TRANSCRIPCIÓN MANUSCRITO NAVARRO

INDICE

CINCO HOMBRES MUERTOS
LA IGLESIA ANTIGUA
PLANTA PROPIA Y FIGURA QUE TENÍA LA ANTIGUA IGLESIA, SITUADA A LA FALDA DEL CERRO LLAMADO DEL CASTILLO
IGLESIA NUEVA
QUEMA DE LA ERMITA
NOTA 1
NOTA 2

 

CINCO HOMBRES MUERTOS

Se empieza este noticioso cuaderno por el acaecido que sucedió en convento de Retamar extramuros de esta Población, y fue de que en la víspera del día del Señor San Silvestre del año 1.782, habiendo ido a misa al dicho convento unos forasteros para oírla dicho día de S. Silvestre, ultimo día del año, se quedaron cinco hombres a dormir en el Pajar del dicho convento, para por la madrugada oírla, y habiéndose hundido una Barranca de paja, los ahogó a todos cinco, y esto nada se supo hasta que habiendo ido a los dos días un hombre por paja encontrose con un zapato, y siguiendo encontró un cadáver, salió huyendo y dio cuenta a los Padres, los que fueron, cavaron y sacaron cinco muertos ahogados en la paja, lo que visto, vinieron al Pueblo a dar cuenta a la justicia, y habiendo esta ido y reconociéndolos que no estaban capaces de traerlos al lugar para enterrarlos, dispusieron hacerlo (como lo hicieron) en el patinillo que está a la puerta de la Iglesia del dicho convento, mirando al mediodía, y a la entrada de él, sobre mano izquierda, hicieron un hoyo y a todos los cinco los enterraron juntos.

LA IGLESIA ANTIGUA

La antigua Iglesia de esta Villa, situada a la falda del cerro que se llama del Castillo, que según tradición tenía mas de cinco siglos, por ser chica, enfermiza por los muchos vientos del Norte que la combatían, y estar fuera del lugar, y por estar ruinosa, la empezaron a derribar para hacer otra nueva en fines del año 1.782, por lo que se trasladó la Parroquia a la Ermita del Sr. San Sebastián.
El último día del año, que fue el de San Silvestre, bajaron las campanas de la torre campanario que era y las llevaron a la dicha Ermita, ya Parroquia, en donde las pusieron encima de la puerta sobre unos pilares que le hicieron y unos palos, cuya postura fue en al día primero de Enero de 1783.
Con el motivo de haberse llevado las campanas al dicho sitio, se quedó el Reloj parado, y empezó la gente a decir que podían llevar una campana al Cabildo y poner allí el Reloj para que hubiese algún mas gobierno en el Pueblo; y habiendo estado con los Alcaldes que lo eran D. Lorenzo Domínguez y Alonso de Campos, convinieron en ello; y habiendo traído otra campana de S. Sebastián que era la misma que tenía el Reloj en la Iglesia vieja, la pusieron en el Balcón grande del Cabildo, con el Reloj, cuya operación se hizo el día seis del mes de abril del dicho año de 1.783, que fue de Domingo de Lázaro.
La fábrica que tenía la Iglesia vieja era la de tres naves, y sobre maderas todas las techumbres. Dos puertas; y la principal estaba mirando al pueblo hacia el mediodía; y la otra al poniente. Los altares que tenía eran siete. El primero entrando por la puerta Principal que mira al dicho mediodía, sobre la derecha, era el de Animas, con un cuadro muy grande (que es el mismo que ahora está en la Iglesia nueva). Le seguía por cima del dicho, otro altar que era el del Stmo. Cristo de la Veracruz, con su retablo, en el cual estaba el santísimo Cristo, la Virgen de los Dolores y Sr. San Bartolomé. Seguía a éste el Altar Mayor con su retablo, en el que estaba la Virgen de Consolación, Señor San José y San Francisco; Al lado derecho del dicho Altar Mayor estaba la Sacristía vieja, que se le decía, que era cuarto de campanas y escalera para subir a la Torre y Reloj, y a la izquierda estaba la Sacristía y Jardín. Seguía al Altar Mayor el de Ntra. Señora del Rosario, con su Retablo donde estaba el Sagrario, a la izquierda de éste seguía otro altar con su retablo de Ntra. Sra. de la Soledad, donde se decía la misa de Alba, en el que estaba Sr. San Juan Nepomuceno, y San Antonio de Padua. Por debajo de éste estaba otro Altar y sin retablo, de la Stma. Trinidad, y más abajo la Capilla Bautismal, y escalera para el órgano. Dando la vuelta a la izquierda estaba la puerta de dicha Iglesia, y pasada ésta estaba el altar de San Ramón con su Retablo. Estaba dicha Iglesia sostenida sobre seis columnas de mármol blanco muy primorosamente labradas, las que se llevó el maestro que la derribó a Umbrete, su patria, y dicha Iglesia era como sigue:

PLANTA PROPIA Y FIGURA QUE TENIA LA ANTIGUA IGLESIA, SITUADA A LA FALDA DEL CERRO LLAMADO DEL CASTILLO


El numero uno la Puerta principal que miraba al Pueblo, conocida por nosotros por la Puerta de arriba.
El numero 2 Altar de Animas, y el cuadro que tenía es el mismo que está en la Iglesia nueva.
El numero 3. Altar del Stmo. Cristo, donde estaba este Señor, la Virgen de los Dolores y San Bartolomé.
El numero 4 Capilla Mayor y Altar Mayor, donde está la Virgen de Consolación Patrona de nuestro Pueblo, Señor San José y San Francisco y encima está la torre.
El 5 Altar de la Virgen del Rosario donde estaba el Sagrario bajo con su baranda de hierro.
El número 6 Altar de la Virgen de la Soledad en el que estaba esta Señora, San Antonio y San Juan Nepomuceno.
El 7 Altar de la Santísima Trinidad que estaba en un cuadro.
El 8 un poyo a modo de altar donde estaba el Sepulcro tapado con un lienzo.
El 9 Altar de San Ramón con su Retablito.
El 10 Sacristía que diríamos vieja y cuarto de campanas por caer a ella los cordales, y aquí estaba la escalera de la torre y caían las pesas del Reloj.
El 11 Sacristía = el 12 lugar común. (Retrete)
Los 13 jardín. Los 14 Porche. El 15 púlpito. El 16 coro. Los 17 callejones por la escalera del órgano y pilares.
El 18 Capilla del Bautisterio, cuya pila se deshizo con las llamas cuando se quemó la Ermita de San Sebastián por estar allí la Parroquia.
Los 19 un colgadizo que estaba a la Puerta principal y sobre la izquierda estaba un poyo donde se sentaban para hacer los cabildos de las hermandades.
El 20 cuarto separado donde metían chismes de la Iglesia, El 21 cuarto de cal, teja y demás de fabrica.
El 22 un Arco grande, y para subir al Altar mayor había unas gradas vestidas de Azulejos.
El 23 puerta falsa por donde entraban a tocar las animas sin ser necesario abrir la Iglesia pero tenia correspondencia al Altar Mayor y demás como lo manifiestan las Puertas, pues tenía esta una de hierro por la parte de adentro y otra enfrente salida para el anden.
El 24 en la Columna junto estaba una pila de Agua Bendita y junto al 17 que era un pilaron de material estaba la otra.
El 25 puerta que diríamos de abajo con gradas entre esta y el coro, la que tenia su Puerta de madera y otra de hierro pero no por esto dejaron de robar la Iglesia como unos veinte años antes de que la derribaran, pues hicieron un agujero por debajo de las puertas y entraron; y entonces había un mármol en la Plaza, en la esquina del Cabildo y lo llevaron a la puerta por donde entraron los ladrones y lo pusieron allí, y el que estaba que era mas corto lo trajeron y pusieron en dicha esquina del Cabildo donde estaba el que se habían llevado a dicha Iglesia, que quiera decir un cambio.
Tenia dicha Iglesia tres naves que las cubrían maderas y tejados, tenia seis columnas de mármol blanco, las que vestían de gala todas las Semanas Santas y día de la Santa Cruz, 3 de mayo. Estas seis columnas y tres Puertas de hierro y una mesa grande que estaba en la Sacristía numero 11 se las llevaron a Umbrete de donde era el maestro de la obra de la nueva Iglesia, llamado Antonio López, conocido por Chamusquina, como despojos de su obra, y también se llevó el mármol que estaba en dicha puerta de abajo, cuyo mármol que era verdoso lo tenían puesto en la Plaza de esta villa, en la esquina del Cabildo, sobre la Cárcel, y habiendo robado la Iglesia años antes por debajo de otro que tenía puesto en la Puerta que mira al Poniente, se lo llevaron de dicha Plaza para ponerlo en la expresada Puerta, y el que tenía lo trajeron y pusieron en su lugar en dicha esquina del Cabildo, Cárcel y Plaza, que es el mismo que a la presente está; de forma que fue un cambio.

IGLESIA NUEVA

La mudada de la Iglesia fue muy sensible para muchos vecinos; lo primero porque no querían ver la Iglesia donde se habían criado sus Padres y Abuelos, derribada; lo segundo, porque a ninguno le gustaba el sitio donde proyectaban querían hacerla, pues cada uno quería la hicieran donde se les antojaba cerca o enfrente de su casa.
El primer plan o elección de ella por un maestro que mandaron los Señores Canónigos de la Catedral de la Ciudad de Sevilla, fue en la calle Alta de esta Población, en el cercado de Diego Barrera, sitio cómodo y sin hacer agravio a ningún vecino como lo hicieron donde está, pues es un corral para verde, a nadie se perjudicaría, mas, cuando su Amo lo vendía para dicho fin, o permutaba con otro de la Fabrica; y habiéndose ido el Maestro que vino de Sevilla que dejó mandado lo hicieran en otro cercado de la calle Alta, y consentido el Cura Don Juan Martín Majuelos, le empezó la gente de la Plazoleta, y Frailes del Retamar, por tenerla cerca de su Hospital a cargar que no se hiciese en la calle Alta, sino en la Plazoleta, y otros querían que la hicieran en lo alto de esta dicha calle Alta, al final de ella, sobre calle Paterna en la casa de las Animas, y por mas instancias que hacían los vecinos de cada calle para tenerla cerca de su casa, vencieron los de la Plazoleta al Cura y maestro de Albañil llamado Antonio López, alias Chamusquina que era el que la había de hacer (como la hizo) y se hizo donde está, y quedó a un lado del lugar, como estaba la antigua; y habiéndola hecho en dicho corral de la calle Alta, con el tiempo quedaría en medio del Pueblo, y no se hubieran derribado casas para hacerla.
Las casas que derribaron para hacer la nueva Iglesia, fueron las de la Juana Álvarez que es la que hace esquina por la parte de abajo de la Iglesia, la mitad de ella; de forma que lo que era de la dicha o casa es lo que está de Porche o calleja entre dicha casa y la Iglesia, hacia la Puerta del Panteón, y habiéndose quejado la dueña a la Real Audiencia mandaron se le reedificase su casa por lo que la Justicia tuvo que comprar un pedazo de corral de Enrique Quintanilla, que está por debajo de dicha casa y agregárselo a ésta, y se la compusieron. Otra casa de Juan López, otra de Maria Salomé, que en estas dos casas con sus corrales está situada la Iglesia; otra casa del Señor San Bartolomé, que servía de Hospital para mendigos, que estaba en el Porche, y pasadizo o calle sobre la portada Norte; Las otras dos casas que estaban por encima del dicho Hospital eran también del Señor San Bartolomé, las que quedaron con sus corrales derribados para la amplitud de los materiales de la Iglesia y estuvieron dichas dos casas casi arruinadas hasta que las compró Tomas Pérez por los años de 1.800 o algo después y las metió en la Sala de su casa que confina por el lado Norte con la Iglesia.
Las dos casas derribadas para la construcción de la nueva Iglesia tenían en sus corrales que lindaban y pasaban en la calleja que llaman de los Bolos unos olivos, y los arrancaron y compró Gregorio Polo y los trasplantó en un cercado suyo junto a la huerta de la Monja.
Las casas que derribaron por orden de la Justicia, para hacer la Iglesia tuvieron estos que lo acordaron que pagarlas a sus dueños. Luego que derribaron la Iglesia vieja empezaron a abrir los cimientos de la nueva a primeros del año 1.783 y siguió su obra hasta su conclusión que adelante se dirá y según las cosas mas particulares que han seguido hasta estrenarse.
En primer lugar quiero poner por noticia para que se sepan los pasos que llevaban las Cofradías cuando salieron de la Iglesia vieja; y empezando por la primera, de la Santa Veracruz, digo que salía más o menos como a las ocho de la noche, y tomaba la calle abajo a salir a la Plazoleta conocida por el nombre de tía Tomasa, o por otro nombre, de Pedro Rico; seguía la calle de Sevilla abajo todo derecho hasta la Ermita del Señor San Sebastián, en la calle Portugalete, y hecha en su Cruz la humillación quedaba el Señor a la Puerta de dicha Ermita Nuestra Madre y Señora de los Dolores, y entraban por la Puerta la Manguilla y salía por la otra toda la gente hecha procesión, cogían Portugalete arriba a la Plazoleta de los Frailes, a la Plaza, calle Paterna arriba a la Cruz del Humilladero, y aquí se hacía segunda humillación, salía de aquí por calle limones abajo a calle de la Fuente, esta arriba a la Plaza, y de aquí seguía derecho a la Plazoleta de Pedro Rico, y subía cogiendo los mismos pasos que sacó hasta entrar en la Iglesia por la misma puerta que salió, y entrada en la Iglesia se hacía la tercera última humillación.
La cofradía del Viernes Santo, de Nuestra Madre y Señora de la Soledad llevaba la estación toda por el contrario, pues saliendo de la dicha Iglesia por la misma Puerta y calle, luego que llegaba a la Plazoleta o Cruz de tío Pedro Rico, tiraba a la derecha a la plaza calle de la Fuente abajo, calle de Limones a la Cruz, y no hacían humillación, calle Paterna abajo de la Plaza, esta adelante a la Plazoleta llamada de los Frailes y a calle Portugalete derecha, y llegando a la puerta de la Ermita del Sr. S. Sebastián, en la Cruz hacían la Humillación, dejaban el Santo Sepulcro dentro, y salía la Cofradía Portugalete arriba, calle Sevilla arriba a buscar la Iglesia por la misma puerta que salió y hecha otra Humillación con la Virgen, eran las dos que hacía esta Cofradía, pero la del Jueves santo hacía las tres que quedan relacionadas.

QUEMA DE LA ERMITA

El día veinte y uno de marzo de 1.788 que fue Viernes Santo, a hora como la una y media de la noche para amanecer al Sábado Santo, se prendió fuego a la Ermita de Sr. San Sebastián, que estaba sirviendo de Parroquia por estarse haciendo la nueva Iglesia.
El origen del incendio no se pudo averiguar por más diligencias que se hicieron, y solo se atribuyó que sería alguna pavesa de vela o hacha que quedó encendida cuando las apagaron después de hechos los Oficios del Viernes Santo, y esta pavesa haría con algún viento arder las esteras que estaban puestas en la Ermita Parroquia, y de aquí siguió el fuego a lo demás de ella.
La noche estaba ventosa de la mar, y lloviosa, y aunque se hizo todo lo posible por cortar el fuego no se pudo conseguir. Luego que advirtieron fuego en dicha Ermita los Vecinos de Portugalete se llegaron unos de ellos a la ventana y puerta del Alcalde Miguel Navarro, que es el que escribe esta desgraciada noticia y llamándolo a voces desentonadas, me dijeron que se estaba quemando la Parroquia, salí medio desnudo de mi casa y allí nos juntamos varios vecinos, y aunque echamos miles ideas para cortarlo de nada sirvió pues estaba tan incendiada que ningún camino que tomábamos podía conseguir nuestros buenos deseos.
Todo el pueblo se juntó a aquella hora en dicha Ermita, y con las lágrimas y suspiros de todos, mas nos contribulábamos, y menos se hacía pues la mejor idea que cada uno daba era el llorar y gemir y suspirar a voces.
Fue esta una noche de mucho pesar y sentir para los pobres vecinos de este pueblo que vivíamos en esta ocasión, y vimos semejante desgracia; el Señor quiera por su amor que otros no vean acaecidos semejantes.

NOTA.- Quisiera ser un teólogo para escribir estas noticias, pero ya que no lo soy me contento con escribir como es la verdad.
Solo la Sacristía fue lo que no se quemó, porque tenía el viento a su favor, y por un agujero que le hicieron en el techo, entraron dentro y sacaron las ropas y lo que en ella había, y las llamas entraban dentro buscando la respiración del agujero, y con mucho trabajo a causa del fuego y humo pudieron sacar por dicho agujero lo que en la Sacristía había, uno de los sacadores de lo que había en la sacristía, con el desatino se cayó uno de los sacadores que fue Juan Talavera, al suelo desde lo alto, y nada se hizo, se sangró y se quedó bueno.
Luego que cayó la primera puerta ardiendo se vio estarlo a un tiempo toda la Ermita y Santos que en ella había, pero el último Santo que cayó ardiendo en el suelo fue el Sr. S. Sebastián, pues lo vimos desde la puerta caída empezar a arder por los pies y siguió el cuerpo arriba hasta que faltándole un pie cayó en el suelo todo ardiendo.
Se quemó en primer lugar los sagrados Copones. El Stmo. Cristo de la Veracruz, Ntra. Madre y Sra. de los Dolores y Sr. San Bartolomé, que todo estaba en un altar. Sr. San Ramón, San Juan Nepomuceno. Ntra. Sra. de la Soledad y toda la plata que tenía esta venerable Hermandad. La Virgen de Consolación. La Virgen del Rosario, Sr. San Antonio. Sr. San Francisco. Y el Patriarca mi Señor San José y todos los bancos y demás que había en dicha Ermita, con el órgano que estaba junto a la Cruz del dicho Portugalete por llegar hasta allí la Ermita con motivo de un tinglado que hicieron hasta dicha Santa Cruz, largo y angosto para que cupiera la gente en la Ermita Parroquia.
Lo que causó mucha admiración también fue que las dos pilas de agua bendita y la bautismal, que eran de mármol blanco quedaron tan salvadas del fuego que cuando les llegaron se hicieron todas pedazos muy pequeños y no han vuelto a servir jamás.
Lo que quedó solamente fue el púlpito, que por ser de hierro, y el mismo que esta en la Iglesia nueva, no pudo la suavidad de las llamas ablandarlo. Solamente de la plata derretida de la Hermandad de la Virgen de la Soledad se sacaron y pesaron veinte y cinco libras y media en muy menudos pedazos.
El día siguiente que amaneció Sábado Santo, se hicieron los Oficios divinos en el oratorio y Sala de estrado de la casa de D. José Maria de León y Ortega, que está en la Plaza de esta Villa; y todo fue una confusión por haberse quemado cuanto había: y en el mismo dicho día, Sábado, se compuso el Balcón del Cabildo, y se hizo un altar, donde se dijo la Misa la mañana de Pascua, y predicó el sermón del día de la Sagrada Resurrección del Señor, y el pueblo todo estábamos en medio de la Plaza viendo y oyendo. El Padre cuaresmal Fray Gabriel Sevillano, después de ser un gran predicador, con la desgracia acaecida, cargó sobre el particular de forma que ni podía predicar con lagrimas, ni el auditorio oír con los suspiros y aclamaciones do unos y otros. El Padre cura que decía la Misa estaba desorientado, el que la cantaba, respondía con las lagrimas y suspiros; de modo que no se entendían; todo se volvió gritos, alferecías y accidentes; de modo que andaban muchos trayendo tallas de agua para los accidentados, y otros llevándolos, a las casas inmediatas y quitarlos del bullicio; Por fin este fue día de juicio para este pobre y desgraciado pueblo de Aznalcóllar.
Estuvo sirviendo de Parroquia la Ermita del Señor San Sebastián cinco años, dos meses y veinte y cuatro días, y en la Sala de Don José Maria de León Ortega estuvo hasta el día quince de marzo de 1.789, un año menos seis días.
En este mismo dicho día, después de haberse dicho dos misan en dicha Sala se trasladó el SSmo. Sacramento al Panteón de la nueva Iglesia, que ya estaba rematado, y la primera misa que en dicho día se dijo en el expresado Panteón fue la Mayor por el cura D. Juan Martín de Majuelos, y la de Postre por Fray Sebastián González del orden de N.P.S. Francisco. Religioso penitenciario en este pueblo y estuvo la Parroquia en dicha Sala un año menos seis días, como dejo dicho arriba.
El Sábado nueve del mes de julio del año 1.798 se bendijo la nueva Iglesia por el Cura D. Bernabé Domínguez, con licencia que pera ello tuvo del Sr. Obispo; y el siguiente día Domingo diez, después de haberse dicho en dicho Panteón dos misas rezadas, se trasladó el SSmo. Sacramento en una muy grande procesión a la Iglesia ya rematada por dentro, y se dijo en dicho día por primera misa la Mayor por el expresado Cura D. Bernabé Domínguez, y la segunda que fue la de postre, por D. Juan Bernal, Clérigo Sochantre de la Parroquia e hijo de este Pueblo.
No hubo en su deseado estreno más función que muchos repiques de campanas y algunos cohetes, pues ni aún órgano hubo, por haberse quemado el que había en la Ermita, lo que sí hubo en dicho día del estreno con el Cura y la Justicia, un disgusto grande, sobre la colocación del Escaño, pero Dios fue servido parase todo en paz.
Estuvo sirviendo el Panteón de Iglesia dos años, cuatro meses y nueve días, que consistió todo el tiempo que estuvimos sin Iglesia en ocho años, seis meses y veinte y seis días; En cuyo tiempo pasamos muchos quebrantos para oír Misa, y en especial el tiempo de Cuaresma.
La última mujer que confesó en el Panteón fue Dª Ana Lancha y la primera en la Iglesia nueva fue Catalina Díaz.
Con el motivo de no haber Pila de Bautismo por haberse hecho pedazos la que teníamos, en el incendio, estuvo sirviendo una Porcelana grande, hasta que vino la que está en la nueva Iglesia, que el día que llegó al Pueblo adelante se dirá.

NOTA.- La Virgen que está puesta en lo alto de la Portada principal de la Iglesia, con el titulo de Ntra. Madre de Consolación, llegó al pueblo el día 22 del mes de Julio del año de 1789 y costó trescientos reales, y la corona que es de hojalata, 37, y se puso en el sitio donde está el sábado 7 de mayo de 1.791 a las once y media de dicho día; la costeó el Excmo. Don Cristóbal García Peinado y Miguel Navarro, poniendo la mitad del costo cada uno.
La corona de Ntra. Madre y Señora de los Dolores, se trajo nueva de Sevilla el día diez de julio del año de 1.789 y se costeó con caudal de la misma Hermandad, poniendo los despojos de la plata de la otra que se había quemado en San Sebastián. La trajo el Padre Lancha, de los clérigos menores, de la Ciudad de Sevilla, que corrió con su hechura por ser muy fervoroso hermano de esta Cofradía; y esta fue la primera prenda que entró nueva en el Pueblo, de las que se quemaron en dicha Ermita de Sr. San Sebastián.
La Media luna que tiene nuestra Madre y Señora de la Soledad vino hecha de Sevilla el día diez del mes de Agosto del año 1.789, y la trajo Juan Domínguez, Mayordomo de dicha Hermandad.
El día jueves 23 del mes de Agosto del año 1.789, a las doce del día, acabaron de cerrar la bóveda de la media Naranja de la Iglesia nueva.
El 29 de septiembre de 1.789 trajeron de Sevilla la Virgen de la Soledad, el Mayordomo, Juan Domínguez y Manuel Lobo.
El sábado 31 del mes de Octubre del año 1.789, se pusieron las primeras puertas a la Iglesia; que fueron las que miran al mediodía.
Las Puertas principales, que caen a la Plazoleta las pusieron el día 13 de mayo del año 1.790, siendo estas las ultimas que pusieron, por haber puesto antes las que miran al Norte.
El día 10 de junio de 1.790 trajo Francisco Barrera y Manuel Lobo de Sevilla la repisa del altar de Nuestra Señora de la Soledad.
El día 8 de Julio de 1.790 empezaron a poner el retablo de nuestra Madre y Señora de la Soledad, y por haber querido estos hermanos mudar del sitio que les correspondía según el orden que tenían en la Antigua Iglesia, donde lo pusieron le tocaba estar al de la Virgen del Rosario, salieron estos hermanos quejándose de que aquellos les quitaban el sitio que a su Retablo y Altar del Rosario le correspondía, y por esta razón los mandaron detener, y quedó parada la postura de dicho Retablo de la Virgen de la Soledad, y se redujo a un duro pleito, que duró hasta el año de 1.799 que vino a su favor la Ejecutoria del Concejo, por haberlo apelado allá la Hermandad de nuestra Señora de la Soledad, mandándole a esta siguiese su obra comenzada desde el año de 1.790. Sin embargo de haber mudado el sitio que tenía en la Antigua Iglesia, y que el de la Virgen del Rosario lo pusiesen en el sitio que estaba vacío y desocupado, que era el que le correspondía al Altar de la Virgen de la Soledad según el método y orden antiguo.
Quien tuvo la culpa de esta desavenencia, gastos y pérdida de sitios fue el Mayordomo de la Virgen del Rosario, Teodoro Barrera, pues por ser flojo se descuidó en empezar a ponerlo en su sitio el que tenía a su cargo del Rosario, y llegaron los de la Soledad y se lo cogieron por mejor, por estar enfrente del SSmo. Cristo que ya estaba puesto, como más adelante se dirá.
Habiendo acabado de poner los Hermanos de la Soledad su Retablo el día 12 de Agosto del dicho año de 99 y no teniendo lugar para poner la baranda del comulgatorio para el día de la función de Nuestra Señora, que es el quince de Agosto, se transfirió la dicha función y estreno de todo para el día 25 del mismo que ya estaría todo corriente. En este intermedio otra vez salieron quejándose los hermanos de la congregación de Nuestra Señora del Rosario de los hermanos de la Soledad, por ver que ponían en su Altar el Sagrario, y las barandas alrededor, ante el Señor Provisor; quien mandó parar toda obra del Altar, y se siguió nuevo recurso; y habiéndolo perdido la Congregación de Ntra. Señora del Rosario, por haberlo defendido la de la hermandad de la Soledad Don Roque Moneba, natural de la Palma y marido de Doña María del Pilar de León y Ortega, vecina de este pueblo de Aznalcóllar.
El sábado 24 de Mayo del año de 1.800, a las once y media de la mañana, llegó aquí el dicho Don Roque, que vino de su tierra, la Palma y trajo el despacho del Señor Provisor de la Ciudad de Sevilla, para que se le hiciese al Cura pusiese la Virgen de la Soledad en su Altar y Retablo ya prevenido, y de consiguiente trasladase allí el SSmo. Sacramento por estar en dicho Altar preparado el Sagrario vacío; mandado así por el Consejo Supremo de Castilla o Nunciatura, y en la misma tarde al poner del Sol, le notificó dicho despacho Don Cristóbal García Peinado, Excmo. Párroco y Notario.
Hecho así, el Domingo en la noche, día 25 del dicho mes de Mayo, dispusieron los hermanos de la Hermandad de la Soledad todas las cosas de su Altar, llevando a la Virgen que habla venido de Sevilla el día 29 del mes de Septiembre del año de 1.798 y había estado todo este tiempo en las casas de Doña Maria del Pilar de León y Ortega; y dispuesto todo esto en esta dicha noche (pues muchos hermanos no durmieron), a la mañana siguiente, lunes 26 y día de San Felipe Neri, habiendo habido muchos repiques aun desde la tarde anterior, puesta ya la Señora en su altar y Retablo, se dijo la Misa Mayor, que esta fecha fue la primera que se dijo en este altar por el Sr. Cura don Miguel Rivas, y acabada trasladaron el SSmo. Sacramento al nuevo Sagrario y Altar de Nuestra Señora de la Soledad.

D. Federíco Jurado Mallén

( Pinchar para ver su fotografía )