A TI CAPITÁN

A ti capitán de este barco,
que navegas por las olas de mi amor,
a ti capitán,
que luchas con la mar bravía,
no sueltes nunca el timón,
no dejes que la marea
hunda tus sueños niños
¡lucha capitán, pelea!
Y no pierdas la ilusión.

Cuando la noche sea día,
es decir, de luna llena,
y escuches aullar los perros,
y escuches cantar sirenas,
y la mar sea un manto de plata,
y tú, capitán sin pena...
¡despiértate luchador!
Tu barco ya está en la arena.

Y pasada la tormenta
y en estando ya en la playa,
a salvo de tempestades
y de mareas bravas,
fui corriendo capitán
a salvarte de mis garras.
Ya salió el sol capitán,
y ya está la mar en calma.

Cristina ATIENZA
28 de Febrero de 2001

Dedicado "A mi capitán"
Inédito.

EL MONTE


Amanece,
¡y cómo está la tierra del rocío!
Amanece,
¡y qué libre me siento de dolor!
¡y cómo está el monte!
que siente hermano mío,
¡y cómo está el monte!
que siente igual que yo.

Amanece,
¡y me siento libre de ruido!
Amanece,
amanece temprano cazador.
Y retumba mi grito en el barranco,
y contesta a mi voz, la voz de Dios...

Y los pájaros,
y arbustos secos,
y ramas cortadas,
y crujen y ¡crash!
y el cazador los espanta.

Y se siente el alma libre enel monte,
y te sientes pequeño ante la barranca.
Fusil en mano,
asesino en serie,
sentimiento de venganza,
cuando imploran unos ojos abatidos,
que no concluya su hazaña.

Y los árboles,
y los perros,
¡y un estrépito!
¡y un silencio...!
y un rugido en la montaña,
a quien contesta su eco...

Y otra vez los perros,
Y otra la montaña,
y el cazador,
fusil en mano,
ya regresa de su hazaña...

Cristina ATIENZA
01 de Diciembre de 2002

Dedicado "A un cazador"
Inédito.

SER POETA


Esta noche, hombre
déjame ser poeta,
déjame hombre, déjame una vez.

Deja que descubra tu alma,
déjame sentirme poeta.
Una vez, esta noche,
deja hombre que mis versos
te llenen el ama, deja que mis palabras se acerquen a ti.
Hombre,
solitaria esta noche,
poeta hice de mí, poeta,
palabras que hirieron mi razón,
mas no fue sangre, hombre,
la que manó de mi herida,
fue la vida hombre, fue mi voz.

La voz de poeta, hombre,
solitaria esta noche,
esperando tus versos, esperándote a ti.

El papel se impregna
de la tinta temprana, hombre,
y escribo palabras, hasta la mañana,
no dejes que el alba
apague mi voz.

No dejes de ser poeta
ni una noche.
No dejes, amor,
de decirle a mi alma silenciosas palabras,
déjame ser poeta.
Deja hombre que el cielo y la luna llena
te reciten mis penas, deja, hombre,
que escriba en el firmamento tu nombre.

Déjame.
Déjame ser poeta por ti,
esta noche,
deja que mis versos
se acerquen a ti,
deja hombre,
que sea yo el verso más largo de tu vida,
respira mis palabras,
escucha mi poesía, hombre,
escucha mi voz.

Cristina ATIENZA
Inédito.

TIERRA MÍA


Sobre el mapa,
pintada de versos;
a un lado cristal de espuma,
tapada de roca y bruma.

Se adivina desde el cielo
una caricia candente,
con recuerdos que yo guardo
en mi tierra sonriente.

Con un pincel que la pinta,
de blanco, de azul dorado,
sobre el lienzo proliferan los colores de secano.

Tierra mía,
verde a veces,
con tus montañas y llanos
con olivos, campos, ríos,
tierra de versos profanos.

De mi memoria saqué
las caricias de esta tierra
y una noche que se hacía eterna en el horizonte,
y un día que
amanecía bañando de oro el mar,
fuego, espuma; tierra mía,
verde campo y olivar.

Cristina ATIENZA

Dedicado a "Andalucía"
Inédito.

LA NOCHE ETERNA ( 2000 ) - Cristina Atienza


¡Cuántas veces me lo supe callar!
Cuántas y cuántas me lo he callado...
Y pensar que nos quisimos tanto,
Y pensarlo... ¡cuántas lo he pensado!

Y de saber que nos dimos tanto,
de saberlo... ¡y me lo he callado!
Recordar el horizonte fugaz
de nuestras miradas a un solo punto,
estaba recordando... y en ti he pensado.

En nuestros besos que eran eternos,
en las palabras, ya sin aliento,
en horas y horas; en breves momentos
los recordaba... ¡y me lo he callado!

y...
¿Por qué pienso?
¿Por qué me callo?
¿Por qué me acuerdo?

No sé decirte por qué lo hago.

Mi corazón dice que aún te quiero,
mi alma dice que no te he olvidado,
y es por todo eso lo que te digo,
y por amarte... ¡que lo he callado!

Pág. 11


Y si me dieran tus ojos,
lo que me daban tus labios,
por siempre te esperaría.
Lo que me dieron un día,
y que después olvidaron.

Y si me diera la vida,
nuevas horas de tenerte,
con gusto las pasaría,
queriéndote como siempre,
y dándote el alma mía.

Y si me diera tu cuerpo,
lo que tu voz prometía,
jamás se habría acabado,
el amor que yo sentía,
que por ti fue condenado.

Y si me dieran los años,
momentos para quererte,
más que nunca te querría,
y aunque queriendo me muera,
queriéndote moriría.

Pág. 15



¿Cómo saber si el dolor que tengo,
no es de beber demasiado amor,
que empachó a mi alma el sentimiento,
y amargó a mi boca su sabor?

¿Cómo saber un buen remedio
para aliviar este mal que me quedó?
Me dijeron que quedándome con ganas,
volveré a tener ansias de otro amor.

Pág. 32


¿Quieres que te cuente
cómo aprendí las palabras
para expresar lo que siento
en el fondo de mí?

Abrí el sentimiento,
escogí la nostalgia,
escribí el primer verso...
y empezó la magia.

Pág. 87