burlándose desentonando... Se me fingió indispuesto para asistir a tres o cuatro días de vísperas con entierros y bautismos... El insinuado solchantre no quiere variar su ruta desordenada... No quiere asistir sino a lo que tiene estipendio (motivo claramente económico)..."

La gota que colmó el vaso de la paciencia del párroco fue el día de la patrona del Pueblo, la Virgen de Fuente Clara, día de entusiasmo piadoso general. Era sábado y solo cantó por la mañana, no apareciendo por la tarde aduciendo enfermedad. El párroco le pidió que mandase un sustituto de su gremio cantor y que lo pagase, a lo que el otro se negó con estas palabras:

"Ni vengo a vísperas, ni viene solchantre a mi cargo".

El cura pone como testigos al sacristán Elías Cumbreras y al monaguillo de 14 años Juan Antonio. Además, para llevar a cabo los oficios de canto litúrgico mandó traer al sochantre de Paterna, mandando que se le librase lo que se solía a Escobar.

Insultos y provocaciones no faltaron entre ambos, una vez se enteró Escobar de la usurpación de su puesto. Por ello, el cura le prohibió que cantara hasta nueva orden. El otro salió gritando y vociferando de la Iglesia, diciendo: "¡A mí me han de pagar de todas maneras!"

Para echar más leña al fuego, el cura termina acusando al cantor de ser inepto para su empleo, "pues no sabe ni registrar una misa, ni unas vísperas, ni aún leer el latín..."

En Marzo de 1831 Don José Escobar seguía inactivo e inhabilitado (272).

7. Las hermandades de Aznalcóllar

Las dos hermandades más importantes de Aznalcóllar siguen la tipología que Isidoro Moreno (273) denomina como dual: Dos hermandades rivales, encontradas, que dividen simbólicamente al pueblo de Aznalcóllar, en "mitades verticales". Estas son las hermandades de la "Cruz de Arriba" la "Cruz de Abajo".

Esta partición vertical no hace referencia, según creo, a estratificación o diferencias sociales de tipo socioeconómico, sino que solo se refiere a ámbitos religiosos o ceremoniales,
El "modelo consciente" (274), es para ambas el mismo: son organizaciones de fines religiosos para fomentar el culto a la Santísima Cruz y a sus titulares (Virgen del Rosario y Emperatriz Santa Elena), aunque tienen otras labores no menos encomiables:

A) Cultos en honor a los titulares de la hermandad, según ciclos de celebración preestablecidos

B) Mejoramiento espiritual de los hermanos, adecuándose a los preceptos cristianos.

C) Ayuda a los necesitados (fin caritativo-asistencial).

No existe un ciclo exacto de culto o de salida procesional, sino que cada 4 años aproximadamente se reúne el dinero necesario para llevar a cabo el clímax emocional festivo que supone la fiesta de la Hermandad.

El por qué y el cuándo surgen estas dos hermandades de gloria en Aznalcóllar es difícil de saber. Primero por la falta de orden y rigor en la acumulación de noticias y documentos históricos de régimen interno a las cofradías; segundo por la desaparición de objetos artísticos y de culto que son sustituidos o bien transformados para adecuarlos a la moda o al gusto imperante.

Si a ello sumamos que muchos documentos y fuentes descriptivas son escondidos por particulares, no siendo posible su análisis, tenemos motivos más que suficientes para temer el equívoco o el error en las interpretaciones históricas que se plasmen en estas líneas.


7.1. La hermandad de la Cruz de Abajo

Puede que sus inicios se encuentren en la tendencia natural que el hombre rural tuvo a asociarse. a realizarse a través de un conjunto grupal comunitario. O quizás su origen estuviera en un solo individuo (o varios) cuyo objetivo era oponerse a otra entidad grupal enemiga, o defensora de valores (económicos, sociales o de pensamiento,...) diferentes a los propios.

Respecto a este particular, el historiador José Sánchez Herrero (275) dice:

"Algunas cofradías nacieron para ser, se convirtieron ellas mismas en algún momento dado de su historia, o fueron utilizadas por otros como instituciones de presión socio-política, como refugio de grupos políticos o sociales , ligas o banderas, que bajo capa religiosa, actuaron en orden a lograr fines políticos o sociales."

No podemos intuir cuales fueron las motivaciones para la creación de esta hermandad, ni tampoco la de su gemela, la Cruz de Arriba. De todos modos, la dicotomía, la oposición, la dualidad de dos contrarios es algo que tiene cierto morbo y gusta a las gentes de Andalucía. Múltiples fines pueden asignarse a la labor de la Hermandad, pero creo que debemos inclinar la balanza hacia los meramente religiosos, benéficos, culturales y recreativos antes que a otros pretendidamente económicos (o de otra índole). Lo que sí está claro es que buena parte de las cofradías y hermandades de Andalucía tuvieron unos fines gremiales o corporativos, en defensa de determinados grupos sociales...

Sea como fuere, la característica que define a los hermanos de la Cruz de Abajo es su piedad festiva, mezclando lo afectivo con lo religioso; uniendo la exaltación litúrgica de su patrona, Santa Elena, con la espontaneidad de los fuegos de artificio.

El mismo J. Sánchez Herrero, en una colaboración periodística para el decano de la prensa sevillana, El Correo de Andalucía, dice que:

"El gusto por la fiesta, por el desfile festivo, por la procesión, prescindiendo ahora si se trata de un desfile o procesión religiosa, es otro elemento que podemos apreciar en todos los pueblos y culturas" (276).

Nota. Las dos hermandades surgirán en el XIX, a partir de la desaparición de las hermandades y cofradías de sangre, características del XVIII, cuya expresión básica había degenerado a lo tremendista y lo fanático (recordemos las procesiones de disciplinantes, que fustigaban públicamente su cuerpo en esta visión exaltada de la existencia).

Para acabar con estas expresiones desmesuradas de violencia religiosa que eran todo lo opuesto a las enseñanzas cristianas, el Consejo de Castilla elaboró un expediente de "Reforma, Extinción y Arreglo de las Cofradías erigidas en las Provincias y Diócesis del Reino". Será el asistente de la ciudad de Sevilla, el ilustrado D. Pablo de Olavide, quien lleve a cabo este expediente, de fecha de 25 de Junio de 1783. Tiene, pues, que ser a partir del XIX cuando surja esta nueva forma de expresión popular conocida en Aznalcóllar: La fiesta de las Cruces.

El culto a la imagen de Santa Elena es el nexo de unión de los hermanos de la Cruz de Abajo.

Así, en recuerdo de las fiestas de la Hermandad celebradas durante los días 7 al 16 de Agosto de 1993, la Junta Directiva actual, presidida por D. Juan Antonio Soltero Fernández editó una hermosa Imagen de la "Gloriosa Emperatriz Santa Elena", recordando que pronto se cumpliría el 175 aniversario de la llegada de esta figura mariana a la Hermandad.

La devoción a Santa Elena tiene resabios muy antiguos. Fue la madre del emperador Constantino, aquel que permitió al cristianismo triunfar en el Imperio semidesmembranado de Roma, otorgando a esta religión libertad de culto.

Flavia Julia Helena (Bitinia, mediados del siglo III - Nicomedia, hacia el 330 d.C.) era sirvienta en una hospedería de Drepanum. Inicialmente fue elegida por Constantino Cloro como concubina, de cuya unión nació el futuro emperador romano Constantino. Posteriormente, fue repudiada por su esposo, que prefirió a Teodora. Cuando su hijo llega a la jefatura del Imperio, fue llamada a su lado, convertida al cristianismo y dotada del título de "Augusta".

Se embarcó en un viaje hacia los Santos Lugares de Palestina (Jerusalem) donde elevó edificios eclesiásticos varios. A Santa Elena se le atribuye la invención del mito de la Vera Cruz.

Según la tradición que se ha comunicado a los jóvenes de la hermandad de manera oral, fue traída al pueblo de Aznalcóllar por un monje de los contornos (¿quizás un religioso del monasterio del Tardón?).


Imagen titular de la Hermandad de la Cruz de Abajo: Santa Elena.

Antiguamente, la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz de Abajo se celebraba en el mes de mayo, en fin de semana distinto al de la Cruz de Arriba.

"Era el momento de la rivalidad entre las hermandades o mitades del pueblo... Cada una celebraba la fiesta de la Cruz como fiesta de identidad y con recorridos diferentes. En la actualidad, y por razones de tipo económico, buscando el mayor realce de cada Hermandad, no se celebran todos los años, y se han pasado al mes de agosto, en razón de tener el pueblo mayor afluencia de veraneantes y vecinos emigrados... Al no salir el mismo año, ambas hermandades hacen el mismo recorrido..." (277).

La fiesta ritual coincide con la festividad de Santa Elena, el 18 de agosto, con tres días de pasión religiosa y exaltación festiva, con toda la parafernalia de cohetes, bandas de música y actuaciones musicales en las verbenas nocturnas. La gastronomía también tiene mucho que decir en estos días gozosos para los hermanos de la Cruz de Abajo.

El sábado por la tarde, tras la diana musical del alba, tiene lugar el cortejo de hermanos a caballo, con traje corto los varones y de amazona o flamenca las damas. La Junta Directiva suele portar los estandartes y varas de mando, dirigiéndose a la salida del pueblo, donde recogen romero, planta simbólica, que ofrecen a su cruz procesional al anochecer.

El domingo, de nuevo los tamboriles amenizan el despertar. De la plaza del Alamillo, donde se encuentra la Capilla de la Cruz de Abajo, salen carrozas y carretas engalanadas, tiradas por bueyes y últimamente por tractores.

La Cruz de Abajo tiene su propia ermita, en las inmediaciones del Cortijo-Dehesa del Palmar, a 5 Kms. de la población.

Por la tarde se celebra misa de romería. La alegría, el baile y el cante son naturales a estos momentos de placer. En el pueblo hay actuaciones de los más importantes artistas que se pueden encontrar en la geografía nacional.

No se repara en gastos, siendo el derroche de medios económicos incalculable. Piense el lector que los hermanos (Cruz de Abajo o Cruz de Arriba, igual da) han contribuido pecuniariamente durante al menos 4 años, intentando eclipsar la fiesta de la hermandad rival.

El lunes es el último día de la Fiesta; es el día grande por antonomasia. Es el momento en que el paso de la Cruz y el de Santa Elena se traslada a la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, donde se oficia misa solemne. Los pasos son llevados por hermanos costaleros (paso de la Patrona) y costaleros profesionales contratados en Sevilla (el paso de la Cruz) (278).

Las mujeres van vestidas de mantilla, dando lucimiento a la procesión.

La Hermandad de la Cruz de Abajo tiene actualmente unos 850 hermanos, según datos del joven secretario, Don José Antonio Losada. Su prioste mayor es el artista local D. Luis Mérida, que cuida con esmero del ornato interior de la Capilla.


7.1.1. Datos arquitectónicos y artísticos


La guía artística de Sevilla y su provincia da los siguientes datos sobre la Capilla:

"Tiene planta rectangular y se cubre por dos bóvedas de cañón, entre las que se incrusta una de media naranja. Al exterior muestra una portada en los pies, con espadaña sobre ella, que parece obra del siglo actual. El interior contiene un retablo, dorado recientemente, con la escultura de Santa Elena, del siglo XVIII, pero muy arreglada. Como única pieza de orfebrería hay que mencionar un cáliz manierista decorado con cintas planas y marca de la ciudad de Córdoba. Es obra de la primera mitad del siglo XVII".


Cáliz Manierista. Capilla de la Cruz de Abajo.

A la izquierda del espectador que se situe frente a la portada se encuentra la piedra fundacional de la Hermandad, un bloque pétreo con rebaje lateral muy desgastado. La portada nos muestra una bicromía blanco-ocre. Sobre el arco de medio punto de la entrada está escrita la expresión de caracteres latinos "O Crux Ave Spes Unica", y sobre ella en una hornacina se coloca la cruz fundacional, réplica de otra antigua.

Desde el cuerpo de campanas al suelo hay una altura de 10,50 metros.

La cúpula que corona la media naranja tiene una altura de 2,45 metros, por 8 m. de perímetro. La transformación del cilindro al octógono supone 3,40 metros.

Por último, el retablo dorado de Santa Elena, cuya simetría ascendente está flanqueada por columnas estípites, que sirven de base ornamental al moderno retablo lignario. Como nota histórica diremos que el antecedente iconográfico de este tipo de ornamentación estuvo en el grandioso retablo de la Iglesia del Sagrario de la Catedral de Sevilla de 1709, realizado por el insigne maestro Jerónimo Balbás: a partir de éste se desarrolló el modelo retablístico que ha perdurado hasta nuestros días, y en el que se ha inspirado el carpintero que realizó el de esta Capilla.

La cruz que porta Santa Elena está moldurada en oro fino, gracias a los donativos de los feligreses de la Hermandad.

La más antigua campana de la espadaña es obra de R. Tejada, de fines del XIX.


7.2. La hermandad de la Cruz de Arriba

Para comenzar este breve estudio, doy cita de los acontecimientos más importantes para los hermanos de la Cruz de Arriba.

Año 1919.- Reformas en el paso de la Santa Cruz realizadas por el escultor sevillano Antonio Roldán.

Año 1926.- Fiestas de Agosto, se organiza la primera romería de la localidad.

Año 1927.- Se consagra al culto público la Capilla de la Santa Cruz de Arriba.

Año 1937.- En febrero, entra en el taller de Castillo Lastrucci, imaginero sevillano, la escultura donada por María L. Vidal Martínez de Velasco, que convenientemente arreglada se convertirá en la titular de la Capilla. (Ver carta del escultor firmada) (279).

Año 1943. Se bendice la Capilla, ampliada ex profeso.

Año 1947. Se estrena el Simpecado de la Virgen, realizado por los hermanos Sanz. También se saca el restaurado y magnífico paso de la Virgen, obra de Antonio Castillo Lastucci.

Año 1973. Canonización de la Hermandad y Jura de las Reglas, a instancias del Arzobispo Cardenal Bueno Monreal.

Año 1974. Inauguración y bendición de la Ermita de la Dehesa de los Llanos, en los terrenos donados por D. Diego Rodríguez Sánchez y su esposa.

Año 1983. Bendición del simpecado de la Virgen, con bordados de oro, obra de Piedad Muñoz.

Año 1988. Reproducción de la Virgen del Rosario, por la mano de Luis Álvarez Duarte. Bendición del Retablo de la Cruz, obra de M. Guzmán Bejarano.


7.2.1. La capilla

Este edificio está situado en la Plazoleta de la Cruz de Arriba, junto al solar de la antigua Casa-Cuartel de la Guardia Civil; dichos terrenos eran propiedad de Doña Aurora Barrera, una de las fundadoras de la Hermandad, que los cedió para la edificación de la Capilla. (280).

El objetivo de dicha cofradía era la veneración de la Santa Cruz (281). Parece ser que la misma A. Barrera cedió la Cruz Primitiva, hoy perdida. (282).

Según estos datos, el edificio se convirtió en Capilla en el año 1818. La Cruz Procesional se sacó el 3 de Mayo de 1823, y la gozosa procesión recorrió las calles Sevilla, Portugalete y Cruz, hasta donde se asienta el actual Colegio Cruz Blanca.

Se construyó una segunda Cruz, que fue bendecida por el entonces arzobispo de Sevilla, D. Luis de la Lastra y Cuesta, en 1875. En un recorte de periódico que aparece enmarcado como recuerdo de ello y situado en la sacristía de la capilla dice:

"El Emmo. y Rmo. Sr. D. Luis de la Lastra, Pro., Cardenal del título de S. Pedro ad vincula, arzobispo de Sevilla:

Concede 100 días de indulgencias a todos los fieles que con devoción ante la Santa Cruz que con el nombre de (Arriba) se venera en Aznalcóllar rezaren un credo en memoria de la Pasión de Nuestro Sr. Jesucristo. Por decreto de 28 de abril de 1875".

La cruz que actualmente se venera se construyó en 1897, "en los talleres del ingeniero Rossi en Sevilla(...) La nueva cruz poseía una artística banda pintada por el artista sevillano Garcia Ramos" (283):

De fecha posterior es el documento religioso con sello oficial del Cardenal Marcelo Spínola y Maestre, por el que se conceden "80 días de indulgencia a todos aquellos que rezaren el Acto de Contricción-Credo y otra oración aprobada por la Iglesia ante la Santa Cruz de Arriba. "La fecha del documento es de 31 de Julio de 1.899. Recordamos para el lector que los católicos entienden las indulgencias como la remisión total o parcial de la pena temporal debida a los pecados perdonados, en cuanto a la culpa, que la autoridad eclesiástica concede, tomándola del tesoro de la Iglesia a los vivos mediante la absolución. (Código de Derecho Canónico, canon 911). Esta doctrina, varios siglos antes, fue el preludio de la rebelión de Lutero contra la Iglesia romana apostólica.


A) ESTRUCTURA ARQUITECTÓNICA

Planta de una sola nave rectangular, construida en ladrillo y enfoscada, que en alzado nos muestra un cubrimiento de 3 tramos:

- A los pies, bóveda de cañón.

- En el centro, bóveda semiesférica, horadada por tragaluces, que apoya sobre pechinas blanqueadas y lisas, de la que pende una lámpara tipo araña de diseño industrial corriente sin valor artístico. Las pechinas descansan sobre 4 columnas renacentistas de mármol (284), de evidente valor histórico.


Columna marmórea de la Capilla de la Cruz de Arriba.

- En la cabecera, una bóveda de arista cierra la nave.

Las paredes interiores se adornan con azulejería industrial de motivo radial-geométrico.

La fachada tiene un solo cuerpo bajo, elevado por triple escalinata, para adecuarla a la disposición oblicua del terreno. La puerta, de madera contrachapada en dorado en el tercio inferior, es de tipo ojival simple, y está flanqueada por 4 faroles, que agrupados 2 a 2 dan prestancia a dos cuadros musivarios que muestran los símbolos iconográficos de la Capilla: la Santa Cruz a la izquierda, y la Virgen del Rosario a la derecha.

El remate de la fachada se hace con una espadaña de diseño curvilíneo donde se mezcla la pintura de color ocre (laterales del edificio) con el blanco andaluz de la fachada.

El campanario, formado por una sola pared, tiene abiertos dos huecos para colocar sendas campanas de bronce, con uso de sistemas eléctricos, y asistidas por un ordenador que controla el toque y repiqueo de las campanas.

Una de ellas, realizada por R. Tejada en sus talleres de Sevilla y fechada en 1880 es idéntica a la que se encuentra en la Capilla de la Cruz de Abajo (285).

La segunda campana, conocida vulgarmente por la "Guillamona", tiene esta inscripción: "José Guillamón Rodríguez, de Ntra. Sra. de Fuente Clara, Hdad. Sta. Cruz de Arriba, de Aznalcóllar Sevilla. 1941. Fundición de Constantino Linares Ortiz. Madrid. Carabanchel."

El cubrimiento de la media naranja del segundo tramo de la capilla se hace con tejas de la compañía Mensaque Rodríguez, hechas en los talleres de Triana; 8 nervios marcan su diseño exterior.


Retablo de la Cruz

Es el más moderno de los que se integran en el interior de la Capilla. Como ya se ha dicho, fue realizado por M.Guzmán Bejarano, siendo colocado en Septiembre de 1988, según datos de Dña Isabel Gutiérrez Vidal, expresados en su artículo "Breve reseña histórica". Es un retablo en bruto, de una calle central flanqueada por dos columnas estípites con decoración floral, que se enrosca en volutas oculadas, del que penden racimos de pámpanos y vides. En el centro se coloca la Cruz (obra del escultor Rossi, del año 1897), con 4 rayos flameantes y fajas blancas con decoración de jarrones florales. Dos ángeles de Castillo Lastrucci, con dulce mirada y manto blanco sostienen racimo de uvas y palma, respectivamente.

El banco o predela posee una decoración basada en un follaje fitomorfo, colocándose en los guardapolvos angelotes muy clásicos.

El ático del retablo es muy movido, con líneas quebradas y rebajadas en declive. Se termina con corona real y escudo de la Hermandad.


Retablo del Rosario

Es el retablo más antiguo, realizado en la década de los 60, en madera policromada y con hermosos dorados.

El ático es igual de movido que el de la Cruz, pero el de la Virgen se remata con una venera clásica.

En la calle central está la figura de la Virgen del Rosario, imagen de vestir apoyada sobre peana de plata del XIX, de estilo neobarroco. Esta imagen fue cedida en 1937 por una particular siendo restaurada gratuitamente en el taller del imaginero Lastrucci, gracias a la amistad de éste y D. José González Gómez, hermano de la cofradía.

Una gran concha de madera labrada en color salmón envuelve el fulgor de la doble corona de la Virgen, la primera dorada, la segunda argéntea.

Casetones rectangulares y adornos florales terminan la decoración de los paneles. Cuatro racimos penden del arco trilobulado carpanel apainelado de la calle central.

Dos calles laterales nos muestran ángeles custodios del tipo ya reseñado en el retablo de la Cruz. Los paneles decorativos están algo recargados ornamentalmente en los guardapolvos (polseras) laterales, con hojarasca y acanto en motivos circulares (medallones) de raigrambre clásica. Angelillos niños juguetones adornan lateralmente el conjunto. El retablo posee sotabanco decorado.


Imagen titular de la Hermandad de la Cruz de Arriba: Santísima Virgen del Rosario.


7.3. La hermandad de la Vera Cruz

Es la más antigua de todas las hermandades que han existido en Aznalcóllar.

Si el lector posee una memoria ágil, recordará que ya hablamos de esta hermandad cuando estudiamos el Retablo de la Vera Cruz de la parroquia de la Consolación. Es necesario ahora completar estos conocimientos, aunque sea de forma somera, con unas líneas sobre la organización económica, histórica y asistencial de esta congregación.

El historiador Manuel Tobaja Villegas escribió una breve introducción histórica al documento de refundación de la hermandad, que fue entregado en el Palacio Arzobispal y aprobadas sus reglas canónicas el 4 de marzo de 1989.

En ella decía lo siguiente:

"La Hermandad y Cofradía de la Vera-Cruz se fundó, el día 7 de septiembre de 1491; y en 1600 estuvo erigida, y dirigiendo el antiguo Hospital de San Bartolomé, situado en la zona del Alamillo, estando este lugar, en aquel tiempo, fuera del radio del pueblo y a unos 700 metros de distancia; hoy ya dentro de la Villa. Como venía ocurriendo en casi todo el Aljarafe sevillano; donde ejerció una acción subsidiaria encomendada por sus primitivas Reglas, de mantener estos Hospitales, que generalmente, estaban dedicados a albergar a transeúntes y pobres. El año 1720 se concede a la Cofradía de la Vera Cruz una bula papal, firmada por el Papa Celemente Undécimo, que reproducimos a continuación:


BULA PAPAL DE 1720
(Cofradía de la Veracruz)

"Nuestro Santísimo Padre y Sr. Clemente Papa Undécimo:

Por su bula dada en Santa María la Mayor de Roma, en 5 de septiembre del año de la Encarnación de Nuestro Sr. Jesuscrito de 1720, concedió a los cofrades de la Santa Veracruz las gracias perpetuas siguientes:

Indulgencia plena a los fieles de ambos sexos que arrepentidos y haviendo confesado y comulgado se alistaren en la Cofradía.

A los cofrades, que con dicha disposición, si comodamente la pudieran tener, o por lo menos contritos, invocaren el piadoso nombre de Jesus en el artículo de la Muerte con el corazón, no pudiendo con la boca o dieren alguna señal de penitencia.

A los que arrepentidos, y haviendo confesado y comulgado visitaren devotamente cada año esta Iglesia en el día de la fiesta principal de la Cofradia, que elija la misma, y apruebe el Ordinario, el qual no se pueda varias; no siendo el de la Resurreción de Nuestro Sr. Jesucristo, desde las primeras vísperas hasta ponerse el Sol en el dicho día y rogaren por la exaltación de nuestra S. M. Iglesia, extirpación de la herejía, conversión de los infieles y herejes y unión de los príncipes cristianos.

7 años y cuarentenas de perdón a los que con la misma preparación visitaren esta Iglesia 4 días, que elijan los Cofrades, y Apruebe el Ordinario, que la Dominica de Pasión, Jueves Santo, Exaltación y Triunfo de la Santa Cruz.

60 días de perdón a los que asistan a las misas y oficios divinos que celebre la Cofradía a sus congregaciones públicas o particulares: a las procesiones de la Cofradía y que se hagan con licencia del Ordinario. Y entierros de cofrades. A los que acompañaren al Santísimo Sacramento cuando se lleba a los enfermos, y no pudiendo, rezaren por ellos de rodillas El Padre Nuestro y el Ave María: Hospedaren y ayudaren con limosnas y buenos oficios a los peregrinos: hicieren pases con sus enemigos y les establecieren entre los extraños: redujeren los extraviados a el camino de la virtud: enseñaren a los que ignoran los preceptos divinos y cosas necesarias a la salud: visitaren y consolaren a los enfermos y rezaren 5 Padres Nuestros y Aves Marías por los Cofrades difuntos: o ejercieren otra obra de misericordia espiritual o temporal."


Detalle superior de la Bula Papal de Clemente XI. Año 1720. Hermandad de la Veracruz.

Han de tener la bula de la Santa Cruzada.


En el año 1721 se hicieron las Reglas en Sevilla por D. Diego Madueño y que aprobó el Provisor D. Antonio Fernández Raxo, el día 26 de junio del año 1726. (En estas Reglas se lee que, para hacer la disciplina el Jueves Santo, los hermanos llevan su aparejo de camisa y disciplinas y capirotes romos que cubren el rostro, lleven cordones ceñidos y escudos en los pechos con las insignias de la Vera-Cruz -insignias que hoy no se sabe como fueron, porque no se conserva nada que le hagan referencias- y a la vuelta de la Procesión, tenga aparejado el Mayordomo alguna confitura para esforzar a los hermanos que vengan desmayados").

De las cofradías de Varacruz, parece que la primera en fundarse en Sevilla fue hacia 1448, trasladándose 30 años más tarde a la Capilla del Convento Casa Grande de S. Francisco, aprobándose su primera regla en 1501.

Según J. Sánchez Herrero, "la Carta de Toledo de 1536 difundió por toda España las Cofradías de Veracruz, que se convirtió así en la primera y más aún de las cofradías de disciplina, de penitencia o de sangre de la Semana Santa Española."

El documento más antiguo que he localizado en el Archivo Municipal de Aznalcóllar corresponde a un albarán por una limosna al Monasterio del Retamar, con fecha 31 de diciembre de 1662 (286).
"Recibí de D. Mathias Moreno, mayordomo de la Cofradía de la Santa Veracruz dos ducados los quales mandó de limosna por su testamento Sebastián de Morera a la dicha Cofradía, y por verdad que los recibí y no saber firmar, rogué al licenciado Alonso de Salinas lo firmase por mí".
Aparte de las limosnas, había otras fuentes de ingresos para la cofradía de Vera Cruz, como los arrendamientos de bienes, alquiler de tierras y casas y réditos menores producidos por el alquiler de insignias o cirios. (Ver apéndice S. XIX).

Otra de las más importantes fuentes de ingresos eran las que procedían de la posesión de uno o varios tributos.

Veamos la relación de bienes de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz según el Catastro de Ensenada (287):

"Sita en la Iglesia Parroquial de esta villa, y como mayordomo Antonio Matheos, vecino de ella:

a) Casas.- Tiene casas de vivienda baja en la calle de la plaza, de 9 varas de fachada y 27 de fondo, incluido el corral; se hallan arrendadas a Andrés López en 66 reales de vellón.
Tiene casas de vivienda baja en la calle de la Fuente, de 9 X 35 varas. Linda al este con casas de la Iglesia Parroquial, al oeste con la citada calle de la Fuente; al norte con casas del Monasterio de Nuestra Señora del Buen Suceso del Retamal, y al sur con la citada fábrica. Se arriendan a Francisco Herreros en 61,5 reales de vellón anuales.
Tiene casas en la calle de la Fuente Grande de 13,5 X 13 varas que linda a Levante con la Casa de los Menores de Juan Infante.
Tiene casas de vivienda baja en la calle de Paterna, con altos para graneros de 21,5 varas de fachada X 42 de fondo.

b) Tierras de sembradura de secano:

- 9 fanegas de mediana calidad en el sitio de las Carrozas, lindando al norte con la Haza del Perro...

- 3 fanegas de tierra de buena calidad en el sitio del Pilar Viejo, a 1/4 de legua de la población.
Linda a levante con el camino de la Torre de los carneros; a poniente con el Prado del Pilar
Viejo; al norte con tierras de la Capellanía de la Parroquial de Manzanilla y al sur con tierras (hazas) del Monasterio de Retamar.
Se arriendan a 20 reales por fanega.

- 5 fanegas de secano en el sitio del Palmar.

- 1/2 fanega de sembradura de secano y de superior calidad en la calle de Portugalete, que linda a Levante con la calle del Palmar, a poniente con Portugalete, al norte con una calleja que sale de dicha calle y al sur con la casa de Joseph Maestre. Está cercada con pared de piedra.

c) Colmenas.- Le pertenecen 85 colmenas en el campo de esta villa, arrendadas a Pedro y Juan Jiménez... Gravamen:

Paga sobre todas las citadas fincas a la Colecturía de esta villa un tributo perpetuo de 63 reales y medio vellón de réditos. Limosna de 19 misas rezadas y 2 cantadas y dicho gravamen se halla beneficiado".

Estas posesiones declaradas a la hacienda del XVIII serán subastadas a principios del XIX, según se desprende de la lectura del gran cúmulo de expedientes archivados en el Legajo 65 del propio Archivo Municipal.
Veamos dichas enajenaciones, producidas durante el mandato del hermano mayor de la Veracruz, D. Pedro Barrera:

a) Expediente para subasta de la casa de la Plazoleta (donde vive Melitón Polo). Se subastó dicho inmueble el 19 de abril de 1804 por 2.656 reales y 8 maravedis, en la persona de Gregorio Alonso Berrocal.

b) La subasta de la casa de la calle Paterna se llevó a cabo el 15 de marzo de 1804.

c) La casa de la calle Limones (donde vivía María del Reposo) se otorgó a D. Pedro Ortega en 1803, por un valor de 1.229 reales.

d) Una suerte de tierra de 2 fanegas en el sitio del Pilar Viejo fue subastada el 29 de marzo de 1.804, a favor de D. Tomás Pérez por 1.333 reales.

La historia reciente de la Hermandad de la Veracruz, tras la orden real de Reforma estatal (que ya citamos al hablar de la Hermandad de la Cruz de Abajo), es bien sencilla; durante la guerra civil española la hermandad desapareció, como otras muchas cofradías. En el año 1948 se volvió a reorganizar, pero el número de hermanos era insignificante.

Hace unos 13 años, la afiliación de hermanos resurge con fuerza, llegándose en la actualidad a un número 525 agrupados bajo la tutela efectiva de sus reglas canónicas. Su presidente actual es D. Juan José Medina autor de las 66 reglas por las que se rige la Hermandad del Santísimo Cristo de la Veracruz, Maria Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista.

En su regla número 9 se escribe que: "La Hermandad rechaza ostentación de poder económico, social o político y todos los gastos que no sean indispensables, para que sus actuaciones lo sean y aparezcan como netamente eclesiales y evangélicas".

Dos son los momentos cruciales para la cofradía de la Veracruz de Aznalcóllar:

La tarde del Viernes Santo, en la que se hace estación de penitencia, y el día de la Invención de la Cruz (3 de mayo).

Nuestro periplo histórico por Aznalcóllar termina aquí. Lo que en estas páginas se expresa no es definitivo, y es ciertamente revisable y ampliable pues en la historia no hay hechos ni interpretaciones taxativas. El modelo lineal de transmisión de hechos y acontecimientos culturales que he seguido no incluye el siglo XX, ni la guerra civil española, cuyos sangrientos sucesos aún producen dolor en el recuerdo de algunos supervivientes.


NOTAS ACLARATORIAS: (Para volver, pulse sobre el número).


(267) "Historia básica de la España actual". Página 13. Editorial Planeta 1974. Al respecto diremos que a partir de los sucesos acaecidos en Madrid el 2 de Mayo de 1808. Sevilla se convierte en una ciudad de máxima importancia política, como ya lo fue en otras épocas vitales para España. El 1 de febrero de 1810, con las Capitulaciones de Torreblanca, entra José I (hermano de Napoleón), en Sevilla, instalándose en los Reales Alcázares. El día antes lo había hecho el Mariscal Soult, alojando a sus tropas en los conventos de la ciudad, faltando de esta manera a varios puntos de la rendición pactada.

(268) "Breves apuntes históricos y arqueológicos de Aznalcóllar". Pedro Barrera.

(269) "Manual para viajeros por Andalucía y lectores en casa". Richard Ford. Ediciones Turner. edición de 1980. Madrid.

(270) "Archivo Histórico de Sanlúcar la Mayor". Legajo 129, Escrituras públicas de 1803.

(271) "Breves apuntes históricos y arqueológicos de Aznalcóllar". Pedro Barrera.

(272) Los pleitos y expedientes eclesiásticos citados en páginas anteriores, correspondientes al XIX, se encuentran en los Archivos del Palacio Arzobispal. en los legajos 363/3-B ordinarios, cuya signatura es la 2465, afectados por la humedad.

(273) Isidoro Moreno Navarro, junto a José Sánchez Herrero, Jorge Bernales Ballesteros, (uno de mis maestros, recientemente fallecido). Juan Miguel González y otros, son especialistas en el tema de cofradías y hermandades. El citado inicialmenie se aproxima a ellas desde el punto de vista antropólogico.

(274) Terminología propia de Isidoro Moreno.

(275) "Las cofradías de Sevilla. Historia, antropología, arte" José Sánchez Herrero. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. 1985.

(276) Diario "El Correo de Andalucía". J. Sánchez Herrero. Colaboración para la Cuaresma 9 de Abril de 1987.

(277) Guía de fiestas de la Junta de Andalucía. Año de 1982.

(278) Al menos así fue el año 1983.

(279) Certifico: que en el mes de febrero del año 1937, entró en mi taller una escultura de una Virgen, muy estropeada, que solamente tenían valor sus manos. La mandaba la Hermandad de la Santa Cruz de Arriba de Aznalcóllar, con objeto de restaurarla, pero antes querían saber lo que podía valer. Fue traida y presentada por los hermanos de la Hermandad Juan González Gómez y José Guillamón Rodríguez. La escultura fue donada a la Hermandad por la Señora Isabel Vidal de Gutierrez. Los hermanos antedichos, me explicaron los deseos de la Hermandad, sobre la restauración de la Virgen, si podía hacerse algo bueno. Mi contestación fue que lo pensaría y contestaría pronto. Pregunté qué nombre llevaría la Virgen, si habia designado alguno y contestaron que no. Yo les propuse algunos y Juan González. pensó en Nuestra Señora del Rosario, pareciéndome muy bien a mi, les dije que siendo así hacia falta hacer el Niño. Cuando vinieron a saber la contestación las mismas personas, me dieron la noticia que una Señora llamada Doña Feliciana de la Rosa de Rodríguez regalaba el Niño de la Santísima Virgen del Rosario, que así se llamaría: cuya Virgen se restauró con toda felicidad para el bien de la Hermandad de la Santa Cruz de Arriba y Nuestra Señora del Rosario. Yo como escultor, por simpatía a la Hermandad y a Juan González, regalé mi trabajo de la Virgen con mucho gusto.

Antonio Castillo


(280) Los datos que se ofrecen en este epígrafe pertenecen a un artículo denominado "Evocación Histórica", facilitado por el presidente actual de la Hermandad. D. Serafín Mateos. Dicha colaboración fue elaborada por D. Eduardo Sánchez López, Doña Maria Josefa Montes Delgado, ambos diplomados y hermanos de dicha hermadad, así como por D. José Maria Fernández Simón, licenciado en Filosofia y Letras.

(281) Recordemos que los cristianos primitivos evitaron durante los primeros años del cristianismo la exteriorización del símbolo del sufrimiento de Jesús, por tratarse de un suplicio infamante del cual se mofaban los gentiles. Con el crecimiento de la Iglesia se tomó esta visión de la cruz en símbolo de veneración y orgullo para los cristianos.

(282) La cruz original se quemó en los sucesos revolucionarios de la década de los 30.

(283) Evocación histórica.

(284) Columnas renacentistas de mármol blanco. según reza en la Guía artística de Sevilla y su provincia. La basa se apoya en plinto marmóreo gris oscuro. El capitel posee 4 recias volutas vegetales y 4 ovas fitomorfas. Este elemento se acaba en la parte inferior en un baquetón o astrágalo fina moldura que lo une al fuste. Por arriba,ábaco y equinos cuadrangulares superpuestos y crecientes, de raigambre poco clasicista. Fuste liso y sin acanaladuras. Las dos columnas más cercanas al altar tienen un diseño diferente a las de los pies del edificio, con volutas, roleos y óculos algo diferenciados.

(285) Inscripción campana Cruz de Arriba: "Viva la Santa Cruz. Fábrica de R. Tejada. Sevilla. 1880". Inscripción Cruz de Abajo: "Santa Cruz del Alamillo. R. Tejada. Año 1880".

(286) Albarán que está registrado en el Libro 2 de las actas capitulares A.M.A.

(287) Libro 105. Archivo Municipal de Aznalcóllar.