| CAPILLA
DEL CEMENTERIO
El primitivo pensamiento islámico era muy remiso a admitir la representación de figuras humanas en el plano religioso, así como sabemos que el pecado más grave en el que se podía incurrir en el mundo islámico era el SIRK o asociación de otras divinidades o cultos distintos al de Allah.
Estos ermitaños proliferaron a partir del S. XI, cuando comienza en Al-Andalus una época de un mayor puritanismo religioso llevado a cabo por los almorávides primero y almohades después. Este misticismo eremítico provocó un gran número de ascetas que renunciaban al mundo para ganar la vida eterna por el camino áspero de la penitencia y la oración. Éstos solían retirarse a sitios más o menos lejanos de los núcleos de población, frecuentemente en sus contornos, donde vivían entregados a prácticas devotas, a veces en compañía de sus discípulos y rodeados de un ambiente de respeto y veneración. Pero no sólo estos morabitos participaban en estas prácticas religiosas, sino que los devotos y penitentes de las poblaciones cercanas a estos santos lugares pedían la protección de Allah por los ermitaños fallecidos, convirtiéndose en el modo propio de la religiosidad popular. Esto fue producido en parte por la forma intrínseca del culto islámico: frente a la idea de un dios abstracto, inmaterial, sin apariencia ni representación humana como es la del Islam, se instauró el más concreto y próximo de los morabitos. Se propagó en esta época un culto popular de santos y santuarios extendido por Al-Andalus y el Norte de África, donde aún perdura. Se conocen algunos nombres de estos santos o ermitaños como eran los siguientes: ALCATHAN, (en Málaga); ATABAL (en Antequera-Málaga); una ermitaña llamada SARIFA, descendiente de MAHOMA, y sobre todo en Sevilla, BAB-ANBAR a las afueras de la ciudad, sobre la que se edificó en época cristiana La Cruz del Campo (1482). Partiendo de construcciones orientales, especialmente persas, se difundió por el mundo islámico un tipo de edificio, cuadrado y de pequeñas dimensiones llamado QUBBA, palabra que en castellano ha quedado como ALCOBA (dormitorio), cubierta con cúpula y destinada a fines religiosos, como un pequeño oratorio, en el que vivían estos morabitos y ermitaños. Unas veces descansaba sobre cuatro arcos abiertos y otras la sostenían muros de argamasa o ladrillo. Podían encontrarse tres tipos de edificio según su función: - las RÁBIDAS,
del árabe Rabita o ermita, convento de monjes guerreros, en los
contornos de las ciudades.
Estas Zawiyas se adornaban rematando la cúpula con una pértiga en la que ondeaba la bandera representativa del santón. A estas rábidas o zawiyas, situadas en los contornos de las ciudades, acudían sus habitantes, siguiendo una costumbre tradicional, algunas noches del año, consagradas a la piedad, entre ellas las del Nacimiento del profeta a honrar y venerar esos lugares de devoción. Había lugares o comarcas con nombres geográficos toponímicos que proceden de la palabra ZAWIYA, como son: ZUBIA (en Guadix, Granada), ZOIA (en Silves, Portugal), AL-ZABIYA (en Huelva y en los alrededores de Cartagena), AZOIA, más tarde ADSUBEA y otra población, ADSUBIA (en Alcalá de la Chavada, Alicante). Los principales ejemplos de los pequeños oratorios andaluces son el Humilladero de la Virgen de la Cinta, a las afueras de Huelva, y el de la población de La Rábida, también en Huelva o la del Castillo de Rota en Cádiz. Como ejemplos de Ribats, están el de la Iglesia parroquial de San Bartolomé, en Villalba del Alcor (Huelva), la ermita de Nuestra Señora de Guía, en Castilleja de la Cuesta (Sevilla) y como ejemplo más importante, la Ermita de San Sebastián, en Granada. Esta es un espacio cuadrado de 8,4 metros de lado, cubierto con cúpula y sostenido por muros de ladrillo. La portada tiene un arco de herradura agudo sin enjarjar de ladrillo, recuadrada por un alfiz del mismo material. Trompas de arco chaflanan los ángulos y sobre la planta casi ochavada se levanta la cúpula de dieciséis paños o cascos de ladrillo, decorada con finos nervios apareados que se cruzan dejando en el centro una estrella de otros tantos vértices. El altar ocupa un nicho semicircular abierto en el muro nordeste; en el del sudeste, hay un hueco ciego donde estaría, en el caso de haberlo, el mihrab o zona noble. Como ejemplos de zawiya destaca la narración de IB N BATTUTA (1303-1377), que refiere haber ido desde Granada a visitar la célebre zawiya, muy venerada de las gentes, conocida como la Rábita del Águila, situada en la montaña de este nombre, conocida como Sierra Elvira, aunque no hay ningún resto de esta edificación. La única zawiya conocida en Andalucía está enclavada en la localidad sevillana de AZNALCÓLLAR. La importancia de Aznalcóllar en el periodo islámico fue muy grande, siendo ciudad muy bien fortificada y cabeza de distrito del Aljarafe, junto con Aznalfarache (San Juan de Aznalfarache), Aznalcázar y Solucar Albayda (Sanlúcar la Mayor). Existía al Norte del pueblo una altura llamada del Castillo en la que se encuentran los escasos restos que hoy subsisten de la fortaleza a la que debe AZNALCÓLLAR el nombre que le dieron los árabes y que hoy conservan. Dejando a un lado las fantasías sobre el origen fenicio o romano del mencionado castillo, lo que sí puede afirmarse es que la población musulmana estuvo en las faldas de aquél cerro y de los vecinos, llamados MESA GRANDE y MESA DE LAS VACAS, que conservan restos de antiguas construcciones. También existía de época islámica la zawiya de la que luego trataremos más en profundidad, enclavada en la parte alta de la ciudad, ya casi fuera de ella, en el lugar en que debió ubicarse la antigua población medieval. Aunque desconocemos la fecha exacta de la Reconquista por los cristianos de Aznalcóllar, se debió efectuar sobre 1247, si se tiene en cuenta que el Maestre de Santiago conquistaba Albaida en 1246 y en la primavera de 1247 lo hacía con la población vecina de Gerena. Después de ser reconquistada por los cristianos, hay datos para suponer que Aznalcóllar debió quedar muy malparada ya que en el repartimiento de Sevilla, las tierras y alquerías del Aljarafe, pasa a ser la población de TEJADA cabeza de partido en lugar de Aznalcóllar, lo que hace suponer que había perdido importancia por destrucción u otra causa desconocida, si bien los nuevos pobladores debieron seguir ocupando el antiguo recinto amurallado, musulmán, pues dentro del recinto cristiano, sigue estando la Capilla del Cementerio, que se cree fue parte de la primitiva iglesia cristiana. LA CAPILLA DEL CEMENTERIO consta de una planta cuadrada cubierta por una cúpula octogonal sobre trompas. En el lado de la Epístola y a bastante altura del suelo se abre una escalerilla cubierta por bovedillas de arista que conduce a la torre. El interior de la torre está totalmente desnudo, apreciándose en el testero de la cabecera, la huella de un retablo del último estilo gótico. Al exterior, de construcción en gruesos ladrillos, muestra un gran arco apuntado en la portada y varias saeteras enmarcadas por ventanas ciegas de herradura y lobuladas, adoveladas con ladrillo y alfices rehundidos en las otras fachadas, pudiéndose notar cortes en la estructura del edificio. La edificación corresponde a una primitiva edificación con función de parroquia mudéjar de tres naves, según el Inventario Artístico de Sevilla de 1982 o según el Catálogo Arqueológico de Sevilla de 1939, en una sola nave, con cubierta de madera y un presbiterio, de la que solo resta actualmente la parte correspondiente a este último. Esta antigua Iglesia se derribó respetando solo la cabecera, con la pretensión de ampliarla, pero más tarde se cambió de idea y una nueva parroquia fue construida en la parte baja de la ciudad siendo su datación probable del siglo XV, de estilo mudéjar. En el imafronte se advierte claramente la traza del arco toral de la capilla mayor y la línea de cubierta a dos aguas de la destruida nave. Por último, las zawiyas más importantes del mundo islámico se encuentran en Kairuan y Túnez. En Kairuan, la zawiya de EL-BALAWI, conocida como la mezquita del Barbero, del siglo XII, mientras que en Túnez está la famosa zawiya de SIDI QUASIM AL-ZEIDI (el azulejero), intramuros, compuesta por un patín que da paso a la mezquita y a la qubba con la tumba del santón, un andaluz que murió en Octubre de 1496...
- Jiménez,
Alfonso: El Arte Islámico - Pareja,
Enrique: Historia del Arte en Andalucía - Torres
Balbas, Leopoldo: Rábitas Hispanomusulmanas - Hernández
Díaz, José: Catálogo Arqueológico y Artístico
de la provincia de Sevilla - Morales,
Alfredo y otros: Inventario Artístico de Sevilla y su provincia - Ortiz de Zúñiga: Anales de la provincia de Sevilla, 1246 |